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Asesino silencioso

Mario Chalmers./ Getty Images

Cuando Mario Chalmers se consideró a sí mismo, en repetidas ocasiones, uno de los cinco mejores bases de la NBA quizás estaba sacando un poco los pies del tiesto, pero de ahí a negar que se trata de uno de los jugadores que mejor dominan el arte del hacer daño sin hacer ruido hay un trecho importante. El jugador de los Miami Heat es ese tipo de nombres que no brillan especialmente por sus estadísticas durante la temporada (8.3 puntos, 3.4 asistencias, 2.1 rebotes y 1.6 robos de balón en 26.3 minutos por partido), pero que aparecen cuando hacen falta y dan la puntilla al rival si es necesario. Dos ejemplos más que claros a lo largo de su carrera son, por un lado, aquel triple decisivo que dio el título nacional a la Universidad de Kansas sobre la de Memphis de Derrick Rose en la Final Four de la NCAA de 2008 y, por otro, la forma en la que aniquiló desde la larga distancia en momentos puntuales a los Oklahoma City Thunder en las Finales de la NBA de 2012. En ambas situaciones su aparición desde la sombre sirvió para la consecución de un título. Ni más ni menos.

“Es un asesino. Un trabajador incansable que va a estar listo cuando le pidas responsabilidades y que sabes que va a cumplir. Se reserva para esos momentos. No necesita estar constantemente siendo el centro de atención ni bajo los focos, pero al final del día todo el mundo se fijará en él y las cámaras le tendrán como objetivo”. Así habla de Mario Chalmers un Erik Spoelstra que en varias ocasiones se ha sentido afortunado de contar con el jugador. “Es cierto que no juega todo el partido y que en ocasiones son LeBron James y Dwyane Wade quienes organizan el ataque y suben el balón, pero también es cierto que Mario no está en este equipo para llevar la batuta, sino para dar la puntilla si es necesario”. Tanto es así que las palabras del coach que mejor ha sabido llevar uno de los vestuarios con mayor presión de la NBA y poner orden en uno de los equipos con más ‘hype’ de la Liga son secundadas por todos y cada uno  de los miembros de la plantilla y el cuerpo técnico. “Chalmers es ‘Mr. Clutch’”, declaró Wade sobre su compañero durante las pasadas finales. “Le puedes meter presión desde la grada, desde el parquet o incluso nosotros mismos desde el banquillo, pero el tema es que así es como mejor rinde. Tiene la sangre fría y no le tiembla el pulso. Posee un don especial”.

Esta temporada está haciendo más de lo mismo. Se mantiene en un segundo plano. Entre bambalinas. Pero cuando haya que dar el do de pecho y los astros de los Heat necesiten ayuda, allí estará Chalmers con su garganta lista después de haber hecho todas las gárgaras necesarias antes de ser llamado a escena. Su intervención servirá para recolectar las rosas que lance el público tras su actuación. Una actuación con la que todos cuentan, pero que pocos ven venir. Cuando lo hacen ya es demasiado tarde. “Lo que sucede con Mario es que va haciendo daño poco a poco. Atiza, atiza, atiza y cuando empiezas a notar molestias ya estás sangrando y es tarde para cerrar una herida que se ha abierto sin que te percates”. El señor de los despachos de Miami, es decir Pat Riley, le tiene entre sus favoritos. La grada, cuando hace acto de presencia, inevitablemente también. Sus enemigos evidentemente no.

@AntonioGil_SOSE

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Fecha | 20.03.2013 07:15

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