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El mexicano Jorge Gutiérrez, a prueba con Spurs y Nets

Jorge Gutiérrez./ Getty Images

Por Josué Villa

El jugador mexicano Jorge Gutiérrez estará a prueba en los campamentos de San Antonio Spurs y Brooklyn Nets, según publica la página de Facebook del instituto Abraham Lincoln, donde estudió.

“¡Buena suerte al ex Lincoln Lancer Jorge Gutiérrez, quien trabajará con Spurs y Nets en las próximas semanas!”, afirma el mensaje.

El originario de Chihuahua lleva cuatro años siendo integrante de los Golden Bears de la Universidad de California, con un promedio de 13 puntos, 5.3 rebotes, 4.1 asistencias y 1.2 robos en su última temporada.

En el pasado mes marzo, Gutiérrez fue nombrado ‘Jugador del Año’ y ‘Defensor del Año’ en la conferencia Pac-12 del circuito colegial de baloncesto de Estados Unidos. El haber obtenido dichas distinciones, le convirtió en el primer deportista en la historia de esta liga en recibir ambos títulos durante la misma temporada.

Conoce a fondo la historia de Jorge Gutiérrez.

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Fecha | 18.05.2012 04:21

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Lawson desborda a los Lakers

Ty Lawson dribla ante la defensa de Steve Blake./ Getty

EL PARTIDO / Denver Nuggets 99 – Los Angeles Lakers 84 | Serie: 1-2 | Estadística

Los Nuggets consiguieron sumar el primer punto de la eliminatoria ante los Lakers tras ganar en Denver, por 99-84, y así recortar los dos partidos de ventaja que los angelinos habían sumado en el Staples Center.

La tela de araña que George Karl había preparado en defensa –con un constante 2 contra 1 cada vez que el balón llegaba bien a Andrew Bynum o a Pau Gasol- le dio a su equipo un buen número de balones recuperados, posesiones que convertían los jugadores de los Nuggets en contraataques que lanzaron al equipo de Denver. La velocidad en ataque y los puntos de Ty Lawson, el eléctrico base local (25 puntos, 7 asistencias y 4 rebotes), le dieron a los Nuggets una máxima ventaja de 24 puntos a diez minutos del descanso (41-17).

Los Lakers se encomendaron a Kobe Bryant (22 puntos) en su intento de remontada, mientras Gasol y Bynum comenzaron a dar sensación de superioridad en el juego interior, consiguiendo acercarse a cuatro puntos (68-64, a 1:19 minutos del final del 3º cuarto).

La defensa local se volvió a activar con la pareja McGee-Faried dominando la zona y apartando a los Lakers de la victoria. Ambos jugadores se apuntaron dobles dígitos: Kenneth Faried sumó 12 puntos y 15 rebotes, mientras JaVale McGee alcanzó 16 tantos y aseguró 15 rechaces.

El cuarto partido de la serie entre Nuggets y Lakers se jugará este domingo de nuevo en el Pepsi Center de Denver.

EL PROTAGONISTA: Rajon Rondo (Boston Celtics)
El sensacional base de los Celtics regresó tras la suspensión de un partido y su actuación en el tercer encuentro de la serie ante Atlanta fue clave para que Boston se adelante en la eliminatoria de primera ronda de los playoffs. Rondo se apuntó otro triple doble de 17 puntos, 14 rebotes y 12 asistencias.

EL DATO:
Boston y Atlanta resolvieron el tercer partido de la serie en la prórroga. Antes de alcanzar el tiempo extra, ambos equipos tuvieron 83 segundos para resolver el partido en el cuarto periodo, pero el carrusel de fallos fue constante. Nadie consiguió romper ese empate a 80.

LA IMAGEN:

Barack Obama, con el balón que le regalaron los Kentucky Wildcats./ Getty

Es una tradición que se repite cada año. El campeón de la Final Four de la NCAA tiene el honor de ser recibido por el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca. Así ocurrió una vez más. Los Kentucky Wildcats presentaron el preciado trofeo ante Barack Obama, un gran aficionado al baloncesto. El máximo mandatario norteamericano exhibió ante todos los presentes su trabajada mecánica de tiro que guarda desde su época como jugador.

