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Kemba Walker, el campeón

Kemba Walker finaliza con la izquierda una acción espectacular durante la Final Four de la NCAA./ Getty

Kemba Walker es sin duda el gran nombre procedente del baloncesto universitario este año. Fue el líder de Connecticut, la reciente campeona de la NCAA, tras una campaña sobresaliente que le valió para que en la celebración del título le retirasen su camiseta. Nadie esperaba que los Huskies consiguieran el título este año tras una temporada 2009-2010 bastante irregular y con la marcha de dos jugadores importantes como Stanley Robinson y James Dorsey. Sin embargo, un inicio fulgurante de Walker en el torneo de Maui con victorias importantes ante Michigan St (equipo FF el año pasado) y Kentucky (su futuro rival en la FF de este año). Estuvo rondando la treintena de puntos, que supero en diez ocasiones a lo largo de la temporada, y unos porcentajes del 50% en los primeros compases de la temporada. Al final de la temporada regular, en el torneo de la conferencia Big East, anotó un tiro ganador en el último segundo contra una de las favoritas, Pittsburgh. Más tarde, Connecticut venció a Louisville de Pitino y fue proclamado MVP del torneo, marcando unos registros de anotación insólitos en los últimos quince años.

Para hablar del juego de Walker hay que tener en cuenta un aspecto muy importante que ha sido su explosión esta temporada. Su evolución en el juego ha sido constante y su explosión a estos niveles se puede decir incluso que fue inesperada. Es un base con clara vocación ofensiva y capacidad de liderazgo. No le preocupa lanzar cuando la pelota quema y tiene varios recursos para encarar la canasta: fintas, velocidad eléctrica, lanzamiento de media-larga distancia… Ha pasado de anotar 14 puntos por partido a 23 jugando prácticamente los mismos minutos. Si bien es cierto que lanzaba menos a canasta el año anterior, éste ha mejorado los porcentajes. Si hay algo que se le pueda echar en cara es su selección de tiro, ya que es un jugador que tiene el tiro como primera opción en lugar del pase. Se entiende bastante bien en las situaciones de pick&roll, pero su problema es que no siente el pase y quiere intentar finalizar esas situaciones el mismo. Se puede decir que es buen pasador y sus registros no tienen nada que envidiar a los de otros bases de primer nivel de este draft, más bien lo contrario. Sus dotes de director están muy condicionadas a su rendimiento anotador, suele arriesgar más a medida que peor le salen las cosas. No es un jugador que prefiera dedicarse a pasar cuando los tiros no le entran. Las pérdidas de balón eran su punto negro en este aspecto, pero este año ha reducido sensiblemente la cantidad de balones perdidos por encuentro.

En el otro lado de la pista es un defensor intenso, pero no muy eficiente. Lee muy bien las lineas de pase y tiene registros bastante altos en el robo de balón, pero en ocasiones se pierde en defensa por esa claro sello de identidad en ataque que representa. Su gran handicap para la NBA será su adaptación física. Es un base no especialmente alto (ronda el 1.80) y es más bien delgado (fibroso). No le será tan fácil pasear por las zonas de la NBA como en el baloncesto universitario.

Kemba está listo para dar el paso al siguiente nivel. Sus credenciales son inmejorables, su capacidad de trabajo y sacrificio también lo son. Tiene bastante claro que quiere triunfar en el equipo que le escoja y no ha cerrado las puertas a ninguno como si han hecho algunos otros negandose a dar entrenamientos privados según que franquicias. Su puesto será de lotería, algunos medios indican que su posición en el draft oscilará entre el 3-8 como mucho.

Pincha aquí para ver la fotogalería que hemos dedicado a Kemba Walker.

Ver vídeo de Walker.

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Fecha | 18.06.2011 07:54

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