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Demasié pal body

Jerryd Bayless./ Getty

Bajan las aguas revueltas, por no decir turbias, en el seno del sindicato de jugadores de la NBA. Esta semana pasada el enfrentamiento entre su presidente, Derek Fisher, y el director ejecutivo de la organización –Billy Hunter– llegó a su punto álgido cuando se “invitó” -tras votación por unanimidad- a Fisher a que abandone la presidencia.

Entre otras muchas cosas, algunas que no vienen al caso, se le responsabiliza a Fisher de no velar por los intereses de sus representados a la hora de aceptar un calendario de 66 partidos. Las consecuencias de ese brutal calendario –con una media de casi cuatro partidos por semana- se suceden. Es prácticamente insoportable para cualquier cuerpo humano jugar 66 encuentros en solo 124 días.

Demasié pal body que diría un castizo.

La propia NBA reconoce que esta saturación de partidos ha elevado de manera espectacular el número de lesiones esta campaña, nada más y nada menos que un incremento de un sesenta por ciento.

En esta estadística solo aparecen las bajas por lesión pero ¿y los que no llegan a causar baja? A la pregunta de ¿te duele o estas lesionado? es posible que ahora mismo no haya un solo jugador de los cuatrocientos cincuenta al que no le duela algo, eso si, aprietan los dientes y continúan. Ya se evaluarán los daños el día que toque parar.

En la cabeza de todos están las lesiones de cracks como Dwight Howard y Ricky Rubio que les dejan out de los Juegos Olímpicos; sin embargo, ya desde la pretemporada este rosario se veía interminable. El lockout propició una reducción considerable de la preparación. El que más o el que menos anduvo entrenando por su cuenta, en campus organizados por sus agencias de representación pero en ningún caso fue una pretemporada hecha como dios manda para el nivel de exigencia física que la NBA reclama.

Antes de arrancar la locura de partidos día si, día no, ya cayeron hombres como Brook López o Kobe con su desgarro en la muñeca. Nada más empezar el baile siguieron otros insignes como Manu Ginobili, Zac Randolph, Horford, Derrick Rose, Rudy Fernández, etc,etc… Y resta probablemente la parte más dura de la temporada que son los playoff.

Con este panorama parece que las rondas por el título pueden mandar al dique seco a alguno más. Las lesiones son contables, el agotamiento en todas sus versiones –fisica y mental- es incontable.

Es posible que Derek Fisher en la negociación del convenio colectivo priorizase jugar sobre las consecuencias que una temporada como esta pudiese tener. Parece incomprensible al ser parte interesada (Fisher ha disputado 60 partidos) pero también es verdad que durante el tira y afloja con Stern se recalcó que la fuerza del sindicato residía en que éste representaba a la “clase media” de la NBA. Clase media que en algunos sorprendentes casos estaba necesitada de pasta.

Como quiera que acabe esta temporada y la factura que de esa defensa de la clase media se pague –no evaluable desde mi punto de vista hasta la finalización de los Juegos- quedará en el debe del todavía presidente del sindicato que ha llevado a los suyos a un “demasié pal body” aguantar esta infernal campaña.

@pilarcasado

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Fecha | 23.04.2012 14:48

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