OTROS RESULTADOS:
PHI 79 - CHI 74 | Serie: 2-1 | Estadística | Los Sixers se anotaron una extraordinaria victoria en Filadelfia ante los Bulls que les otorga la ventaja de la serie en un partido que fue controlado por el equipo de Chicago hasta mediado el último cuarto. Spencer Hawes fue el mejor de Atlanta con 21 puntos y nueve rebotes. Los Hawks sellaron la victoria desde la línea de tiros libres al acertar cinco de los seis lanzamientos con los que cerraron el partido.

BOS 90 - ATL 84 | Serie: 2-1 | Estadística | Boston se adelanta en la eliminatoria de primera ronda de los playoffs que le enfrenta a Atlanta en un partido que se igualó en el último cuarto y se resolvió en la prórroga. Los Hawks empataron el choque a 80 a 1:23 minutos del final. En ese tiempo restante, ningún equipo anotó ninguna canasta y se pasó a los cinco minutos extras. Los Celtics -con un excelso Rajon Rondo que se anotó en su regreso un ‘triple doble’ (17 puntos, 14 rebotes y 12 asistencias), Paul Pierce anotando todos los tiros libres (14/14, 21 puntos) y el ‘doble doble’ de Kevin Garnett (20 puntos y 13 rebotes)- no dejaron escapar la victoria en la prórroga.

LOS LATINOS:
España
Pau Gasol (Los Angeles Lakers) • 16 puntos y 7 rebotes en 39’

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Fecha | 05.05.2012 06:30

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James Justice, el mejor matador del concurso NCAA 2012

James Justice

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Fecha | 03.04.2012 15:31

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Gloria universitaria para Kentucky

John Calipari, entrenador de Kentucky, recoge el trofeo de campeones 2012 de la NCAA./ Getty

Kentucky se proclamó en New Orleans campeón de la Final Four de la NCAA tras derrotar en el partido por el título a Kansas Jayhawks, por 67-59.

Doron Lamb, con 22 puntos, fue el mejor de los Wildcats que terminaron el torneo con el trofeo de los mejores y un sensacional balance de 38-2. Kansas, que se fue al descanso con una desventaja de 18 puntos, y apelando a su espíritu guerrero se acercó a cinco puntos, 62-57, a 1:37 del final.

El acierto desde los tiros libres de Kentucky, dirigidos por John Calipari -que por fin ya sabe lo que es ser campeón-, terminó por sentenciar el choque, disputado en el Superdome de Nueva Orleans. Los Wilcats rompen así su sequía de títulos en la Final Four, el último conseguido en el año 1998.

Ver las mejores fotos.

Accede desde aquí a toda la información de la NCAA.

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Fecha | 03.04.2012 06:17

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Fiebre del sábado noche

Kobe Bryant./ Getty

La NBA tuvo jornada. Pero no tuvo la atención habitual. Todos los ojos se dirigieron en algún momento hacia la Final Four de la NCAA, esa competición donde vamos descubriendo el futuro de la NBA. La noche ha sido larga. Casi más que nunca. Un cóctel de estilos, una miscelánea baloncestística y un mareo considerable ante tanto cambio.

Los Lakers ganaron con muchos problemas a los Hornets. La noticia no es la victoria. Tampoco que uno de los peores equipos de la NBA estuviera a punto de ganar a un equipo de Playoffs. No. La noticia fue la secuencia lamentable de tiro de Kobe Bryant. Pocos aciertos y muchos errores. Aún así, Gasol y Bynum arreglaron estadísticamente el partido y el nombre hizo el resto. Los Lakers ya empiezan a ganar casi por inercia partidos que hace dos meses se les escapaba. Eso es bueno. Que Kobe falle tanto es malo. Una nueva victoria,sí, pero el partido fue tácticamente deficitario.

El proceso de la readaptación de Randolph es complicado. Cuando el equipo estaba bien armado y se sabía los mecanismos de todos, Randolph se lesiona. Hollins trazó un plan de emergencia y salió bien. Muy bien diría yo. Lo que aportaba Randolph fue suplido por el poder del equipo, del equilibrio y de unos invitados no esperados como Speights. Volvió Randolph. Hollins debía encontrar una nueva salida. Ya la ha encontrado. Contar con alguien como Randolph como “sexto hombre” es un privilegio y una apuesta arriesgada que, poco a poco, va dando beneficios. El problema es el tiempo. El período que necesiten los Grizzlies para dirigir este nuevo plan y disfrutarlo en la post-temporada.

