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A robar carteras

Steve Kerr./ Getty Images

En español hay dos tipos de pasiva: la perifrástica (por ejemplo: fue comprado) y la refleja (Se compró el libro). La marca de pasiva en el primer caso es la terminación –do y en el segundo es la partícula se. Si en un hipotético caso añadiéramos las dos marcas de pasiva en la misma oración, quedaría algo como: Se fue comprado el libro. El resultado de aquí sería una secuencia totalmente agramatical, puesto a que estaríamos convirtiendo en pasiva doblemente. Por eso es redundante y absurdo. Un profesor magistral de sintaxis, hacía entender dicho fenómeno a sus alumnos con un relato improvisado:“Imaginad que un ladrón le roba la cartera a alguien. Si después de éste viene otro ladrón, también a robarle la cartera, el segundo no podrá llevarsela, porque el primero ha pasado antes y ya la ha robado”.

Ocurrencias que me vienen de maravilla para hablar de los premios de Entrenador del Año, Jugador Defensivo del Año y Mejor Sexto Hombre. Finalizada la regular season, pero antes de que empezaran los Playoffs 2015, en una entrevista al periodista español Gonzalo Vázquez éste barajaba la posibilidad de dar algún premio compartido, en especial al de mejor entrenador. Decía que tanto Mike Budenholzer como Steve Kerr merecían ese galardón por la manera en la que han dirigido a sus conjuntos. Ambos de manera brillante y, prácticamente, sin error. Pero el ganador fue uno, Budenholzer, y Kerr se tendrá que conformar como el segundo ladrón. Lo cual no hizo Isaiah Thomas, que dijo aquello de “los números no mienten” tras ser superado en las votaciones del Mejor Sexto Hombre por Lou Williams. Y es que al margen de los registros estadísticos a los que acude Thomas para argumentar su queja, en la clasificación que determina la proclamación de este título a nivel personal, Williams fue mucho más apoyado por los votantes.

Fenómeno que no acaba de quedar tan claro en la disputa por el Defensive Player Of the Year. Los votantes deben establecer un podio entre los tres jugadores que creen han desarrollado mejor la labor de defender esta temporada. Por el mismo orden, se otorgarán 5, 3 y 1 puntos respectivamente al orden del podio. Quién tenga más puntos gana. Pues bien. Si Kawhi Leonard es quien ha conseguido más puntos y por lo tanto el galardón, Draymond Green es quien ha recibido más votos de cinco puntos, pero en total no suma más que los de Leonard. Hay que asumir las reglas del juego. Si sabemos que de carteras sólo hay una, no serán dos quienes la roben. Y es una lástima porque claro que Green, Thomas y Kerr merecen un reconocimiento especial, pero estos no tendrán un trofeo.

@PparelladaLJ

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Fecha | 27.04.2015 03:27

El padre Popovich

Gregg Popovich / Getty Images

Gilbert Keith Chesterton pasó a la historia, entre otras cosas, por ser el autor de El padre Brown, un cura con una capacidad deductiva inspirada sobre todo en Sherlock Holmes. A diferencia de éste, que usa la lógica y los detalles científicos para descifrar los enigmas, el padre Brown se aprovecha de su experiencia en el confesionario. Horas y horas escuchando, dando a su vez lecciones morales, le permitió alcanzar una cota de empatía elevadísima. El método que usa Brown para descubrir los misterios se narra en un cuento titulado El secreto del padre Brown y allí, dice: “más que ser conocimiento, es supresión de lo que conocemos. Es tratar a un amigo como a un extraño y fingir que algo familiar es realmente remoto y misterioso”. Buscar todas las hipótesis de lo posible. Eso es lo que deberán hacer los entrenadores para superar cada serie de playoffs.

