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Jorge Gutiérrez: orgullo y garra chihuahua

Jorge Gutierrez (California Golden Bears) ante Wesley Johnson (Syracuse Orange, ahora en Minnesota Timberwolves)./ Getty Images

Berkeley. Cuna de estilos, genios, revoluciones musicales… y también de una de las universidades más prestigiosas del país y del mundo; la Universidad de California. En pleno núcleo de la cultura e idiosincrasia californiana, nos encontramos con el centro que sirve de preparación a futuros premios Nobel, y de salvación a Jorge Gutiérrez, base senior de los Golden Bears.

El protagonista de estas líneas es uno de esos jugadores que tanto gustan a los enamorados de la competición universitaria. Un chico capaz de encandilar a cualquiera con esa facilidad innata para pelear hasta el último balón y poner el trabajo individual al servicio del colectivo.

No acapara los flashes (tampoco es ese su objetivo) desde su cómoda situación en un equipo poco acostumbrado a la atención de la “media” y la victoria como lo son los Bears. Estudia Sociología este chico anémico y reservado que un día de 2003 pasó al norte en busca de un mejor futuro.

Desde su llegada a EEUU nada ha sido sencillo para él. Cruzó la frontera a la temprana edad de 15 años, para permanecer ilegalmente en el estado de Colorado (con lo que este suponía por las normas de la región) y vivir junto a otros dos compañeros mexicanos y jugadores, ninguno mayor de 16, en un apartamento de una sola habitación. Allí las cosas no mejoraron económicamente. De hecho, su paso a los “States” fue puramente deportivo. “Sólo quería jugar contra los mejores, en México eso no es posible”. En cambio, resultaba difícil llenar el plato con la frecuencia necesaria.

Gutiérrez y sus compañeros jugaban y estudiaban en el Abraham Lincoln HS, instituto al sur de Denver. El centro estaba integrado casi en su totalidad por alumnos de origen latinoamericano, siendo Jorge y sus compañeros (uno de ellos, Cruz, juega ahora para la Wyoming U) unos más entre los alumnos de un high school que cuenta con uno de los presupuestos más bajos del estado.

Pero parece claro que en el deporte, el dinero y el talento no van de la mano. En su última temporada en Colorado, “ese grupo de mexicanos que hablaban español en los partidos” (como lo define el mismo Gutiérrez) los chicos del Abraham Lincoln HS consiguieron el título estatal en una final contra Ralston Valley, en la que Gutiérrez contriuyó con 18 puntos y 12 rebotes. Los cánticos de grada y jugadores a la conclusión del juego no tenían otro objetivo que recordar la tierra que los había visto nacer. “¡Viva Chihuahua!”, se podía escuchar en aquel pequeño gimnasio, aquella tarde en que el actual jugador de los Bears y sus compañeros olvidaban por un momento toda la polémica que les había rodeado a lo largo de su estancia en Denver. No pocas habían sido las ocasiones en que la legalidad de los chicos y la edad del propio Jorge habían sido puestas en duda durante aquellos meses.

Jorge Gutierrez (California Golden Bears)./ Getty ImagesSu entrenador en el Lincoln HS, Ray Valdez, habló de ellos como “la personificación del sueño americano”. Y cada vez queda más claro que razón no le faltaba.

El año previo a la llegada a California lo pasaría en el célebre Findlay Prep. de Nevada. Su entrenador en Henderson, Michael Peck, hablaría de él como “lo que el programa busca académica y deportivamente, el mejor que nunca hemos tenido”.

Desde entonces, Gutiérrez no ha hecho más que trabajar, luchar y ponerle pasión a una de las cosas que más le gustan en esta vida. El chico es todo carácter y personalidad sobre la pista. Nada que ver con los “divos” que nos podemos encontrar al elevar el nivel o incluso dentro de la propia categoría universitaria.

Sabe mejor que nadie que está viviendo un sueño, pero que a veces depende de uno que los sueños terminen culminándose en lugar de acabar siendo un vago recuerdo de días mejores.

Después de tres temporadas a las órdenes de Montgomery en Cal, “El zorro”, como lo llaman algunos por el parecido con Antonio Banderas en la famosa película, se encuentra preparado para encarar el curso culminante de su proyecto universitario. “Espero lo máximo, es mi última oportunidad que puedo trabajar en la Universidad para la siguiente etapa. Quiero seguir una carrera en el basquetbol, desde chiquito he querido ser un profesional”.

Gutiérrez triunfa de la manera que mejor sabe. Por una familia que le sigue desde la distancia de un México en el que los problemas sociales han crecido desde su marcha hace 8 años.

Orgullo y garra chihuahua.

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Fecha | 19.08.2011 15:10

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