El cuidado estudio del calendario tiene el mismo valor que contar con un buen especialista defensivo o un tirador frío como el hielo para los últimos segundos. El saber dónde y cuándo se puede forzar la maquina, poder planificar calendario y rotaciones, dar descanso… Eso lo hizo Popovich en Navidad. Ahora usa sus armas justo en el momento adecuado. Mantiene activos a todos sus soldados. Anoche tocaba acelerar ante los Pacers, un buen equipo, duro y coral en su anotación y concepto. Victoria para los Spurs. Una más. Cada triunfo es una forma de reforzar su candidatura. Son una realidad a prueba de los años y, de momento, de las lesiones.

La mejor noticia de la Final Four es el fracaso de Pitino. Ese hombre con sólo un campeonato universitario pero con el prestigio de diez. Ese hombre que busca ganar a través del error del contrario. Unos piensan que “calidad” es provocar el fallo en el contrario. Lo de ser mejor que el rival no cuenta. Lo siento pero no es mi idea de este juego. Por eso, que Kentucky sea finalista , con su apuesta de juego alegre, es la mejor noticia de la noche.

@ICano14

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Fecha | 01.04.2012 06:44

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Buscando la gloria

El logo de la Final Four de la NCAA luce en el Mercedes-Benz Superdome de New Orleans./ Getty

New Orleans acoge este fin de semana la Final Four de la NCAA masculina. Este curso no han habido grandes sorpresas en el March Madness, y cuatro equipos de los más potentes de la nación se disputarán el título.

Abrirán la veda Kentucky (el único número 1 que ha llegado a la Final) contra Louisville. Este año los Cardinals han mostrado como un equipo sólido y han superado las dificultades para estar en esa final ante el máximo aspirante, unos Kentucky Wildcats que cuentan con los más que presumibles número 1 y 2 del Draft 2012, Anthony Davis y Michael Kidd-Gilchrist.

En el otro lado del cuadro, Ohio State que se impuso en el Elite 8 a Syracuse, se presenta en la Final Four con todas las expectativas por lo alto. Eso sí, enfrente se encontrarán a Kansas, con quien ya perdieron en la regular season.

Toda la información de la Final Four en www.ncaa.com.

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Fecha | 31.03.2012 17:51

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Nueva Orleans y el baloncesto universitario, la mezcla perfecta

Kansas vs. Kentucky./ Getty Images

Una castigada Nueva Orleans que aún trata de salir a flote siete años después de sufrir los devastadores efectos del huracán Katrina acogerá la Final Four de la NCAA este fin de semana. Pocos lugares en el mundo llevan a gala el espíritu festivo como ‘The Big Easy’, a cuyo encanto se rindieron figuras como Truman Capote o Louis Armstrong.  La combinación de música en vivo -el mejor destino del país con permiso de Austin, Nashville y Nueva York- , gastronomía y baloncesto universitario, harán de la ‘ciudad olvidada’ un caldo de cultivo perfecto para pasarlo en grande durante dos largos días y dos largas noches.

Personalmente, siento cierta debilidad por Nueva Orleans a pesar de conocerla poco. Parte de la culpa la tiene David Simon, creador de ‘Tremé’, esa serie que retrata sin artificios el día a día de la ciudad en la era post-Katrina, y la otra el pasado, porque en diciembre de 1994, Texas A&M, la universidad en la que jugaba, disputó allí el University of New Orleans Tournament. Lo recuerdo bien porque caímos en semifinales ante Princeton y sus endiablados sistemas de ataque tras tres prórrogas, sentenciadas con un triplazo de Sidney Johnson -ex jugador de Girona y de Siena y hoy entrenador de la Universidad de Fairfield-,  pero también porque no dejamos escapar la oportunidad de deambular una noche por Bourbon Street, aventurándonos incluso a desviar nuestra ruta más segura para visitar un pintoresco y nada aconsejable tugurio, víctimas de los dudosos gustos musicales de un miembro de nuestra plantilla.
La Final Four es el clásico espectáculo norteamericano, un evento de proporciones gigantescas que se descubre ante los ojos de sus visitantes como quien pela una cebolla. Se superponen capas y capas de acciones y actividades orientadas a satisfacer el apetito de todos los sectores implicados: aficionados, patrocinadores, agentes y ojeadores, comunidad…  Un modelo de organización y factura impecables, explotado comercialmente durante décadas e imitado por todos los rincones del planeta.  Y en el corazón de la cebolla, baloncesto en estado puro.

