Cargando Cargando...

A propósito de Llull

Sergio Llull./ Getty

Durante la pasada competición olímpica, y sobre todo cuando las cosas no iban ni mucho menos rodadas para la selección española, uno de los temas de debate más recurrentes entre los aficionados españoles –ignoro si así fue también entre los de otros países que nos siguen- fue a propósito de Sergio Llull. Su presencia y participación en los partidos, su rendimiento, y particularmente su incidencia en el juego de la selección cuando estaba en cancha.

En este sentido, lo que más solía escuchar a mi alrededor es que Scariolo le tenía poco menos como el niño de sus pechos, le daba minutos que no merecía, y justo los peores momentos de España coincidían con el menorquín en el cinco. Los peores parciales sucedían con él, nos despegábamos sin él, volvíamos a encogernos cuando volvía.

No sé si era para tanto, pero ciertamente su actuación –no sólo la suya, cuidado- no rayaba precisamente en lo brillante durante los primeros partidos. Se le veía tenso, más acelerado que trepidante –que claro, no es lo mismo, siendo la segunda una de sus virtudes más reconocidas-, desacertado y se diría que llevado por la ansiedad. Tampoco es que la dinámica de todo el conjunto fuera de echar cohetes pero de momento estábamos tranquilos, resolvíamos en el marcador. Hasta que pudo pasar lo de Gran Bretaña, y luego pasó lo de Rusia y Brasil.

Es un hecho que LLull llegaba después de ser elegido mejor base de la Liga ACB de la pasada temporada. Pero también lo es que Scariolo le llevó de “2”. De otra forma, no hubiera llevado a otros tres bases –Calderón, Rodríguez y Sada. Una estimable razón podrían ser las dudas que generaba Navarro a cuenta de los problemas con las plantas de sus pies. ¿Le hubiera incluido entre los 12 de Londres de no haber sido por ese presumible hándicap? ¿Hubiera ocupado plaza de base y hubiera quedado fuera el canario o el badalonés?

Lo cierto es que cuando las cosas se pusieron peliagudas y venían los partidos de “pierde paga” (José Ramón Trecet dixit), el rol de Sergio cambió. Verdad es que La Bomba ya estaba en disposición de jugar más minutos, entonces ya no necesitaba tanto recambio. Pero entonces el seleccionador empezó a utilizarle mucho más en la posición de base. ¿Porque le quiere tanto y el caso era hacerle jugar de lo que fuera? ¿O porque se dio cuenta de que ahí era donde mejor se desenvolvía, donde podía aportarle al equipo más incluso que alguno de los otros tres? Contra Francia, en el último cuarto, tuvo al fin una destacada actuación defendiendo a Tony Parker; contra Rusia alternó ambas posiciones, pero sin duda fue su mejor partido (me refiero a los dos últimos cuartos, claro está), en el que estuvo más entonado pero sobre todo más agresivo y eficaz en defensa.

En cambio la participación de Sada, escasa hasta el momento, paso a ser nula. Quien más y quien menos se preguntó si, con cuatro bases de facto y uno sin jugar, no hubiera sido mejor dejar a uno en casa y llevar un alero alto que nos defendiera de los tiradores de más de 2.05, que son los que generalmente nos han mortificado, por ejemplo en la derrota contra Rusia y no digamos en la final contra el USA Team. Bueno, suponiendo que los haya, porque desde que se fuera Carlos Jiménez y en tanto Carlos Suárez no termina de explotar, parece que andamos algo carentes en cuanto a especies de ese tipo.

En la final, Llull volvió a tener protagonismo. Y especialmente criticado ha sido el hecho de que se le otorgara la responsabilidad de llevar la dirección del juego durante casi todo el último cuarto, en detrimento de Calde o el Chacho, que particularmente había tenido momentos estelares durante el segundo y tercer cuarto. ¿Pensó su tocayo que estaba mejor que los otros, apeló a su aporte defensivo, vio cansado al canario, desconfió del extremeño? ¿O le pudo otra vez la fuerza del cariño, que es lo que presumo que sentenciará más de uno?

En fin, muchas preguntas y muchas contradicciones me han surgido durante estos Juegos, y en escribiendo este artículo, a propósito de Sergio Llull. Seguro que alguien tendrá alguna respuesta.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

  Compartir en Facebook
Fecha | 31.08.2012 17:47

Recomendamos