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Draymond Green: ‘The Perfect Spartan’

Draymond Green./ Getty Images

Draymond Green fue escogido en el puesto #35 del último draft de la NBA por los Golden State Warriors, mientras que jugadores como Miles Plumlee, Fab Melo o Arnett Moultrie fueron seleccionados por delante del ex Spartan. Poco esperaban de ‘Day Day’ en los Warriors los que no le venían siguiendo durante su carrera NCAA. Quizás un jugador de complemento en el banquillo que podría cubrir minutos de la basura. Sin embargo, desde el primer día ha impactado por su trabajo y dedicación, por su profesionalidad siendo un rookie, por lo que ha ido estableciéndose como una pieza clave en la rotación de Mark Jackson, con unos 15 minutos por partido. Y a pesar de sus limitaciones físicas y de tiro, el bueno de ‘Day Day’ se ha ido aprovechando de sus puntos fuertes para hacerse un nombre en estos renovados Warriors. Con su defensa, intensidad, liderazgo e inteligencia en ataque, se ha ido confirmando como un gran acierto por parte del staff de la franquicia de La Bahía, que con las elecciones de Harrison Barnes, Festus Ezeli y Draymond Green parecen haber acertado de pleno en este último sorteo.

Esa profesionalidad de la que hablaba coach Jackson no nos extraña a los que le hemos seguido en su periplo en los Michigan State Spartans de Tom Izzo, donde se formó durante los cuatro años que puede llegar a durar la etapa universitaria en la NCAA. Los buenos jugadores que salen de Michigan St. bajo la batuta de Izzo son siempre jugadores con carácter, intensos y bien preparados defensiva y mentalmente. Draymond Green es un producto Spartan al 100%. Su historia de amor con la Universidad de Michigan St. comenzó con tan solo tres años de edad. Su familia lo llevaba a ver a su tía Annette, que jugaba para los Spartans de basket femenino en East Lansing, y cuando un día se fijó en la mascota del equipo se quedó pasmado. Inmediatamente le dijo a su madre en las mismas gradas del Breslin Center: “Mamá, de mayor iré a Michigan St. y jugaré al baloncesto”. Una historia de amor que raramente se encuentra en los recruits de los grandes jugadores que llegan a la NCAA moderna, donde las prisas por dar el salto al profesionalismo y ganar dinero hacen que en muchos casos el paso por la universidad sea visto como un pequeño obstáculo, transición de un año entre el high school y la NBA.

Draymond Green./ Getty ImagesLa carrera de Green en East Lansing fue de crecimiento lógico durante entre 2008 y 2012, desde su año freshman cumpliendo poco a poco con sus minutos limitados hasta su año senior convirtiéndose en el verdadero líder de unos Spartans campeones de la Big Ten, siendo nombrado Jugador del Año en la conferencia y votado por los entrenadores de toda la nación como Jugador de la Temporada (NABC National Player of the Year). Como ejemplo, Green conseguiría su tercer triple-doble de su carrera en la segunda ronda del Torneo NCAA contra LIU-Brooklyn, convirtiéndose así en el tercer jugador después de Oscar Robertson y Magic Johnson en conseguir dos triples-dobles en el March Madness. Para muchos, ‘Day Day’ fue el jugador más completo de la NCAA en la temporada 2011-2012, líder absoluto.

La figura de su madre, Mary Babers, ha sido una pieza fundamental en el desarrollo de Green, ya que durante sus años de high school parecía regirse por la ley del mínimo esfuerzo en las tareas ajenas al baloncesto, hasta que una tarde al finalizar su curso en 9º grado, el teléfono de Babers sonó. Era el director del instituto para explicarle que Green había sido cazado copiando en un examen final. Ese fue el momento en el que mamá decidió que había que ponerse en serio, castigó a su hijo no solo quitándole su tiempo de ocio encerrado en casa sin PlayStation, sino que le dio dónde más le podía doler a Draymond, negándole la posibilidad de volver al equipo de baloncesto del instituto hasta que viese un cambio en su actitud, a pesar de la insistencia de los entrenadores de aquel momento, que sabían que sin él su equipo no tendría futuro la próxima temporada. Fueron momentos duros para madre e hijo, pero sirvió para que ‘Day Day’ pusiese en orden sus preferencias y se esforzase en todas las tareas más allá del deporte de la canasta. Gracias a ello consiguió subir sus medias de notas y pudo así aspirar a entrar en las mejores universidades de la nación. Así lo reconocía Green hace poco. “Ese verano cambió totalmente mi vida. Sino fuese por la actitud de mi madre en aquel momento, no habría podido jugar en Michigan St. porque no habría conseguido las notas necesarias. Fue en ese momento cuando de verdad me empecé a esforzar”.

