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Davis y Rivers, apuesta que aún no ha dado fruto

Austin Rivers y Anthony Davis./ Getty Images

Después de no haber dado apenas señales de vida a lo largo de lo que han sido los primeros meses de la temporada, los que supuestamente se iban a convertir en el mayor atractivo de los New Orleans Hornets no han sido los que han hecho que la franquicia de Louisiana dé que hablar en los últimos días. El regreso de Eric Gordon, sumado a la progresión de Greivis Vásquez, son los dos factores que han hecho que los suyos empiecen a ganar partidos, pero no esa dupla de rookies con la que muchos se frotaban las manos al pensar en verles jugar.

Anthony Davis llegaba a la liga tras haber sido el número 1 del pasado draft de manera indiscutible, al haber acumulado una larga lista de méritos la temporada anterior. En su único año universitario en Kentucky, se proclamó campeón de la NCAA tras haber sido el mejor jugador, defensor y novato de la fase regular, liderando además la liga en tapones. Estos méritos también serían suficientes para que este ala-pívot de 2,08 formase parte del equipo olímpico que la selección estadounidense llevó a Londres para proclamarse campeona.

Anthony Davis./ Getty Images

Lo cierto es que cuando aterrizas con estas credenciales en la NBA, lo lógico es que se espere de ti lo mejor, algo que aún no ha llegado. Como profesional, Davis no ha estado de momento a la altura de las expectativas, pero sí ha demostrado estar sobradamente preparado para haber dado el salto a la mejor liga de baloncesto del mundo, pese a que algunos se sientan decepcionados con su arranque de temporada. Todos apuntaban que sería el rookie del año, pero ese objetivo parece lejos ante la cruda realidad: El rookie ladder de la web oficial de la NBA le coloca como octavo mejor novato por detrás de Damian Lillard, Bradley Beal, Dion Waiters, Harrison Barnes, Jared Sullinger, Andre Drummond y Alexey Shved.

El caso de Austin Rivers, el otro rookie de los Hornets, hijo del actual entrenador de Boston Celtics, Doc Rivers, es aún más preocupante. Con casi 25 minutos de media en el parquet, este jugador no ha sabido adaptarse ni convencer como base ni como escolta, ofreciendo unas paupérrimas estadísticas de 6,2 puntos, 2,1 rebotes y 2,3 asistencias. Teniendo en cuenta que se trata de un jugador que deslumbraba en la prestigiosa Universidad de Duke el año pasado, pese a la tempranera eliminación en el Round of 64 de los Blue Devils en el March Madness, resulta una verdadera decepción el rendimiento que ha mostrado en estos primeros meses de competición. No olvidemos que llegó a la Liga tras ser elegido con el número 10 del pasado draft.

Austin Rivers./ Getty Images

A diferencia de Davis, Rivers sí que parece que no estaba preparado aún para despuntar en la NBA, aunque su potencial invitaba a ello tras haberse hecho con el premio Naismith al mejor jugador del año en su última temporada en el instituto. Pero si la situación del jugador no invita de momento al optimismo, aún queda lo peor. El nivel mostrado por el emergente Greivis Vázquez,  el hecho de que Roger Mason Jr. se encuentre asentado como sexto hombre y, sobre todo la vuelta de Eric Gordon tras su lesión, han propiciado que los minutos de Rivers hayan disminuido hasta solo cinco de una forma drástica, que reduce sus oportunidades de demostrar su valía.

Sin embargo, aún queda muchísima temporada y sería una osadía infravalorar a cualquiera de estas dos grandes promesas del baloncesto. Si algo tiene de especial esta liga, es que está repleta de sorpresas, y en cualquier momento Davis y Rivers destaparán ese lugar donde tienen escondido parte de su talento.

@nachodonado

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Fecha | 26.01.2013 22:39

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