Gregg Popovich es el artífice puntero en el reparto de minutos entre los miembros de su plantilla. En San Antonio Spurs sólo Kawhi Leonard ha jugado más de 30 minutos por partido a lo largo de la temporada (31.5) y este es un dato que les viene muy a favor. Mientras que técnicos como David Blatt, en los choques que dieron fin a la regular season, se las componen como pueden para dar descanso a los jugadores que más minutos cargan en sus piernas, hay otros que la situación no requiere a sus estrellas no calzarse las botas en este tipo de encuentros. Es muy clara la referencia a los Spurs; en los últimos compases de liga aprovechan y cotejan una racha de victorias consecutivas para intentar lograr la posición más elevada posible en la Conferencia Oeste. No obstante la derrota ante New Orleans Pelicans hizo que acabaran sextos. Hasta aquí lo tiene muy estudiado el señor Popovich. Llegados los playoffs, las dinámicas y las maneras de funcionar varían. Aquí actuará la empatía. La misma que la del padre Brown de Chesterton. La que será fácil de detectar en postemporada si algún entrenador acierta en el planteamiento del juego.

La acción de escuchar otorgó dicha empatía al cura de los cuentos del autor mencionado; mientras la experiencia de vivir y analizar partidos de playoffs da esta capacidad a los entrenadores. Ésta surge en buena medida de la intuición, tanto en el cura, como en los técnicos. Fruto del conocimiento, embrión del éxito. En los relatos del padre Brown es inconcebible el porqué de su fiabilidad, y a mí, no sé por qué, esto me recuerda a alguien.

@PparelladaLJ

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Fecha | 19.04.2015 19:59

La honra de Stephen Curry

Stephen Curry./ Getty Images

En los últimos compases de regular season parece hay hasta cuatro candidatos a la consecución por el MVP. Aunque desde mi punto de vista solo uno: Stephen Curry. Entre otras cosas a las que también haré referencia, justificaré mi argumento con unos datos que recopiló James Jackson para NBA.com el pasado 1 de abril. Ese día el base de Golden State Warriors devino el primer jugador en la historia de la Liga que anota 250 triples o más en tres campañas consecutivas y de aquí la constatación definitiva para considerarle como único y justo merecedor de tal reconocimiento.

Jackson contaba que aparte de ser el primero en conseguir los 250 triples por temporada tres años seguidos, también sólo él ha conseguido promediar un 40% o más en tiros de tres y a su misma vez anotar 20 o más tantos por partido. Ni Reggie Miller ni tampoco Ray Allen alcanzan ambos hitos simultáneamente, hazaña que debemos comprender como un hecho que pondera todavía más a favor de Curry. Además, este curso ha alcanzado los 1000 triples anotados en su carrera siendo el jugador más joven que lo consigue.

James Harden ha hecho la mejor campaña de su carrera, pero su equipo era demasiado irregular al principio de temporada. LeBron James, aparte de Kyrie Irving y la buena plantilla que le acompaña, ha hecho que Cleveland Cavaliers superase el mal trago de los dos primeros meses de campeonato, mientras que entonces los Warriors cosechaban la mejor racha de victorias consecutivas de su historia. Russell Westbrook ha estado imparable desde el All-Star hasta a día de hoy, aunque a él le ha pasado un poco lo de Harden y un poco lo de LeBron. Es decir, el equipo no le sigue del todo y, para merecer el título, llega un poco tarde.

Por lo que hace a Curry su ritmo no ha menguado en absoluto, a la vez que estos tres superaban las dificultades que se van presentando a lo largo de una temporada de 82 partidos. Esto es lo que tiene valor. Su campaña ha sido de 10 de principio a fin, cosa que no pueden decir lo mismo los demás. ¿Acaso la NBA no necesita un MVP del perfil de Curry? Y más aún sin Kevin Durant, Derrick Rose ni Kobe Bryant. De hecho me viene a la cabeza un dicho latín que afirma: Hos ego versiculos feci, tulit alter honores. Que significa algo como “yo hice esos versos, pero otro se llevó la honra”. Y en este sentido me recuerda a Curry. Cuánto injusto sería que no fuese el MVP, después de liderar una temporada y un equipo que pasará a la historia, mientras que los otros tres no han podido.