Deshaun Thomas./ Getty Images

Atrás quedaron milagros como el sueño de Butler. Este año, el cuento no tiene cenicientas, sólo madrastras: Kansas, Louisville, Kentucky y Ohio State. Todas son instituciones con solera que saben lo que significa jugar una Final Four, y sus respectivos técnicos, con salarios superiores a los 2.7 millones dólares al año, también, aunque sólo dos, Rick Pitino (Louville) y Bill Self (Kansas) hayan conquistado un título de la NCAA.  Thad Matta (Ohio State) ha llegado hasta aquí en una ocasión, mientras que John Calipari (Kentucky) lo ha hecho en tres sin lograr dar caza aún a su particular ballena blanca. En 2011 pudo hacerlo, pero se le escapó en semifinales. En 2012, el morbo está servido con  el duelo Pitino vs. Calipari y su entretenida historia de celos y envidias, convenientemente especiada por nosotros, los medios.

En cuanto a los jugadores, para muchos la Final Four será una experiencia que les permitirá alcanzar un grado de notoriedad que probablemente no volverán a tener jamás.  Sólo unos pocos irán a la NBA, y una vez allí los que triunfen serán menos aún. Quienes vayan a jugar al extranjero no vivirán nada parecido a no ser que consigan disputar una Final Four en la Euroliga, pero incluso así no se verán expuestos a ese nivel. ¿Algunos nombres propios? Anthony Davis (Kentucky), Thomas Robinson (Kansas), Michael Kidd-Gilchrist (Kentucky), Jared Sullinger (Ohio State) y Deshaun Thomas (Ohio State).

Ni me imagino el ambiente dentro de los vestuarios antes de cada partido. La adrenalina y la testosterona alcanzando niveles imposibles en el sistema nervioso de los jugadores, concentrados en sus rituales pero inquietos mientras los graves del hip-hop sacuden sus neuronas desde sus reproductores mp3, ansiosos por escuchar la charla pre-partido para poder salir de una vez al parqué del abarrotado Superdome, antiguo refugio de los damnificados por el Katrina, y empezar a sentir el calor del público, los acordes de las bandas de música, romper a sudar y dejarse llevar detrás de un sueño.

Ya no falta nada. Como reza una de las expresiones favoritas de los habitantes del estado de Luisiana cuando se acerca el Madri Gras y la temporada de carnavales: “Laissez les bon temps rouler”. Que empiece lo bueno.

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Fecha | 29.03.2012 14:01

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Christian Laettner, el jugador que nunca fue

Christian Laettner #32 de Duke University Blue Devils./ Getty Images

Tal día como hoy, la noche del  28 de marzo de 1992, Grant Hill sacó de fondo y envió el balón con todas sus fuerzas veintitrés metros más allá. Quedaban 2.1 segundos. Su equipo, Duke, iba perdiendo el partido por un punto tras una canasta inverosímil del base de Kentucky Sean Woods en la cara de Christian Laettner. Era el final de la primera prórroga. En la bombilla contraria estaba el propio Laettner, un pívot blanco de 2 metros y 10 centímetros, esperando a que el balón le llegase mientras le cubrían dos jugadores. Esa misma jugada la habían intentado realizar meses atrás ante Wake Forest y el balón se había salido de la cancha. El Spectrum de Philadelphia observaba silenciosamente como el esférico, esta vez sí, iba acercándose al jugador interior de Duke. Se alzó casi hasta el techo donde recogió la bola, aterrizó en el parqué, hizo una finta de espaldas hacia la derecha y volvió sobre sus pasos. Realizó una suspensión limpia cayéndose hacia atrás casi pisando la línea de tiro libre y la pelota naranja salió de sus manos. Quedaban sólo dos décimas de segundo.


