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Russell Westbrook: Homenaje al caos

Russell Westbrook./ Getty Images

Me permito escribir estas líneas como reconocimiento a un jugador que, dejando todo sobre la pista por un equipo mermado por las bajas, ha hecho de sí un hombre tan criticado como venerado por unos y otros. Que ha asombrado a amantes y detractores de su juego. Año tras año ha ido construyendo su reputación a base de efectividad numérica pese a sus dudosas decisiones, pero este año, cuando más solo se ha sentido, ha sacado la furia de lo más hondo de su ser para poner la locura a un juego de equipo tan plano como el encefalograma de un difunto.

Russell Westbrook es al baloncesto lo que una montaña rusa es a un parque de atracciones para niños. Un prototipo de jugador nunca visto hasta ahora por su potencia física. LeBron James o Dwight Howard tienen la altura y la fuerza, pero no la versatilidad y la velocidad del #0 de Oklahoma City Thunder. Es lo nunca visto. Y por ser nuevo le llueven críticas no siempre merecidas, pero en ocasiones buscadas por su sed de victoria. A Westbrook nunca le importará haber fallado 30 tiros si su equipo acaba ganando, de la misma manera que tampoco se alegrará por una buena noche individual si su equipo acaba perdiendo. Ya lo demostró en el último partido de regular season: “(El título de máximo anotador) no importa. Estoy en casa. Viendo a otros equipos jugar”. No le vale el título de máximo anotador de la temporada si le conduce a la victoria.

Resultadista pero consciente de ello, ha dado un paso más esta temporada. Sin Kevin Durant ni Serge Ibaka durante buena parte del curso ha sido el comandante de un barco a la deriva en el mando. Y le ha valido el reconocimiento a mejor jugador del mes en la feroz conferencia oeste durante tres meses consecutivos, que se dice pronto viendo a Stephen Curry y James Harden pelear por el anillo. Es un líder nuevo. Que no necesita a Kevin Durant como guía pero sí de él a su lado para alcanzar la cúspide del baloncesto. Westbrook podrá hacer que todo falle, pero cuando falla lo acaba solucionando de una manera u otra.

Un talento desordenado combinado con un físico desorbitado. Una mezcla sin serenidad pero con avaricia de baloncesto. Así es el mejor Russell Westbrook de siempre. Y que no cambie.

@AHuerta7

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Fecha | 30.04.2015 06:35

La corona en juego

Anthony Davis y Marc Gasol./ Getty Images

“¿Abdicamos?”. Así podría haber sido el inicio de una conversación entre LeBron James y Kevin Durant tras conocerse la lesión del jugador de Oklahoma City Thunder a principio de temporada. Ambos han dado un pequeño paso atrás en cuanto a rendimiento individual y este año ninguno de los dos se encuentra entre los favoritos para hacerse con el premio de MVP. Mientras tanto, surgen estrellas emergentes y otros grandes jugadores que se han acabado de consolidar en esta campaña.

El primero, y para mí el favorito a día de hoy, es Stephen Curry. A su rendimiento le acompañan los resultados de su equipo y ahora mismo es el jugador más desequilibrante de la Liga. No le dan un centímetro de respiro pero él se lo fabrica para acabar sumando más de 26 puntos y 8 asistencias por encuentro, que es lo suyo, donde está a gusto. Su salsa.

El coto de candidatos, sin contar con los dos ‘extraterrestres’ del baloncesto global, queda bastante limitado. Hay un gran salto entre los buenos jugadores y los mejores. James Harden está mereciendo un reconocimiento a este curso baloncestístico porque por fin es el líder de un equipo candidato y competitivo, pese a una ausencia reseñable respecto a la temporada pasada: Chandler Parsons. A base de personales y triples nutre a su equipo de la mayor anotación individual por noche de toda la NBA. Y eso es de alabar. Sin embargo, los hombres grandes también tienen su sitio en esta carrera. Marc Gasol y Anthony Davis han desplegado un juego total en todos los aspectos. El español ha dado otro salto más de calidad con un mayor rendimiento en lo ofensivo. Y lo de Davis es descomunal. Cada vez gana más recursos lejos y cerca del aro. Está en todos los lados gracias a su poderoso físico y su implicación en ambos lados de la cancha.

Algunos han ido cayendo progresivamente de esta candidatura como Jimmy Butler, pero éste es el año del último lustro que más abierta está la carrera por el máximo reconocimiento individual de la temporada. Porque no solo de KD y ‘King James’ vive la NBA.