La la relación entre coach Izzo y Green es también bastante especial. El año pasado confesaba por estas fechas que Green había evolucionado desde el primer año hasta convertirse en el ‘perfect Spartan’. Pero lo cierto es que ésta no fue una historia de amor al uso, ya que antes de acabar su temporada junior en Saginaw High School (Michigan) tanto Izzo como Tubby Smith (Universidad de Kentucky) eran los dos coaches que más papeletas tenían de conseguir que ‘Day Day’ se comprometiese con sus programas universitarios. Sin embargo, Izzo parecía tener dudas del posible rendimiento del que luego sería su ‘perfect Spartan’, así que mientras éste dudaba, Tubby ofrecía un plan de estudios y deportivo muy goloso en los Wildcats. A pesar de que ‘Day Day’ sabía que su conciencia y familia no se lo iban a permitir, decidió aceptar la oferta de Tubby y comprometerse con la Universidad de Kentucky. Esta decisión le dolió bastante a Babers, que se enteró de la noticia por la televisión. “No podía creerme que no hubiese consultado esa decisión conmigo, me enfadé mucho porque no contase con su familia para ello”. Pero justo antes de que Green terminase su año junior en Saginaw HS, Tubby Smith dejaba el programa de Kentucky para irse a la Universidad de Minnesota, así que Draymond volvió a replantearse su decisión. No quería ir a Kentucky si Tubby no iba a estar al mando y en ese momento fue cuando apareció Tom Izzo en primera línea de acción. Éste se reunió con Babers y con su hijo durante varios días, ya que no quería dejar escapar la oportunidad y las dudas que había tenido sobre él en el pasado parecían disipadas. En ese momento la historia volvió a su cauce lógico, y la declaración que el chico había hecho con tan solo tres años en las gradas del Breslin Center se hacían realidad. Draymond Green iría a jugar a Michigan State.

Las primeras tomas de contacto el año freshman de Draymond con Izzo fueron un tira y afloja. Una relación en la que Izzo exigía y estiraba a Green en todos los entrenamientos y en los aspectos académicos. Green confesaba el año pasado que, durante su primer año en East Lansing, Izzo le apretaba mucho las tuercas. “Te exijo mucho y me meto contigo porque me recuerdas a mí mismo de joven”. En ese momento el joven jugador no lo comprendía, pero con el paso del tiempo lo fue haciendo y en su temporada senior se destapó y lo terminó de entender al 100 %. “Tenemos los mismos objetivos, la misma ética de trabajo y queremos sacar lo mejor de nuestra gente, al final del día todo lo que queremos es ganar”. Parecía que el entrenador por fin había conseguido congeniar y amoldar a su pupilo a la perfección. El gen espartano había sido integrado en él. “‘Day Day’ cambiaría todos sus puntos, rebotes y asistencias por la victoria. Muchos jugadores te confesarían esto en público sin sentirlo de esa manera, pero Green es así de auténtico. Lo notas en él, no tengo dudas de que todo lo que tiene en su cabeza es ganar”, confesaba Tom Izzo antes de la March Madness de 2012. La última temporada en Michigan St. fue la de confirmación del jugador total, del ‘perfect Spartan’. El técnico ya sabía desde el primer día de entrenamiento que ‘Day Day’ estaba en su momento, que notaba que era su año, por lo que le exigió. “Incluso a Mateen [Mateen Cleaves, el líder de los Spartans campeones NCAA del 2000] en su época no se le exigía hacer tantas cosas como a Draymond esta temporada. Nunca había trabajado con un jugador tan multidimensional”. Por eso en unos de los primeros entrenamientos decidió traer a Magic Johnson para que hablase y compartiese experiencia con Draymond a solas. Magic le dijo que fuese él mismo, que sacase provecho de sus armas del juego más trabajadas y que se olvidase de las críticas y expectativas de la prensa y agentes externos. Le dijo que trabajase en los detalles que al final del día son los que te convierten en un campeón. Al término de la charla el legendario jugador de Los Angeles Lakers y de la Michigan State le recordó que no se olvidase de sonreír cuando jugase al baloncesto, ya que “es este deporte el que te hace feliz y te llena como persona”. “Esas horas que pasé con Magic sin duda me ayudaron a concentrarme para terminar mi ciclo en Michigan State. Magic no es solo uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte, sino que es el Spartan más ilustre y más grande que ha habido”, comentó Green.

