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Detroit recuerda cuando Rasheed Wallace era un seguro de vida para los Pistons

Rasheed Wallace tiene baloncesto en sus piernas a sus 40 años

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Fecha | 27.11.2014 20:48

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Drummond tapona en una canasta, corre y encesta en la otra

Andre Drummond / Getty Images

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Fecha | 26.11.2014 12:57

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Brandon Jennings: “¿Por qué no anotamos? Porque no entrenamos”

Brandon Jennings./ Getty Images

El base de Detroit Pistons no se mordió la lengua cuando la prensa le preguntó por los motivos que han llevado al equipo a bajar claramente su porcentaje de acierto en el tiro comparando la temporada pasada con la presente. Brandon Jennings lo tiene claro, la culpa es de que no entrenan este aspecto del juego.

“Si me preguntas por el motivo por el cual no estamos anotando los tiros, la respuesta es porque no tiramos. No hacemos lanzamientos en los entrenamientos. No hemos tenido realmente la oportunidad de trabajar en nuestros partidos. No tenemos sesiones de tiro y por eso no estamos siendo capaces de anotar lanzamientos como debemos”, explicó el jugador tras la última derrota de su equipo. “Creo que si tienes sesiones de entrenamiento por las mañanas es bueno para soltarse un poco y trabajar en los lanzamientos que vas a realizar luego en el partido”.

Detroit está promediando 42.6% en tiros de campo y 42.9% en triples cada vez que han ganado un partido esta temporada y 40.5% en tiros de campo y 31.1% en triples en las derrotas a lo largo de esta temporada.

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Fecha | 24.11.2014 10:05

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World Peace es amigo del fan que le lanzó la cerveza en Detroit

Ron Artest./ Getty Images

La vida da muchas vueltas, y si no que le pregunten a Metta World Peace. El jugador que en 2004 protagonizase la pelea más salvaje de la historia de la NBA, en la que los jugadores de Indiana Pacers llegaron a las manos con los fans de Detroit Pistons, trasladando los puñetazos a la grada y el parquet del Palace de Auburn Hills, ha declarado a través de su cuenta personal de Twitter que hoy en día es amigo muy cercano del aficionado que le lanzó una cerveza y desencadenó la trifulca.

El por aquel entonces conocido como Ron Artest además aprovechó para admitir que aquel episodio, del que ahora se cumplen 10 años, fue uno de los peores días de su vida y que está contento por haber podido pasar página.

“Hace diez años fue el peor día de mi vida. Contento por haber psado página y trabajar para ayudar a las duras familias negras de nuestras comunidades. ¡Os quiero a todos!”

“¿Sabéis que el chico blanco que me lanzó la cerveza en Detroit y yo somos amigos muy cercanos ahora? #queincreiblementelocoverdad?”

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Fecha | 21.11.2014 08:32

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El camino de Brandon Jennings hasta llegar a la NBA (2ª parte)

PRIMERA PARTE

El base de Detroit Pistons repasa su camino hasta convertirse en jugador de la NBA. Brandon Jennings cuenta como creció en Compton, California, y empezó a interesarse por el baloncesto. Empezó su adandura en Dominguez High School y con el tiempo acabó jugando en la prestigiosa Oak Hill Academy, antes de volver la espalda a la NCAA y embarcarse en su primera aventura profesional en el baloncesto europeo, firmando por la Roma de la Lega italiana. Su último paso fue ser elegido en el draft por Milwaukee Bucks y ahora seguir desarrollando su juego en Michigan.

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Fecha | 21.11.2014 04:36

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La pelea que cambió la NBA
La pelea que cambió la NBA

Quedan 45 segundos para el final de un partido que enfrenta a los Detroit Pistons y los Indiana Pacers, con el marcador a favor de los segundos por 97-82. Todo decidido. Ben Wallace entra a canasta y Ron Artest comete falta personal sobre él. Nada del otro mundo. Una sucesión de acontecimientos como en cualquier otro partido, pero que en este caso cambiaron la NBA por completo. Muchas cosas, normas, legislación y hábitos de la Liga se modificaron. La competición cambió en muchos aspectos y todos más que justificadamente. Hoy día 19 de noviembre se cumplen nueve años de la archifamosa pelea en el Palace de Auburn Hills. Ocho años de un acontecimiento que es ya parte de la historia de la NBA en particular y el deporte norteamericano en general. No se trataba de un partido de máxima rivalidad. Ni siquiera el hecho que de que Detroit e Indiana se hubieran enfrentado el año anterior en las Finales de la Conferencia Este y el hecho de los medios hubieran querido dotar de cierto morbo, un poco tomado por los pelos, justificaba ningún tipo de exaltación especial en este choque. Incluso no se puede decir que la falta de Ron Artest fuese tan dura o malintencionada como pareció entenderla Ben Wallace. Sin embargo las imágenes hablan por sí solas y el resto es historia.