@AHuerta7

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Fecha | 29.01.2015 08:03

Independientes

Chris Bosh, Erik Spoelstra y Dwyane Wade./ Getty Images

El pasado, pasado está. Sin embargo, a todos nos vienen a la mente los recuerdos de los mejores tiempos. Pero uno no es feliz por lo que tiene, sino por lo que es. Evidentemente se hace duro dejar atrás un pasado glorioso, con dos títulos consecutivos de campeón de la NBA, una plantilla formada en torno a una estrella, un gran quinteto titular y los mejores suplentes. Con eso tendrá que vivir siempre Miami Heat. Con haber tenido al mejor jugador del planeta en sus filas, haber sido el mejor equipo del planeta durante dos campañas y poder disfrutar una fiesta que parecía no tener fin. En toda cabeza cabía la posibilidad de que LeBron James se marchase algún día, y con ello gran parte del festival que armó Pat Riley allá por 2010. Así sucedió, pero en vez de irse todos y dejar toda la tarea de limpieza a Erik Spoelstra, decidieron dar continuidad a un proyecto que se mantiene firme. Principalmente por los cimientos implantados en la franquicia.

Tienen el sentimiento de ser un equipo y no un compendio de jugadores que solo buscan números. La victoria por encima de todo aunque no esté LeBron. El bloque se ha mantenido pese a que muchos pusieran un pie fuera de South Beach pero retrocedieran en el último segundo. También Chris Bosh y Dwyane Wade han tomado las riendas del equipo tanto en el vestuario como en la pista. No es más que continuar la filosofía de los últimos años pero con un cambio importante: Luol Deng no es LeBron James ni mucho menos, pero algo de baloncesto sabe. Por cierto, que Spoelstra no es nada malo. Pero nada. El ‘Big Three’ tapaba unas virtudes que ahora puede sacar a la luz.

Acentuar más si cabe la defensa, seguir compartiendo el balón para buscar el mejor tiro posible pero ahora sin un jugador tan desequilibrante y con el impacto que tenía ‘King’ James. Mario Chalmers, que incluso había sido calificado como el peor base titular de la NBA, ha dejado de manosear la pelota para convertirse en un catch-and-shooter y ‘Spo’ ha delegado la dirección en Norris Cole y un Shabazz Napier que ya apuntaba maneras en el college y que ahora demuestra su valía en la NBA. De momento continúan funcionando y el contexto es favorable. Sin presión, porque se la ha llevado toda LeBron a Cleveland. El nivel de exigencia en cuanto a resultados ha bajado hasta poner el listón en playoffs. A partir de ahí, lo que llegue es bienvenido. Se ha ido el mejor jugador, cierto; pero se ha llevado también la urgencia, los focos y ha dejado cierta tranquilidad mediática. Ambiente propicio para mantenerse en la élite.

@AHuerta7

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Fecha | 20.11.2014 08:08

El mejor gen de los Gasol se lo quedó Marc

Pau Gasol y Marc Gasol./ Getty Images

La familia Gasol ha marcado un antes y un después en el baloncesto español. De todos sus componentes, dos han pisado la NBA, también dos los playoffs y uno posee dos anillos de campeón. De esos que acreditan que has sido de los mejores jugadores del mundo en una temporada y que has estado en la plantilla más efectiva. Pero es un equipo, donde unos jugadores ocultan las carencias de otros y viceversa. Pau Gasol tiene dos anillos fruto de su trabajo, de haber formado parte de una plantilla ganadora y de su talento; pero Marc Gasol ha alcanzado un nivel más dentro de la categoría individual y todavía tiene cierta capacidad de crecimiento pese a la madurez personal y de su juego.

Las diferencias entre los hermanos Gasol toman un mayor desequilibrio en defensa. Probablemente sea por una detección y trabajo más precoz, pero ahí Marc ha superado a su hermano. Tanto que fue nombrado Mejor Defensor de la NBA dos campañas atrás, mientras otros tachaban a Pau de ser ‘blando’ en las tareas defensivas, de ahí el apodo de ‘Gasoft’ que le colocaron. Ahora en Chicago Bulls puede trabajar más ese aspecto con un entrenador y un roster acostumbrados a jugar a pocos puntos e incidir en ser tenaces en defensa, pero llega algo tarde para alcanzar el nivel de Marc. Además, el de Memphis Grizzlies ha tenido que liderar un equipo durante más tiempo. Pau siempre ha sido el abanderado de España en los torneos internacionales, pero en Los Angeles Lajers siempre ha estado más arropado, mientras que Marc es más decisivo y nunca ha tenido un Kobe Bryant a su lado.