‘Day Day’ terminó convirtiéndose en todo un icono en East Lansing, el orgullo de la universidad. Cuando equipos de Michigan St. de otros deportes necesitaban impresionar a algún posible recruit de high school para que se comprometiese con los Spartans, los entrenadores le presentaban a Green. Si alguien tenía que ir a visitar un hospital, allí mandaban a Green. Si se necesitaba el encanto de alguien para conseguir fondos para alguna campaña de recaudación, allí estaba Green. El espartano perfecto.

Magic Johnson y Draymond Green./ Getty Images

No suelo ver a jugadores llegando a la NBA con su nivel de habilidades tan desarrollado, puede jugar de cuatro, de tres, sabe pasar, puede defender a cualquier rival. Es el sueño de cualquier entrenador. Cuando sale a la pista siempre lo hace con confianza, hace a sus compañeros mejores, puede rebotear con consistencia. Lo veo peleando por minutos de verdad en la rotación, va a ser importante, es un jugador duro. Estas son las palabras de Pete Myers, coach asistente de los Golden State Warriors, sobre Draymond Green unas semanas antes de arrancar la actual campaña NBA. Su paso durante los cuatro años por los Spartans le ha formado como un jugador inteligente y líder. Algo que es impagable que se consigue creciendo en la NCAA bajo la sombra de un entrenador como Tom Izzo.

Green ahora está viviendo una nueva experiencia para él: la de ser un rookie en la mejor liga del mundo, con un papel complementario, de ‘pegamento’ como se suele decir. Hasta el momento en el que se escriben estas líneas, el novato había jugado 57 partidos con los Warriors y las palabras de Pete Myers en pretemporada parece que se habían convertido en realidad. Hay que hacer hincapié en que Myers nunca destacó el tiro como arma importante en el juego de Draymond (le está costando la adaptación a las distancias NBA), pero es que Green no es un tirador. No fue drafteado para ello. Los Warriors lo escogieron por su trabajo defensivo, su faceta reboteadora y sobre todo por su altísima IQ baloncestística. Para ser una elección #35 del draft está demostrando que no se equivocaron en la Bahía. Más que números y estadísticas lo que trae Green es trabajo, liderazgo e inteligencia y se ha adaptado fácilmente a este nuevo rol tras ser el líder indiscutible en Michigan State en un papel totalmente distinto.

Su capacidad para colocarse en el sitio correcto y corregir a sus compañeros en defensa es algo increíble. Un rookie no suele transmitir ni mandar de esa manera en un equipo. La faceta de la defensa es de la que más se están aprovechando los Warriors. ‘Day Day’ se ocupa de defender a cualquier jugador en pista según le toque y parece que siempre lo hace bien, y es que el chico ya se ha hecho un hombre y está preparado para esta liga, a pesar de que le falte explosividad para zafarse de rivales y sentirse cómodo en ataque como en Michigan St. Sabe sacar lo máximo de su juego y su actitud en la cancha es envidiable. Se le ve hablador, celebrando canastas, apretando las tuercas a sus compañeros e incluso animándose al trash talking contra estrellas rivales a las que defiende. Los Warriors necesitan a jugadores como él. Jugadores inteligentes y sin miedo, preparados durante toda una vida y moldeados durante su periplo NCAA para hacerse un hueco en la NBA. Ahora sólo queda esperar que vaya creciendo en la Liga al igual que lleva haciendo durante toda su carrera, paso a paso y con determinación.

Para la historia quedará la defensa sobre LeBron James en Diciembre 2012 en Miami, dónde Green y LeBron se dedicaron algo más que bonitas palabras en la cancha. El tres veces MVP de la NBA confesaba al final del partido que disfrutó del duelo. “Fue una gran competición entre ambos. Yo le he respetado siempre, sobre todo por su grandísima carrera universitaria. Sin duda sabe jugar a un alto nivel a esto, me alegro de verle jugar así de bien desde el primer día”.

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Como homenaje recordamos aquí dicha actuación, donde se enfrentó cara a cara con James todo el partido, y que terminó con canasta ganadora sobre la bocina de Day Day. Mark Jackson confió en su rookie como si fuese su estrella principal para anotar la canasta ganadora con una jugada de pizarra ante el mejor equipo de la NBA y en su propia casa. Un ejemplo de Green demostrando que es un jugador preparado. Un ‘perfect Spartan’ en la NBA.

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Fecha | 08.03.2013 05:22

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