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Y anotó.

Con esa canasta metía a su equipo por cuarta vez consecutiva en la Final Four.  Aquél partido lo acabó con una actuación perfecta: 10/10 en tiros de campo y 10/10 en tiros libres para anotar 31 puntos. No era la primera vez que hacía algo parecido. Dos años antes, en la misma fase del torneo apeó a Connecticut con otro lanzamiento sobre la bocina cuando sólo era un sophomore (jugador de segundo año). Al finalizar el partido y con el paso de los años acabaron bautizando aquél Kentucky contra Duke como “el mejor partido de la historia del baloncesto universitario”. Y el mejor jugador del mejor encuentro jamás disputado fue Christian Laettner. Ese año ganaron el Torneo NCAA por segunda vez consecutiva y Laettner finalizó su ciclo universitario como uno de los cuatro jugadores de la historia en jugar en cuatro veces consecutivas (el ciclo del jugador universitario, por lo general, son cuatro años) la Final Four, siendo el único que jugó todas como titular.

Christian Laettner en JJ.OO. Barcelona 1992./ Getty Images

La guinda de aquel año fue ser seleccionado en el último corte por delante de un tal Shaquille O’Neal para jugar en el equipo de Estados Unidos en los JJ.OO. de Barcelona 92′ o más comúnmente conocido como el ‘Dream Team’. Fue el único jugador no profesional de aquél equipo.

No es mala carta de presentación para este chico nacido en un pueblo a menos de setenta kilómetros de las cataratas del Niágara y con la costa de canadiense al fondo, Angola, al sur de Buffalo, perteneciente al Estado de Nueva York.

Fue en la ciudad de Buffalo donde comenzó su carrera de jugador de baloncesto en el Nichols School. Más de 2000 puntos durante su periplo llamaron la atención de Mike Krzyzewski, actual entrenador del USA Team de baloncesto campeón  de los JJ.OO.de Beijing 2008 y del Mundial de Turquía 2010 y que por aquél entonces era uno de los entrenadores más prometedores del mundo del ‘College Basketball’. Fue en 1989 cuando Christian llegó a Durham y desde entonces se convirtió en una estrella. Era un jugador interior capaz de correr la cancha como un alero, capaz de anotar tanto en el poste bajo como de media-larga distancia. Tenía mucho carácter y era especialmente arrogante. Coach K lo definió de la siguiente manera: “Chris es una llama. Esa llama podía calentarte la casa o bien quemarte el edificio”. Esto unido a su estatus de estrella del mejor equipo del baloncesto universitario le convirtieron en gran reclamo publicitario y sobre todo para las chicas de EEUU. Chris era un jugador especial y como tal fue tratado desde muy joven.

Christian Laettner (Minnesota Timberwolves)./ Getty ImagesAcabó siendo elegido en el número tres del draft de 1992 por Minnesota Timberwolves, sólo por detrás de Shaquille O’Neal y Alonzo Mourning. A pesar de tener un buen inicio, su carrera como profesional distó bastante de ser fructífera. Una lesión en el tendón de Aquiles de su pierna en la temporada 98-99 terminó por sentenciar una carrera en claro descenso. Se retiró en 2005 y se convirtió en un importante hombre de negocios. Junto Brian Davis (ex-compañero en el equipo de la universidad) y otras personas es propietario del DC United de la Major League Soccer y también estuvo a punto de comprar los Memphis Grizzlies de Marc Gasol.

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Fecha | 28.03.2012 10:11

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Los futuros NBA y WNBA rompen el aro en el McDonald’s All American Dunk Contest


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Participantes: Shabazz Muhammad, Archie Goodwin, Anthony Benneth, Breanna Stewart y Marcus Smart.

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Fecha | 27.03.2012 17:57

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Just another season in Northwestern

John Shurna

Northwestern, equipo que sigue sin poder clasificarse para el March Madness tras 73 años de historia y que a partir del año que viene no tendrá a su jugador más icónico, John Shurna.