@PparelladaLJ

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Fecha | 06.04.2015 00:17

Lluvia de estrellas caídas

Kevin Durant y Dwight Howard./ Getty Images

Una cosa me preocupa en la NBA. Precisamente este año dos de los cuatro candidatos al premio MVP de la temporada han tenido que incrementar su aportación en la cancha debido a la ausencia de uno de los pesos pesados de sus respectivos equipos. Se hace referencia a James Harden y Russell Westbrook entre los que luchan por el Maurice Podoloff y a Dwight Howard y Kevin Durant en cuanto a los que su presencia en el parqué ha estado eventual esta temporada. Ambos jugadores no sólo hacen aumentar el nivel medio de la Liga, sino también la reputación de ésta. Vestidos de traje en el banco no están en su hábitat natural. La NBA es una cadena de franquicias y al comisionado no le conviene que los grandes nombres de la competición no vistan de corto cuando sus equipos saltan al terreno de juego.

Algunos de los síntomas para detectar lo que hoy estamos viviendo son los casos de Penny Hardaway, Grant Hill o bien Tracy McGrady. Se les trataba de sucesores de Michael Jordan, herederos de su legado. Pero tras unos años de rodaje, su salud física se vino abajo. O al menos la necesaria para sucumbir la intensidad incesante de 82 partidos en una regular season. Por eso cuando se tiene a Jordan como el mejor jugador de baloncesto de la historia, no sólo se hace referencia a todo lo que hizo y era capaz de hacer cuando se calzaba las botas, sino también a todo lo que resistió.

En las últimas diez temporadas se han repartido el MVP hasta seis jugadores distintos. De los cuales sólo Dirk Nowitzki y LeBron James consiguen mantenerse bien de salud. Tanto Steve Nash como Kobe Bryant han jugado casi veinte campañas en una de las competiciones más exigentes del planeta, pero el tiempo no les ha sido agradecido. El de Canadá se ha retirado debido a dolencias en la espalda, jugó 15 partidos en la pasada campaña y 0 en la actual. Mientras tanto Kobe jugó 6 la anterior y 35 en esta hasta que el cuerpo le pidió parar. El caso Derrick Rose no hace falta recordarlo y, por último, Kevin Durant, que solo ha participado en 27 partidos este curso. Todos ellos han sido MVP.

“Y la húmeda noche se precipita del cielo, y las estrellas que van declinando convidan al sueño”, decía Virgilio en la Eneida. El problema de tantas lesiones no está en las que tengan los MVP, sino en que son muchos los derrotados por K.O. en temas de salud. Si perdemos a las estrellas, ¿la NBA seguirá siendo la mejor liga del Mundo?. No lo sé, pero quizás haya llegado la hora de tomar medidas. O el sueño se impondrá al baloncesto.

@PparelladaLJ

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Fecha | 28.03.2015 02:45

La imprevisible escisión

Rajon Rondo./ Getty Images

La escisión sintagmática es un tipo de cambio fonológico. Consiste en un proceso por el que un fonema se separa en un grupo de fonemas en el decurso. En ‘pĕtram’ (latín) y ‘piedra’ el sonido -ĕ- deviene -ie-. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Si lo aplicamos a la NBA, me viene perfecto hablar de Dallas Mavericks y Rajon Rondo. Con tanto movimiento de intercambio de contratos, suceden traspasos quizás precipitados. A pesar de ser cierto que Chandler Parsons ha estado lesionado y la plantilla notó mucho su ausencia, también lo es si una nueva adquisición tiene roces de ego con el entrenador o algún compañero de la plantilla, perjudica gravemente al equipo. Rondo y Rick Carlise no han congeniado. Y da igual que el técnico de los Mavs sea uno de los más queridos y respetados por sus jugadores.

