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Agonía Pau: ¿no es para irse?

Pau Gasol y Mitch Kupchak./ Getty

¿Cuántos días, meses de zozobra? Desde el lío de los play off de la temporada pasada no han parado de darle, de insinuarle, de ningunearle, y él de aguantar. A los directivos, a Mitch Kupchak, a los beatwriters y hasta a Jack Nicholson. Y no han tenido la consideración de dejarle tranquilo hasta el último minuto, hasta las 19.59h (hora española) del día 15 de marzo.

Cuando los Lakers ficharon a Pau Gasol le dieron su gran oportunidad, sí, pero evidentemente no lo hacían por mecenazgo, sino porque realmente le necesitaban. O por lo menos a alguien como a él. Desde el primer partido se agarró a esa ilusión, pero es que llegó y les aportó justo lo que les estaba faltando. De una temporada irregular y con dudoso futuro, pasaron a jugar las mismísimas finales contra Boston. Y ya entonces tuvo que escuchar que en el séptimo partido había estado flojo ante el que fuera su ídolo Kevin Garnett. ¿No es para empezar a mosquearse un poco?

Después vinieron los dos anillos. Y todos por entonces estuvieron de acuerdo en que su aportación resultó importantísima y en no pocos momentos decisiva. Para lograr el segundo, se encontraron de nuevo con los “queridos” Celtics, y él otra vez al que fuera su ídolo Kevin. Y esta vez se lo merendó. En el definitivo y épico séptimo anotó 19 puntos, sólo uno menos que Artest y cuatro menos que Bryant; dio cuatro asistencias, más que nadie en su equipo; capturó 18 rebotes, más que nadie en el partido. Bien podían haberle dado –muchos lo pensamos- el MVP de las finales pero claro, ¿a quién si no a Kobe? y él, claro, no dijo ni mu. Como no había dicho cada vez que la mamba negra le mandaba SMSs a las tres de la mañana antes de los partidos y él se los tenía que responder para hacerle ver que “estábamos en el tema”. ¿No es para mandarle a tomar vientos?

Pero entonces llega la hora del fracaso, y todas las miradas son para él. El descanso veraniego, el Europeo y luego el lock out le concedieron cierta tregua. Pero fue aterrizar de vuelta en Los Ángeles y reanudar la tortura, si cabe acentuada. Desde ese día hasta ayer Pau ha estado viajando virtualmente por todos los estados, franquicias y costas de la NBA, era producto a la venta, moneda de cambio, carne al mejor postor, hasta los apoyos que en los últimos días recibía sonaban a falsos y hasta sus jefes argumentaban que su nerviosismo era lógico en un jugador que iba a ser traspasado. Cuando él no ha dicho ni mu. Cuando ha salido a jugar todos los partidos con toda esa presión, anotando dobles-dobles un día sí y otro también. ¿No era para saltar, para pedir al menos un poco de respeto? Pues no ha saltado y no ha perdido la compostura nunca.

Precisamente ahora todos alaban su profesionalidad, el propio Kupchak se deshace en elogios. Ahora que no lo han podido vender, o que no han visto la oportunidad de cambiarlo por algo supuestamente mejor. Después del último partido, dicen que se despidió de los periodistas de L.A., por si acaso. Al cabo de esas últimas horas que para él han debido ser agónicas, ¿no era para poner un tweet: “Ahora el que me voy soy yo, ahí os quedáis majos”. Pues no, en vez de eso ha puesto: “La incertidumbre ha llegado a su fin. Feliz de continuar vistiendo la camiseta de los Lakers. Ahora a centrarse solamente en jugar y en ganar”.

Pau es un tío sensato y además está bien asesorado. Los pasos que dé siempre estarán bien meditados. Y nos veremos a final de temporada.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 17.03.2012 21:23

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