El talento les viene desde la cuna con esa visión de juego y capacidad de pase que les hace únicos entre los gigantes, pero Marc ha tenido que actuar más a menudo como generador de juego, por lo que ha disfrutado de más ventajas para convertirse en ese ‘point-center’ que tanto anhelan todos los equipos. En lo que sí que coinciden es en el tiro de media distancia, que los dos lo han adoptado a modo de supervivencia. Sobre todo Pau, quien siempre ha preferido jugar como ‘cinco’ más abierto en ataque para poder aprovechar su velocidad atacando de cara frente a pívots más lentos. Pero poco a poco Marc ha ido sumando ese recurso a un repertorio de espaldas a canasta brutal hasta convertirse en uno de los interiores más completos del mundo.

Con años de mejora por delante, rompo una lanza a favor de Marc y me atrevo a decir que empieza a ser y será el mejor de la saga de los Gasol. Y no hay rivalidad que valga.

@AHuerta7

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Fecha | 06.11.2014 07:28

Amarillo y negro, muy negro

Kobe Bryant./ Getty Images

Tan desolador que apena. Ver a una franquicia histórica como son Los Angeles Lakers en horas bajas, seas o no seguidor del equipo, crea un sentimiento de tristeza elevado. Dudo que haya persona en prácticamente todo el mundo que no conozca el nombre de los Lakers. El Staples Center es lugar de peregrinación para cualquier amante del baloncesto. Y el aura que desprende el parqué en las noches que juegan los californianos en casa ha pasado de ser un placer a un suplicio. Así se plantea la temporada de los Lakers, sumida en el fracaso incluso antes del pistoletazo de salida.

No es fácil encontrar algún resquicio de esperanza en este mar de dudas. El gen competitivo de Kobe Bryant será una de las pocas cosas capaces de evitarles el ridículo cada noche. Eso y la ilusión, ganas y talento de un joven como Julius Randle dispuesto a brillar con luz propia pero como una bombilla de bajo consumo, encendiéndose poco a poco para alumbrar más. El resto, poco y flojo. Sin demasiados cambios respecto a la pasada campaña. Las camisetas ya no lucen tan brillantes. El amarillo (dorado para los más puristas) se ha palidecido con solo ver la plantilla que presentaron en el training camp. Nick Young, tan anárquico como irregular, acabó siendo el principal estilete la pasada campaña, pero ahora ocupa la misma posición que Kobe. ¿Y cómo consigue coordinarles en la pista Byron Scott? Se lo ponen difícil, pero al menos le han dado tiempo. Precisamente lo que le falta a Bryant en el ocaso de su carrera.

Lejos de sorprender en el mercado de agentes libres, la contratación estrella ha sido Carlos Boozer y apostaron por él sin querer. Y la llegada de Jermy Lin arrojará un buen número de camisetas vendidas en Asia, pero a nivel deportivo es duro de digerir. Error de planificación tremendo. Y ahí la culpa no ha sido de Mike D’Antoni -que no ha sido un santo tampoco- o de la indolencia de los jugadores en la pista. Viene de arriba, de quien manda, como los errores estructurales.

Mal momento para una franquicia cuya idiosincrasia está basada en la palabra ganar, en la acción de ganar y en el verbo ganar. Y aunque pudieran hacerlo, tampoco sería la mejor decisión con vistas al futuro. Un transatlántico en horas bajas que busca reinventarse, pero el camino seguido hasta ahora ha sido un fracaso. Toca dar un cambio radical y debe ser cuanto antes. Por lo pronto, no se puede pelear contra el destino. Lo de este año es ya una batalla perdida.

@AHuerta7

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Fecha | 15.10.2014 05:45

El todoterreno se pone en marcha

Giannis Antetokounmpo./ Getty Images

Grecia ha encontrado a su nuevo superhéroe. El proyecto de all-around player más claro de los últimos años. Por condiciones y por voluntad. Giannis Antetokounmpo es la pieza más ilusionante del puzle que se está formando en Milwaukee Bucks. Ya podemos saborearle y todavía está por moldear. Estamos preparados para su disfrute, y no viene solo, porque le acompaña Jabari Parker. Pero nos importa el griego. En su primer año ya nos ha dado pequeños momentos de éxtasis y glamour. El objetivo, a lo largo de su carrera, es convertir ese disfrute en algo continuo.

Porque Giannis no es sólo fuerza. O técnica. Es un compendio de todo en su nivel más preciso. Debe progresar en su tiro porque el proyecto de jugador que se espera de él es un hombre capaz de hacerlo todo. Defendiendo es algo titánico. Como un infierno pero sin el como. Su envergadura le hace un muro infranqueable a la hora de superar las líneas de pase. Y tener la velocidad de un base con la altura de un ala-pívot le aventaja contra cualquier jugador.