Por mucho que a veces no paramos a pensarlo, un traspaso no es un simple cambio de contratos entre franquicias. Visto desde la perspectiva más fría, parece que un traspaso consiste en dar y recibir respectivamente un papel con nombre, apellido y sueldo de alguien. Pero no se trata de eso, sino en movilizar personas, familias. Individuos que los importamos de un ambiente y entorno en el cual puedan sentirse familiarizados, para colocarlos entre otra gente. En una desconocida ciudad con distintos hábitos. El detractor principal de ello es la adaptación, rasgo que ni la estadística avanzada más tergiversada y quisquillosa (tan de moda últimamente) sería capaz de prever.

Aquí interviene la escisión. Un sonido pasa a ser dos sonidos. Un equipo plural, colectivo, popular, con un mismo objetivo, pasa a divagar entre intereses personales. Los cuales no confluyen ni convergen con la intención principal del grupo mayoritario y esto causa un efecto explosivo en el conjunto. La vida nos enseña que la evolución en el habla, dicho más técnicamente, los cambios fonológicos, es algo natural. Acontece progresivamente, poco a poco y es algo que no podemos evitar al paso de los años. Entonces ¿debemos pensar que cuando un jugador interviene en la escisión de un equipo es inevitable? Visto así no te preocupes, es un proceso natural. Por lo que hace a mí, estoy en rotunda discrepancia respecto a ello.

Masai Ujiri decidió no modificar el roster de Toronto Raptors antes del dead tradeline porque las cosas estaban yendo bien (al margen de que ahora pasen por una racha negativa). Intercambiado por Danny Granger, el año pasado Evan Turner causó estragos en el núcleo del vestuario de Indiana Pacers, como parece que está sucediendo con Rondo y Carlise. Un traspaso quizás es tan sencillo de efectuar como un cambio de cromos, pero debe ser mucho más meditado. Lo ideal sería entender que a veces menos es más.

@PparelladaLJ

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Fecha | 15.03.2015 19:40

Derrick Rose, un romántico

Derrick Rose./ Getty Images

“El sueño de la razón produce monstruos”, decía Francisco de Goya. En las corrientes artísticas y estéticas de la Ilustración, siempre se apela a la capacidad de la razón para que sirva de Norte en determinados estados sentimentales del individuo. Para los ilustrados, los monstruos de la imaginación son monstruos imaginarios. La razón les hace percibir que no existen. Por lo contrario, en la literatura romántica los fantasmas que aparecen son reales. Siendo esta polémica la que nos recuerda a Derrick Rose.

Rose es un romántico. Sus monstruos, sus fantasmas, han sido reales. Ahora, definitivamente, todo el mundo duda de que jamás vuelva a ser ese jugador que deleitaba por su velocidad y capacidad de liderazgo. La orientación romántica del base de Chicago Bulls hace referencia a su mala salud. No puede superar sus molestias físicas que actúan como equivalente a los monstruos de Goya. No obstante, asumiendo que Rose no volverá a ser el que aquella vez fue, algunos se plantean si su trayectoria la podríamos identificar con el apelativo de un ‘precioso caso de Brandon Roy‘.

Este caso, aparte de Roy, es el que vivieron jugadores como Yao Ming y Greg Oden. Al margen del momento en que el cuerpo de uno o de otro decidiera explotar. Es decir, a Yao le dio tiempo de pasar a la historia como uno de los mejores pívots y pasar una buena etapa en Houston Rockets. A Oden se le conoce como aquel jugador que pudo haber sido y no fue. Y por lo que hace a Roy, muchos se preguntan si hubiera liderado la Liga o no. Asimismo Rose tuvo tiempo para ganar un MVP, asentarse como una súperestrella indiscutible del baloncesto y ser jugador franquicia de Chicago. Pero colorín colorado, este cuento se ha acabado.

