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El último de la fila

El 1 de septiembre de 2006 se dieron cita en el famoso Rucker Park neoyorquino, meca del playground norteamericano y mundial, 24 de los mejores jugadores del high school estadounidense. Se disputaba el Boost Mobile Elite 24, una especie de all star de instituto, como el McDonald’s All American, pero al aire libre, en uno de los lugares con más carga simbólica del baloncesto mundial.

El partido, promovido por ESPN RISE Magazine y que ya lleva cinco ediciones, enfrentó a los equipos The Goat contra Skip To My Lou, en honor a Earl Manigault y Rafer Alston. Los entrenadores simbólicos fueron Jason Kidd y Ben Gordon. Animando, el famoso Bobbito García. Ganó Skip To My Lou por 141-139 y las jovencísimas estrellas hicieron las delicias de los aficionados que se desplazaron hasta la mítica pista de Harlem.

De los 24 jugadores que disputaron el encuentro, todos potenciales NBA, ocho fueron los protagonistas de la película Gunnin’For That #1 Spot (2008), dirigida por Adam Yauch, miembro de los Beastie Boys, y que repasaba sus vidas y sus todavía incipientes carreras baloncestísticas. Eran Jerryd Bayless, Kevin Love, Tyreke Evans, Michael Beasley, Lance Stephenson, Donte Greene, Brandon Jennings y Kyle Singler. Los elegidos fueron ellos, pero bien podían haber sido O.J. Mayo, J.J. Hickson (que fue el máximo anotador con 34 puntos), DeAndre Jordan, etc. A los ocho jugadores les quedaba un año de instituto, menos a Brandon Jennings y Tyreke Evans, que les quedaban dos, y a Lance Stephenson, que le quedaban tres pero por algo le apodan “Born ready”…

De esos ocho jugadores, siete disputaron la NBA la temporada que acaba de terminar. Cuatro de ellos (Bayless, Beasley, Love, Greene) han cumplido su tercera temporada en la liga; dos (Jennings, Evans), su segunda; y uno (Stephenson), la primera. Solo estuvieron un año en la universidad, triunfando algunos, como Love, o dejando más sombras que luces, como Stephenson. Jennings, ni eso. Se fue a jugar a Italia, abriendo un camino que a buen seguro seguirán más jugadores.

Todos ellos, y algunos más que no aparecen en la película, pasaron por el baloncesto formativo con mucha prisa. El high school, primero, y en mayor medida la NCAA, no eran sino obstáculos en el camino de jugadores llamados a ser estrellas desde muy pequeños. Lo importante era llegar a la NBA lo antes posible y la liga universitaria no era sino un “estorbo”. Menos para uno.

Hay un jugador que aparece en la película que acaba de ser elegido en el Draft y que hará su debut en la NBA la próxima temporada (cuando se juegue). Es Kyle Singler, el alero de Duke elegido en el puesto 33 por Detroit Pistons, y que llega a la mejor liga del mundo con 23 años, cuando algunos de sus compañeros en aquel partido llevan tres. Singler (Medford, Oregón) ha estado cuatro años bajo la batuta de Mike Krzyzewski, con el que ganó un título y que le ha hecho jugar prácticamente de todo, incluso como el jugador más alto del quinteto. Cosas de Coach K.

La carrera de Singler está íntimamente ligada a la de Kevin Love, el compañero de Ricky Rubio en Minnesota. Love pasó por UCLA y de ahí se fue a la NBA, donde este año ha explotado. Pero antes, se las tuvo que ver con Singler. Ambos se enfrentaron en dos finales estatales de Oregón, con una victoria para cada uno. La primera final fue en 2006, en el penúltimo año de ambos en el instituto, y la ganó Lake Oswego, el equipo de Love. La segunda, en el 2007, fue ganada por Singler, que lideraba a South Medford. Singler le ganó la partida a Love el último año. Aunque eran rivales con sus respectivos institutos, ambos compartían equipo en las competiciones organizadas por la AAU.

Con Singler llega también a la NBA Nolan Smith, que también jugó aquel partido y le ha acompañado en Duke durante los últimos cuatro años. Singler es un jugador fuerte, con buena estatura para jugar en puesto de tres, con un buen tiro desde la media y la larga distancia y con mucho carácter. Es un líder. Ha sido el último en llegar a la NBA, pero no por ello tiene una carrera baloncestística menos importante. El jugador con el pelo rubio despeinado que hace casi cinco años pisaba el Rucker Park se ha convertido en un magnífico jugador de baloncesto que ahora tendrá que demostrar en la NBA lo que vale.

@DarioOjeda

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Fecha | 10.10.2011 11:30

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