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¿Y por qué no otra vez Derrick Rose?

Derrick Rose./ Getty Images

Lejos de jugar a ser gurú y plantear posibles soluciones que Chicago Bulls puede adoptar para suplir la baja de su estrella. Pretendo dar argumentos a los seguidores de la Ciudad del Viento, y del baloncesto en general, para ver con optimismo la vuelta de Derrick Rose a las canchas.

Retrocedamos hasta la temporada 2010-11. Tom Thibodeau dirigía desde el banquillo y Rose mandaba en la pista. Los Bulls se alzaba como firme candidato a plantear batalla a Miami Heat (reforzado con LeBron James y Chris Bosh). La última semana de enero, su buen inicio de competición comenzaba a dar sus frutos. Rose sería titular en el Partido de las Estrellas que se disputaría en Los Angeles (primer jugador de la franquicia en conseguirlo tras Michael Jordan en 1998). “Estoy feliz, pero tampoco voy a hacer una fiesta por eso”, comentaba por aquel entonces un joven de 21 años que ya sonaba con fuerza para conquistar el galardón de MVP de la temporada. “Éste puede ser mi año, sí. Tenemos un buen equipo y puede ser no sólo mi año, sino el de mi equipo también”. Y añadía con el mismo semblante de concentración: “pero tenemos que jugar a tope todos los partidos”. Siempre de la misma manera, mesurado, contenido, sensato y con los pies en el suelo. No importaba la fuente original de la alabanza, Rose siempre replicaba haciendo referencia al colectivo. Recién alcanzada la mayoría de edad y siendo ya un líder respetado, dentro de un vestuario repleto de veteranos que habían depositado en él sus esperanzas de lograr la gloria.

Sin embargo, esa semana tuvo un matiz agrio para el base. Su peculiar alimentación (fan declarado de las chucherías y la comida picante) le produjo dos úlceras de estómago, ocasionándole dificultades a la hora de comer, dormir e incluso hablar. Finalizado el encuentro en cuestión, ‘doble-doble’ casi rutinario y victoria, cerca de una veintena de periodistas se aglomeraba sobre la esquina del vestuario del United Center donde el ‘1’ terminaba de cambiarse la ropa. Visiblemente cansado, debido seguramente a la dificultad que conllevaba su estado de salud, contestó una por una a las preguntas. Humildad, trabajo y comprensión de cómo funciona el negocio NBA.

Derick Rose./ Getty Images

Hay jugadores que trabajan por dinero, hay jugadores que compiten por triunfos y hay jugadores que pelean por lograr un lugar en la historia. Evidentemente dos úlceras no son lo mismo que un desgarro en el menisco, tras haber sufrido una rotura del ligamento cruzado de la rodilla contraria. Además ya ha comenzado a hablarse de maldiciones. Los datos están ahí, de confirmarse una baja para toda la temporada, ‘Pooh’ habrá completado 50 partidos en tres cursos baloncestísticos. Sin embargo, este ejemplo sirve para escenificar su ética de trabajo y su personalidad. Ambas son incuestionables.

Rose representa con orgullo a la ciudad de Chicago. Nacido a poco más de diez kilómetros del United Center, Derrick Rose es, como dijo su amigo y compañero Joakim Noah, “Chicago” y su objetivo, tal y como él remarca, es “hacer que su ciudad se sienta orgullosa”. Pues bien, si el camino hacia la gloria ya era de por sí complicado cuando en su tercera temporada en la élite conquistó el MVP, ahora los desafíos son aún mayores. Volver superando dos lesiones de rodilla está sin duda al alcance de pocos. Aunque, también son escasos los que pueden contar con el apoyo y el cariño que ‘D-Rose’ se ha ganado.

Nota del redactor: En su temporada más álgida. Rose avisó “¿por qué no puedo ser MVP? Trabajo duro, me dedico al juego, he sacrificado muchas cosas…”. Ochenta y dos partidos después logró el reconocimiento.

@antonio10garcia

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Fecha | 26.11.2013 07:31

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