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Chris Paul: él, y cuatro más

Chris Paul./ Getty

Chris Paul no necesita presentación. En muy poco tiempo se ha hecho un hueco entre las estrellas. El base de los Hornets es una mezcla perfecta de técnica y elegancia en la creación. Elegido en cuarta posición en el Draft del 2005 por New Orleans (que, en aquella temporada, y debido al desastre del Katrina se trasladaron a Oklahoma City), fue indiscutiblemente el mejor Rookie de la campaña, justo merecedor del galardón.

Sin discusiones: CP3 es un base que todos quisieran tener. Ya en su época universitaria era uno de los símbolos de Wake Forest, donde consiguió grandes reconocimientos individuales que avalaban sus extraordinarias cualidades como director de orquesta. En su primer año en la NBA ya despuntó, logrando un promedio en temporada regular de 16.1 puntos y 7.8 asistencias, superando a todos los novatos.

Fue en la temporada 2007/2008 (la del regreso de los Hornets a Nueva Orleans) cuando el de Carolina del Norte dejó de ser una extraordinaria promesa para ser la referencia. Ese año los Hornets firmaron una temporada casi perfecta, volviendo al playoff con el mejor balance de victorias de la historia del equipo. Una buena plantilla liderada por este bajito que, a pesar de la poca experiencia en la mejor liga del mundo, era capaz de echarse el equipo a la espalda y superar con creces las expectativas. Fue seleccionado para el All-Star, además de formar parte del mejor quinteto y del mejor quinteto defensivo; y sólo el genio Kobe Bryant fue capaz de superarle en la carrera por el MVP.

CP3 es un hombre récord. En su primera experiencia en playoff, se convirtió en el primer jugador de la historia de la NBA en alcanzar un promedio de al menos 30 puntos y 10 asistencias. Pulverizó la marca de la franquicia, anotando 32 puntos y consiguiendo 17 asistencias en el segundo partido ante unos Mavericks que no pudieron traspasar el muro de los Hornets, perfectamente creado bajo las órdenes de Paul. Su asombrosa progresión y adaptación en tan poco tiempo es sin duda uno de los atractivos de este point guard, ejemplo de rapidez, reflejos y actitud sobre la cancha.

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Ni siquiera las lesiones han podido parar a este pequeño gran portento. Sus problemas en la rodilla y el tobillo le apartaron del basket durante varios periodos en la temporada 2009-2010, viéndose obligado a pasar, incluso, por el quirófano. Sin embargo, en cada regreso, el mágico base le daba esa chispa a los Hornets que sólo él puede conseguir. Ni un resentimiento. Se cae, se levanta, y vuelve recuperado con la misma fuerza. Una innata cualidad que no todos poseen. Pero CP3 es mucho más que un simple jugador de basket. Cuando está sobre la pista, sin ánimo de desmerecer a nadie, son él…y cuatro más. Él es la esencia. Chris Paul manda.

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Fecha | 08.08.2011 11:35

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