Cargando Cargando...

¿Scariolo o Frustración?

Sergio Scariolo./ Getty

Seis jugadores de la selección española de baloncesto se colgaban su segunda medalla de plata olímpica consecutiva el pasado 12 de agosto en Londres; otros seis se la colgaban por primera vez; el seleccionador no se había visto en otra igual. A los seis primeros se les notaba cariacontecidos; a los seis segundos, ciertamente satisfechos; a Sergio Scariolo, por lo que se le pudo escuchar, como unas castañuelas.

No quiero entrar en planteamientos y detalles técnicos, porque esta página cuenta con gente muy cualificada para ello. Además, dos semanas han servido para enfriar en buena medida las sensaciones que dejó aquella final contra Estados Unidos. Soy de los que vi aquella de Pekín 2008 absolutamente relajado, dedicado más que nada a disfrutar, y me lo pasé en grande. Pero soy de los que esta vez la vi tenso, incómodo, consciente de que nos estábamos jugando algo muy importante, un sueño casi imposible pero que, según se llegó a ver durante el segundo y tercer cuarto, se podía llegar a rozar con los dedos. Que de una de cien posibilidades, podíamos estar ante esa una. Como decía el anuncio, no me llamen iluso porque tuviera esa ilusión.

Tengo la seguridad de que Pau Gasol, Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, José Manuel Calderón y Felipe Reyes lo vivieron tal como yo, solo que multiplicado por mil, apretaron los dientes hasta que les dolieron. Me consta que fueron capaces de irradiar mucho de esa mentalidad a los otros seis. Pero ¿estaba el entrenador al mismo nivel de tensión y autoexigencia? No digo si mejor o peor, pero ¿era el hombre exactamente capaz de entender lo que estos jugadores tenían entre manos?

Toda esta gente estaba ante la oportunidad de ser campeones olímpicos, el mayor título que puede conseguirse en el Baloncesto FIBA, el único que les faltaba. Y sabían que era su última oportunidad. Ahora ya saben que nunca lo van a ser. Salvo alguna inesperada excepción, es muy dudoso que dentro de cuatro años puedan estar en Río de Janeiro, y si alguno resiste, desde luego no al mismo nivel competitivo. ¿Y Scariolo? Pues quién sabe, a lo mejor entrenando a Italia, a Francia ¿o a Brasil? Aunque lejana, él si puede que tenga la oportunidad de estar en una nueva final olímpica. ¿Se cabreará entonces si la vuelve a perder?

En el último cuarto se nos escaparon, al fin y al cabo es normal que a Lebron o a Durant les entre lo que les entró, que le dieran una vuelta de tuerca más a la defensa, que a los nuestros las fuerzas empezaran a abandonarles, estábamos cargados de faltas… Pero, por ejemplo, ¿era absolutamente necesario volver a defender en zona, después del recital de tiro que nos habían dado en los diez primeros minutos?

Ningún jugador estaba, pese a todo, dispuesto a rendirse cuando ya el USA Team se había ido en el marcador y restaban segundos. Pero si estaban ahí, iban a morir y apurar hasta el último segundo. Tengo buenas razones para pensar que a ninguno de los doce se les habría pasado por la cabeza tirar la toalla, reconocer la derrota antes de tiempo y tirar los últimos segundos a la basura. ¿Les gustó que lo hiciera su entrenador? A mí, desde luego, no me habría gustado ni un pelo.

En fin, seguramente es sólo frustración, a lo mejor debiera darme con un canto en los dientes por haber perdido sólo de siete contra ese inmenso equipo que, en contra de lo que estábamos anhelando, nunca se despistó y además de todo el arsenal que ya le suponíamos, supo ser letal en los momentos decisivos. Hasta el super divo Kobe Bryant fue capaz de asumir un papel menos estelar y ponerse al servicio del equipo, eso sí que no me lo esperaba. Pero siempre me va a quedar la duda, y me da que a algunos jugadores también. A mí me pareció esta de Londres mejor final, más intensa que la de Pekín. Pero en aquella me lo pasé mejor, esa es la verdad.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

  Compartir en Facebook
Fecha | 16.08.2012 18:10

Recomendamos