En ataque es otro mundo. Tiene que mejorar todas las facetas de su tiro, pero con sus condiciones solo necesita tiempo. A la hora de penetrar se convierte en un ‘superdeportivo’. Sólo hay un jugador comparable a él, y se llama Kevin Durant. Si se sigue acercando a lo que es el jugador de Oklahoma City Thunder, el baloncesto hará el resto. Pero lo que más le beneficiará a largo plazo es tocar todos los palos. Ester año se le presenta la oportunidad de jugar como base, escolta, alero e incluso ala pívot. Pero su espíritu tiene a un base encerrado al que está dejando salir poco a poco en cuanto tiene que correr en transición. Un obús.

No es especialista en nada pero sabe hacerlo todo. Y esa es su principal ventaja. Su intermitencia a lo largo de la pasada campaña es algo a evitar, y más en una plantilla que ha encontrado una batería de exteriores larga. Jabari será su compañero y rival en la posición de ‘3’, pero el planteamiento inicial variará. Hay también cinco jugadores para los puestos de point guard y shooting guard, pero dad por seguro que Antetokounmpo acabará jugando y siendo esencial en el sistema de Jason Kidd. Ahí es donde Giannis parte con ventaja. Simplemente porque es el mejor proyecto de futuro y Kidd lo sabe. Los Bucks han decidido contar también con Gary Payton para asesorar al griego y que se convierta en un all-guard. Que lo haga todo, porque puede, y que además se convierta en una estrella.

Bienvenidos al universo de Giannis, donde no hay nada imposible.

@AHuerta7

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Fecha | 20.09.2014 19:24

La primera bala contra el último cartucho

Derrick Rose y José Manuel Calderón./ Getty Images

El duelo está prácticamente servido. Es el partido esperado por todos. Tiago Splitter incluso ha declarado que “el Mundial está preparado para que España llegue a la final”. En el otro lado del cuadro, con rivales más asequibles, aparece Estados Unidos. Frente a frente dos selecciones que ya se han encontrado muchas veces. Unos, viejos conocidos. Otros, jóvenes a los que muchos ya casi estamos aburridos de verles hacer maravillas con el balón. Muchas caras nuevas sobre todo en el conjunto norteamericano y con menos experiencia, pero con el suficiente nivel como para ser los máximos aspirantes al título. Sin embargo, tras los primeros días de competición, varios analistas (americanos, lo más sorprendente) han cambiado su opinión y han dado más chances a España en una hipotética final entre estos dos combinados. Tantas que alguno les ha situado como favoritos.

Pues bien, puestos a analizar equipo por equipo, los intangibles son los que marcan la diferencia. Físicamente el equipo estadounidense es mejor. Mucho mejor. El juego interior es algo en lo que el cuerpo técnico norteamericano ha hecho mucho hincapié, incluso sacrificando talento. Todo sea por parar a Serge Ibaka, Pau y Marc Gasol. En el aspecto técnico se iguala e incluso la balanza se inclina algo más hacia el lado de España por la mayor costumbre de sus jugadores a las normas FIBA. Este empate lo deshace la experiencia. Un equipo en el que el jugador más veterano, Rudy Gay, tiene 28 años y ha entrado en la convocatoria por una renuncia frente a uno que su media de edad son los mismos 28 años que Gay. Además, España juega en casa. La afición es uno más sobre la pista en cada partido.

La juventud de los americanos les hace tener muchos más torneos como este por delante. Sin embargo, el combinado que dirige Juan Antonio Orenga puede estar a punto de cerrar un ciclo histórico. Es un frente a frente más igualado porque las grandes estrellas de la NBA no han acudido a la cita mundialista. Tampoco deben perder el respeto al resto de conjuntos, porque para llegar a alzarse con el título hay que vencer al menos cuatro partidos consecutivos jugando al máximo nivel, que no es nada fácil.

Solo una cosa más: probablemente ésta sea la única vez que España pueda arrebatarle un título a los Estados Unidos tras seis años sin perder un partido. Ganar en casa sería un candado perfecto para una historia de leyenda. También sería una machada para los estadounidenses asaltar el torneo del país organizador a su máximo rival en los últimos años. Muchos queremos salir de dudas ya sobre lo que va a suceder, pero habrá que esperar hasta el 14 de septiembre para saber quién es el que dispara.

@AHuerta7

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Fecha | 05.09.2014 08:35

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