“Mientras hay tiempo existe la oportunidad, pero cuando hay oportunidad ya no queda más tiempo.”

Llovía. Como siempre.
El reloj marcaba las cuatro de la tarde, y ese chico de aspecto desgarbado y quinceañero caminaba por las intransitadas calles de Evanston. Como siempre, a esas horas no era fácil que en tu camino se cruzase algún otro paseante.

- Qué, ¿Johnny? ¿Este año sí?

El muchacho torció la vista a su izquierda. Ahí estaba. Aquel hombre, cano y tras las hojas del periódico; le había formulado la incómoda pregunta. Como los tres años atrás.

- Sí, este sí. – Le devolvió la sonrisa y continuó su paseo.

Había crecido, como todos en aquella región norte de Illinois, asociando a los Wildcats el adjetivo de ‘perdedores’. En Northwestern, al menos en baloncesto, nadie había sido capaz nunca de dar alegrías. Evanston, localidad asociada desde tiempos inmemoriales, tanto como su fundación, al mundo metodista; parecía huir de la victoria como ejemplo de una virtud divina.

John Shurna./ Getty ImagesDesde sus años en Glen Ellyn, asistiendo al Glenbard West High School, Shurna había estado en la órbita de reclutamiento de N’Western.

Era uno de los mayores talentos de la zona, y terminaría superando las expectativas.

Parecía claro que el chaval, de quien los informes destacaban una habilidad técnica inusual para su altura, acabaría combinando deporte y estudios en la universidad de al lado de casa. Esto, junto al prestigio académico de la NU, decantaría la balanza a favor de Bill Carmody.

En su primera temporada, los Wildcats vivirían una mejora palpable; inyección de ilusión para los de las afuera de Chicago. El curso anterior había sido totalmente nefasto, y la madurez de jugadores que después serían ilustres, junto a las gratas sensaciones de los recién llegados, comandados por Shurna, darían un respiro de aire fresco al equipo. Sí, parecía que los de morado, a quienes muchos ya habían dado por eternos perdedores, por historia triste interminable, eran capaces de hacer algo bien.

Y los primeros sorprendidos eran sus seguidores. Alguno, no muchos, llevaban siguiéndolos años. Y no, no en muchas ocasiones se había visto por Evanston un grupo con las mínimas aspiraciones.

Ese equipo, por fin, sí parecía tenerlas.

El gran problema con los Wildcats, que siguen estrictamente una historia dictada desde el principio de todo, es que cuando funcionaban; por alguna u otra razón, el trayecto se resumía en el topicazo.

Sí, el de “tanto nadar para morir en la orilla”. No era un objetivo insertarlo en estas líneas, pero en el caso de los de Carmody se hace imposible, casi tanto como a ellos ver más allá de marzo.

John Shurna./ Getty ImagesPor desgracia para esos seguidores, para ese público ilusionado, entre perplejo y escéptico; las opciones de los suyos nunca pasaron de eso. Sus Wildcats han caído, de golpe y porrazo y directos a una realidad demasiado terrenal. Sabemos, además, que lo terrenal no suele ser indicador de nada bueno por esos lares.

Este año, tras cuatro de la etapa Shurna, la mejor en la historia del equipo, la vieja historia volvió a repetirse. Los deseos del alero no se pudieron cumplir. Ese chaval fascinado; obsesionado por bailar, termina sin vivir la magia de la Big Dance. Y es que los astros volvieron a alinearse.

Aunque quizá fuesen los propios chicos, incapaces de soportar una presión que en ningún momento a lo largo de este tiempo supieron manejar. Los de Carmody son chicos de su entrenador, según dicen algunos, en este sentido más que en ningún otro. Nunca han sido cerrar las temporadas, y afrontar los meses finales ha supuesto, desde siempre; plantar cara a un infierno demasiado cálido para las temperaturas de Evanston.

73 años. 73 espadas. Frías y desengañadas . Como los inviernos al norte de Illinois.

John ha sido la intentona de héroe, el último resquicio de autoconfianza del equipo por salir de su mediocridad histórica.

Estaba solo. Northwestern es la tristeza de un pobre que nunca pudo llegar a saborear el plato del rico.

Pray for Johnny.

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Fecha | 27.03.2012 02:20

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