El de los Bulls podría seguir jugando en el futuro. Aunque quizás esta no sea su competición, por muy obsesionado que él esté. Raül López, base español que probó suerte con Utah Jazz, también tuvo problemas de rodilla. Antes y durante su etapa NBA. López no acabó de asimilar ese ritmo no interrumpible de la liga estadounidense hasta que tales articulaciones le impidieron jugar. Volvió a Europa, jugó a un ritmo más calmado y alargó su carrera hasta el punto de acabar jugando los JJ.OO. de Pekín. ¿Por qué no podría hacer algo parecido Rose? El ego norteamericano le puede. Antes se retirará tras insistir e insistir como Roy, que dar un paso atrás para remontar dos adelante yendo a Europa a jugar. Como López, por ejemplo. Pero esto no depende de nosotros. Mientras tanto, Rose seguirá tan romántico como siempre.

@PparelladaLJ

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Fecha | 27.02.2015 05:01

¡Ey, Pau!… ¡A mejorar!

Pau Gasol./ Getty Images

“Ei, Pau!… A millorar”. Es decir, “¡A mejorar!”. O al menos algo parecido le dijo mi padre a Pau Gasol, la vez que lo llevó en su autocar. Fue al despedirse de él, mientras estrechaban cordialmente sus manos, después de haber sido el chófer oficial de Memphis Grizzlies. El NBA Europe Games 2003 llevó al equipo de Tennessee a jugar contra el F.C. Barcelona, y la franquicia estadounidense contrató a una empresa para los desplazamientos locales. El mayor de los Gasol llegaba a la Ciudad Condal para enfrentarse a su ex equipo y a su hermano, Marc Gasol. Hacía dos temporadas que Pau estaba en la NBA y a mi padre le alucinaba.

Papá conduce un autocar para una empresa de transporte privado desde hace aproximadamente dos décadas. Por aquél entonces llevaba en el trabajo poco más de un lustro y cuando le comunicaron que sería el encargado de conducir el autobús de los Grizzlies, lo primero que hizo al llegar a casa fue contárnoslo a mi hermano y a mí. Nos emocionamos muchísimo por la situación, aunque la verdad es que este empleo ha llevado a mi padre la ocasión de coincidir con Pepu Hernández y Xavi Pascual. Sin embargo, conocer a Pau le marcó especialmente y me lo recuerda cuando el catalán alcanza o supera un nuevo hito. Entonces se ríe solo. Me mira y pronuncia: “¡Ey, Pau!… ¡A mejorar!”. Eso le dije. ¿Pero cómo tuve valor? Y sin acordarse ahora él de mí, se nota cómo se lo tomó al pie de la letra”.

Pau era un crío cuando decidió cruzar el Atlántico para medirse con los mejores jugadores del deporte que algunos tanto amamos. Ahora este All-Star me deja grabada una imagen en el cerebro. Curiosamente es una entrevista. Entre un bosque de brazos que apuntan a la boca de los Gasol, resaltaban micrófonos de distintos medios de comunicación: Antena 3, TVE, TV3, Cadena Ser, Onda Cero, Catalunya Ràdio, Cadena Cope y muchos otros que no pude o supe distinguir. Todos ellos son medios llegados desde la Península Ibérica. Desde Madrid o desde la misma Cataluña. Todos para cubrir el All-Star Weekend, acontecimiento en el que los hermanos Gasol son protagonistas. Y mi padre sigue alucinando porque él también tiene hermanos. Padres, madres e hijos, sea cuál sea su simpatía por el baloncesto, sienten una emoción positiva respecto a ellos. Algunos gratitud, los más aficionados idolatría, y quizás alguien sienta rabia, o bien envidia, pero nadie le puede negar a mi padre que, desde 2003 a 2015, Pau Gasol ha mejorado, tal y como un chófer le sugirió con respeto y aprecio. Mi madre dijo que el salto inicial lo ganaría Pau, yo dije que Marc. Perdí la apuesta.

@PparelladaLJ

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Fecha | 19.02.2015 08:23

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