Cargando Cargando...

Jimmy Hoffa y la NBA

Derek Fisher y Billy Hunter, durante la rueda de prensa en la que anunciaron que rechazaron la oferta de la NBA./ Getty

Los jugadores de la NBA decidieron ayer disolver su sindicato para, tras decir NO a la última oferta de la patronal, renunciar a continuar negociando e iniciar un proceso judicial. A partir de ahora, que solo hablen los abogados entre sí. Los jugadores, por extraño que parezca, quedan constituidos ahora como una mera asociación de personas con el mismo oficio. Es sin embargo la misma hoja de ruta que siguió el proceso de negociación en la NFL y lo único que dio resultado, después de más de cuatro meses de cierre patronal.

El hecho de que los multimillonarios profesionales de la NBA estén en una situación legal de desamparo administrativo y puedan presentar (y ganar) una demanda anti monopolio contra la Liga, puede sorprender de primeras dadas. Como todos los protagonistas de los deportes americanos, son unos privilegiados, en sueldo, en posición social, lo que queramos. No obstante, también son objeto de ciertas limitaciones a las que no estamos acostumbrados en Europa. Lo que se despacha estas semanas es un nuevo convenio colectivo, para los próximos diez años, que regirá el reparto de ingresos (BRI) pero también los topes salariales y de contratación. En una decisión sorprendente, lo que empezó siendo una buena estrategia de la NBA para reducir los desequilibrios, la concentración de estrellas por equipo y las tradiciones perdedoras de los equipos cenicienta, puede derivar, como consecuencia de la dureza en la negociación, en una igualdad deportiva (por lo económico) pero a la baja, reduciéndose la clase media en las plantillas, sin olvidar que en los traspasos los jugadores prácticamente no tienen voz ni voto, ya que su contrato no varía con el cambio de ciudad.

Bastantes franquicias de la NBA estaban perdiendo dinero; es lógico que intenten reducir costes, y que con suerte la mayoría de empleos en su estructura, en los pabellones, los relacionados con el marketing, puedan conservarse. Pero la rueda de prensa del comisionado Stern, culpando directamente a los jugadores, hablando de forma explícita de dinero y quejándose de la intervención de abogados (¿?), resulta inverosímil. Los jugadores han llegado al 50-50, y no ha sido suficiente. Si de verdad los dueños son sinceros cuando dicen que perderían menos dinero sin temporada que con ella, lo sabremos muy pronto. Por mucho que Stern se empeñe, no es Jimmy Hoffa, el histórico sindicalista del gremio de camioneros americanos que no reparaba en gastos ni en métodos para obtener sus demandas a sangre y fuego, quién está negociando con los patronos, sino éstos últimos más bien quienes rozan la táctica intimidatoria. Los jugadores, codiciosos o no, son los protagonistas del circo. Su marco laboral no es evidentemente mileurista pero sí restringido; ahora mismo, inexistente.

Audio con el profesor Gabe Feldman, experto legal en asuntos deportivos, en COPE

@dcana

  Compartir en Facebook
Fecha | 15.11.2011 13:00

Recomendamos