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El deseado oro olímpico (III): un Argentina-España

España, Estados Unidos, Argentina./ Getty Images

A una semana vista del comienzo de la competición de Baloncesto de los JJ.OO., no se atisba sombra de duda, despiste o desgana en la selección estadounidense. Mejor. Si se les ocurriera perder ahora en los partidos preparatorios, despídanse porque entonces estos ya no iban a regalar ni un mechero en el camino, toman la directa y, como se diría en el argot ciclista, ya no les vemos el dorsal hasta el Mundobasket de España, dentro de dos años.

Si no hay sorpresa mayúscula, todo indica que los 12 angelitos de Mike Krzyzewski van a acaparar todo el oro de Londres y que Argentina, España, tal vez Rusia, quizás Brasil o Francia, quedarán para pelear por las migajas –preciosas por otra parte- de plata y bronce. Tan seguros se les ve que el presidente de la NBA, David Stern, ya está planteando que a partir de las próximas olimpiadas acudan jugadores menores de 23 años, y tan solo tres que superen esa edad, como en fútbol. Me da, es mi impresión particular, que su idea no es tanto proponerlo como norma general, como avisar de que ellos seguramente lo van a hacer. Así se quita de encima un problemón que, desde Barcelona’92, se le viene encima cada dos y sobre todo cada cuatro años.

En fin, que se les ve sobrados. Pues dejémosles, y a lo nuestro. De lo que selecciones como la argentina o la española tienen que preocuparse es de hacer su camino sin pensar en lo que vaya haciendo la invencible USA. Para ambos, lo imperdonable sería que ellos hipotéticamente fallaran y no estar ahí para aprovecharlo.

Pau Gasol./ Getty ImagesLo malo y a la vez lo bueno de nuestro grupo es que no permite relajarse, error que hemos cometido en el inicio de las últimas competiciones. Y que nos evitamos en el cruce de cuartos a dos equipos que personalmente no me gustan en esos trances, Gran Bretaña por ser la anfitriona, y Australia, muy indicada para dar disgustos. Son de los que no ganarán un título pero se lo pueden hacer perder a cualquiera en un día tonto. Por lo demás, habrá que procurar ante todo no ser cuartos. En Atenas’2004 fuimos primeros y ya sabemos lo que nos tocó… Bueno, pero eso pasa una vez en la vida de Estados Unidos. Y nos pasó a nosotros.

Para los albicelestes, la ventaja de su grupo es que tienen dos teóricas cenicientas –Túnez y Nigeria– y que se quitan del fatídico cruce a Kobe, LeBron y compañía, a quienes tendrán la oportunidad de testar y, con casi seguridad, no echarán toda la carne en el asador en ese partido. Eso sí, en cuartos no van a encontrar una perita en dulce, pero tendrán margen para mentalizarse, y en la mayoría de los supuestos saldrían como favoritos.

Queridos argentinos, si todo sucede sin sobresaltos, lo deseable sería que nos encontráramos en semifinales. Será la oportunidad de medir las dos principales fuerzas del baloncesto mundial en los últimos años, dejando aparte a los intocables gringos. Los Campeones Olímpicos de 2004, los Campeones del Mundo de 2006. Los vigentes campeones sudamericanos frente a los vigentes campeones europeos. La última vez que nos vimos las caras, en el Mundial de Turquía jugando por un quinto puesto, no era ciertamente donde nos correspondía ni a uno ni a otro. Vencieron ustedes, eso sí.

Manu Ginóbili./ Getty ImagesSi por el otro lado todo ha ido por el cauce lógico y esperado, el ganador de esa semifinal sería el aspirante oficial. Y a ustedes o a nosotros nos tocará coger –perdón, tomar– el toro por los cuernos. Si son ustedes, este gallego estará aquí apoyándoles, no lo duden. Y ánimo, que aunque tocará salir entonando el morituri te salutant, de ninguna manera estarán o estaremos jugando contra el Dream Team. Eso seguro.

Total, en tres semanas sabremos lo que va de esto a lo que realmente sucede. Hasta entonces, el que escribe va a guardar un riguroso voto de silencio. Suerte a todos en Londres.

Enrique de Pablo

byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 20.07.2012 18:53

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