Cuando los árbitros señalizaron la falta de Artest sobre Wallace, nadie podía imaginar que el pívot de los Pistons fuese a reaccionar como lo hizo. El mastodóntico jugador, con su enorme afro incluido, se dirigió como una exhalación hacia su rival y le propinó un mitad empujón mitad codazo en su pecho. La melé entre miembros de ambos equipos no tardó en cobrar forma y los agarrones, carreras y empujones, bien aderezados con la siempre necesaria en estos casos dosis de insultos, amenazas y trash talk. Wallace fue alejado de la escena por algunos de sus compañeros y Artest se ausentó de la trifulca tumbándose sobre la mesa de anotadores, como si toda esa historia no fuera con él. Un gesto, extraño, provocativo y simpático por partes iguales. Al fin y al cabo, una pelea más de las muchas que se habían dado en la historia de la NBA hasta la fecha. Una fecha (19-11-2004) que se convertiría en especial a partir del momento en el que un fan de los Pistons decidía participar a su manera en la tangana y lanzaba un vaso de soda sobre un Ron Artest totalmente a su aire… hasta recibir el impacto. En ese momento despertó la bestia y la pelea dejó de ser en la cancha para trasladarse a la grada.

Artest se mezcló entre el público, saltando filas de asientos de dos en dos en busca de la persona que había tenido el valor de lanzarle un objeto pero no lo tenía para defenderse ante un enajenado de 2.01 metros y 120 kilos en busca de justicia. El jugador de los Pacers se tomó venganza con todo aquel que pudiera haberle agredido repartiendo mamporros a diestro y siniestro, mientras su compañero Stephen Jackson le guardaba las espaldas y varios miembros de los Pistons, tales como Rasheed Wallace o Richard Hamilton saltaban a la grada con la utópica intención de poner paz. Se había desatado una batalla campal que no sería fácil de parar, y que no se paró hasta que los jugadores de los Indiana Pacers abandonaron la cancha y se dirigieron a su vestuario. Entre tanto, camisetas rotas, más vasos volando, puñetazos (unos más certeros que otros) y algún que otro K.O. fueron protagonistas.

Cuando se consiguió que los miembros de los Pacers que estaban en el graderío volvieran al parquet, varios (insensatos) aficionados de Detroit les estaban esperando en las inmediaciones de su banquillo para tener un último enfrentamiento. Ron Artest noqueó a uno de ellos que fue directo a por él, Stephen Jackson mandó al suelo a un segundo y Jermaine O’Neal lo dejó inconsciente acto seguido (y peor que podría haber sido si el pívot no se hubiera resbalado antes de golpear al fan). El camino desde la cancha hasta el túnel de vestuarios no fue tampoco fácil. Cual videojuego, los jugadores de los Pacers que abandonaban la pista tenían que sortear todo tipo de lanzamientos de objetos y algún que otro puño que aparecía desde las gradas más próximas al acceso a las tripas del Palace de Auburn Hills. Ron Artest fue metido a rastras hasta el vestuario, Stephen Jackson entró como quien vuelve a casa después de un paseo y el resto de jugadores y miembros del cuerpo técnico hicieron lo propio, con más o menos miedo en el cuerpo… excepto Jermaine O’Neal. Al center le tomó un poco más de tiempo entrar en razón y darse cuenta que no podía seguir haciendo la guerra por su cuenta, así que finalmente fue acompañado por varias personas hasta el túnel, deteniéndose una vez más en el camino para intercambiar golpes con un grupo de aficionados que todavía querían más acción. Incluso contó con la ayuda amenazante de un Jamaal Tinsley que volvió del interior del Palace armado con una escoba para defender a su amigo. Una vez que O’Neal dejó la pista, la calma volvió poco a poco al escenario de la que había sido una de las escenas más tristes, lamentables y dantescas de la historia del deporte norteamericano. Ni siquiera las buenas intenciones de Larry Brown, entrenador de los Detroit Pistons, pidiendo calma micrófono en mano o la tímida intervención de los primeros miembros del cuerpo de policía asignado al evento deportivo fueron capaces de detener tal bochorno, que además había sido retransmitido a nivel nacional por ESPN. La NBA se había visto avergonzada por sus jugadores y fans a nivel mundial.

