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David Robinson

Si un artista dibujase el cuerpo perfecto, escogería como modelo el de David Robinson. Uno de esos jugadores que surgió a finales de la década de los ochenta como una evolución física y técnica. Hasta 1989, se había visto pocos conjuntos de músculos tan bien formados en una cancha de la NBA. Por supuesto que ya existían pero ninguno con una valía tan grande y una historia tan interesante.

David Robinson vivió su época universitaria en la Marina. Retrasó su carrera en la NBA por el ejército. Una decisión controvertida pero llena de compromiso. Pudo empezar su vida profesional en 1987 pero no debutó con los Spurs hasta 1989 (su servicio militar debía durar cinco años pero se le redujo ese período). Antes de llegar a la mejor liga de baloncesto del mundo, Robinson brilló en la NCAA gracias a su facilidad anotadora y su fuerza en la defensa. Fue legido como uno de los mejores de aquella época. Una estrella en ciernes. Campeón del mundo en 1986 y medalla de bronce en Seúl 88´. El último equipo no profesional que Estados Unidos presentó en unos Juegos.

“The Admiral” aterrizaba en San Antonio, franquicia que había peleado por él para construir un equipo campeón y dominador en la pintura. Su velocidad, su fuerza y sus puntos harían felices a todos los fans tejanos durante catorce temporadas. Su camino hasta alcanzar la gloria absoluta fue duro, como el de cualquier campeón entre los mejores. Temporadas de aprendizaje, de evolución y explosión, de confianza y de triunfo. Su primer año como NBA fue maravilloso porque se llevó el premio de Rookie del año y asombró a todos por su manejo del juego y su superioridad física. Los Spurs alcanzaron los Playoffs y se convertirían en un clásico de la postemporada pero sin rozar el anillo. Siempre cerca, nunca poseerlo. Míticas son sus peleas con Shaquille O´Neal por ser el máximo anotador. Cada uno de sus duelos fue maravilloso. Si pueden, háganse con una copia. Merece la pena. Un espectáculo titánico.

Cuando el “lockout” nos empujó a una temporada regular de cincuenta partidos, los Spurs estaban en su momento idóneo. Robinson había sido elegido entre los cincuenta mejores jugadores de ls historia de la NBA, el oro en Barcelona 92, limpiaba su expediente olímpico tras el fiasco cuatro años y David Robinson contaba con la ayuda de un jovencísimo Tim Duncan… Primer anillo frente a los Knicks. David Robinson en un estado físico y mental perfecto, un líder real para un equipo campeón y legendario.

Se retiró en 2003 con otro anillo y firmando una hoja de servicio final maravillosa: MVP 1995, Mejor Rookie en 1990, Mejor defensor en 1992, medalla de oro en Barcelona 92´y Atlanta 96´, bronce en Seúl 88´y, por supuesto, Hall of Famer. Casi nada para alguien que llegó a la NBA dos dos años después de lo que debía, para alguien que era soldado, para alguien que soñaba con servir a su país y al deporte… alcanzó sus metas con creces. David Robinson, uno de los mejores “center” de la historia.

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Autor | Inaki-Cano
Fecha | 29.08.2012 12:08

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