Las sanciones por parte de la Liga fueron ejemplares. A Ron Artest le cayeron 86 partidos (76 de regular season y 13 de playoffs) y casi 5 millones de dólares, a Stephen Jackson 30 partidos y 1.7 millones, a Jermaine O’Neal 15 partidos y 4.1 millones, a Ben Wallace 6 partidos y 400.000 dólares, a Anthony Johnson 5 partidos y 122.222 dólares, a Reggie Miller (que no jugó por lesión) 1 partido y 61.111 dólares, a Chauncey Billups 1 partido y 60.611 dólares, a Derrick Coleman (que protegió a su hijo, que ejercía de recogepelotas) 1 partido y 50.000 dólares y por último a Elden Campbell 1 partido y 48.888 dólares. Un total de 146 encuentros y 11 millones de dólares en sanciones. O lo que es lo mismo, la mayor en la historia del deporte en Norteamérica. A la que además hubo que unir el hecho de que Artest, Jackson, O’Neal, Johnson y David Harrison (que no había recibido sanción por parte de la NBA) fueron castigados por la justicia de Estados Unidos con una multa de 250 dólares, varias horas de servicio a la comunidad dependiendo de cada caso particular y cargos de desorden público y agresión, así como la obligación de presentarse a un grupo de terapia durante un tiempo estimado entre 6 meses y un año.

La NBA había actuado y los culpables del mayor acto de vandalismo en la historia de la competición habían pagado. Los jugadores por un lado y los fans por otro. Cuatro aficionados, quien lanzó el refresco a Artest y los otros tres que se enfrentaron con los jugadores en el parquet, recibieron como castigo la prohibición de por vida de entrar a los partidos de los Pistons como locales. Ya no había vuelta atrás, pero al menos sirvió para que la NBA limitase la venta de bebidas alcohólicas durante los tres primeros cuartos y se prohibiese el consumo de este tipo de productos a personas claramente ebrias, a las que se expulsaría del recinto deportivo. Algo demasiado serio como para que John Green, el desencadenante de todo este tinglado, todavía tuviera la poca vergüenza de, durante una entrevista, responder a la pregunta de por qué lanzó el vaso con un socarrón “no tenía la intención de dar a nadie, pero se me olvidaron las leyes de la física que dicen que todo lo que sube baja”.


La pelea que cambió la NBA

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Fecha | 19.11.2014 09:10

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Brandon Jennings, fan declarado de Kobe Bryant

Kobe Bryant y Brandon Jennings./ Getty Images

Brandon Jennings siempre se ha caracterizado por ser un jugador que no tiene problemas en dar a conocer su opinión, tanto ante la prensa como en las redes sociales. Algo que le ha llevado a protagonizar alguna que otra polémica, pero que también ha servido para que todos podamos conocer un poco mejor al base de Detroit Pistons, hasta el punto de poder saber que es un fan declarado de Kobe Bryant.

“Crecí en Los Angeles, alrededor de aquella dinastía que fueron Los Angeles Lakers [de mi infancia] y por lo tanto como un fan de Kobe Bryant”, confiesa Jennings en declaraciones recogidas por USA Today. El base, que tenía 7 años cuando Bryant debutó en la NBa en 1996, insiste sobre los motivos que le llevaron a hacerse seguidor del que hoy en día es su rival. “Creciendo en aquella época no te quedaba más que ser fan suyo. Estoy seguro de que tendrá una estatua. Como ya dijo Magic Johnson, es uno de los mejores jugadores de los Lakers de todos los tiempos. Cuando yo estaba en el instituto, pude verle entrenar y me convertí en fan suyo”.

Allá por agosto de este mismo año, Jennings no tuvo ningún tipo de problema en declarar a través de su cuenta personal de Twitter que creía que Kobe Bryant era el mejor jugador de todos los tiempos, ya que pensaba que ese tipo de etiquetas se deben poner sobre aquellos a los que has visto jugar en directo. “Yo lo hago todo en función de lo que he podido ver en primera persona. Kobe es el GOAT [Greatest Of All Time] de esta generación. Si no estás de acuerdo en esto deja de seguirme [en Twitter]“.

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Fecha | 17.11.2014 08:37

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