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Kevin Garnett

‘KG’ es leyenda… viva. El jugador de los Boston Celtics se ha ganado ser el primero en aparecer en esta sección antes incluso de la retirada. Contra los Denver Nuggets, Kevin Garnett se convirtió en el único jugador en la historia de la NBA en alcanzar los 20.000 puntos, 10.000 rebotes, 5.000 asistencias, 1.500 robos y 1.500 tapones. Son números que mandan y que le convierten en un milenario único en el baloncesto norteamericano profesional. Sólo dos jugadores pueden presumir de irle a la zaga. Uno de los mejores que ha habido nunca en la NBA como Kareem Abdul-Jabbar no consiguió la marca de robos de balón y Karl Malone no alcanzó la de tapones.

Fue en 1995 cuando empezó todo. Kevin Garnett se declaró elegible aquel año, pasando por alto la universidad y saltando a la NBA directamente desde el instituto. Antes de ser una estrella de la NBA, Kevin Garnett dominó el baloncesto colegial en el Farragut Academy de Chicago durante su etapa escolar, tras pasar los tres primeros años de high school en su Carolina del Sur natal. Como senior llevó a Farragut a una marca de 28-2 con unos números de 25.2 puntos, 17.9 rebotes, 6.7 asistencias y 6.5 tapones. Fue nombrado Mr. Basketball del estado de Illinois (como ya antes lo había sido de South Carolina en su año junior) y de ahí puso rumbo a la NBA, haciendo escala en el prestigioso McDonald’s All-American y llevándose el premio de M.O.P. con el que hacer compañía al de Jugador del Año en el baloncesto de high school.

Elegido por Minnesota con el número 5 del Draft de 1995, el impacto de ‘The Big Ticket’ en la NBA fue automático. Quizás se podía haber esperado un poco más de él, pero dejó claro que su físico y su talento estaban hechos para la Liga. Algo que se pudo comprobar una campaña más tarde, cuando en su año sophomore fue llamado para jugar el All Star Game. Exprimió su faceta taponadora y en la temporada 96-97 rompió su récord del año anterior y superó los 1.000 puntos y rebotes en su carrera en sólo dos años. Su faceta todoterreno saltaba a la vista y en su tercer curso, el mismo en el que consiguió su primer ‘triple doble’, fue uno de los únicos cuatro jugadores que superaron los 100 robos y 100 tapones.

La buena relación entre Kevin Garnett y las estadísticas ha sido algo que le ha acompañado durante toda su carrera. En la campaña 99-00 se convirtió en el noveno jugador en la historia de la NBA en promediar más de 20 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias en una temporada, al tiempo que se convertía en el máximo reboteador de la historia de la franquicia de Minnesota. Un año después hizo lo propio pero en el apartado anotador y repitió medias, como también lo haría en la temporada 01-02. Los libros de historia de la Liga tenían que ser modificados constantemente por culpa de un KG con mucha hambre, tanto individual como colectiva.

Los Minnesota Timberwolves estaban sobre sus hombros, pero Garnett nunca se arrugó. Era el líder natural del equipo y cada acción que llevaba a cabo en la cancha servía para confirmarlo. Los Wolves no podrían haber encontrado un embajador mejor para poner a Minnesota en el mapa NBA y esto fue llevado a su máxima expresión cuando ‘The Kid’ se llevó el galardón de MVP del All Star Game de 2003. Era un paso más en su carrera. Un peldaño más en su ascenso meteórico al estrellato y la excusa definitiva para que los Wolves le rodeasen de un equipo de garantías.

Después de causar un impacto bastante importante en la NBA durante los años que compartió equipo junto a su amigo del alma Stephon Marbury, KG llevaba mucho tiempo ‘solo’ en los Wolves. Sin embargo todo eso cambió en la temporada 03-04 y por fin en Minny le supieron acompañar. Latrell Sprewell y Sam Cassell fueron dos piezas claves para que Garnett se viera más activo que nunca y firmase su mejor campaña en la NBA hasta el momento. En 2004, ‘The Big Ticket’ era nombrado MVP de la ‘regular season’. Su baloncesto había alcanzado otro nivel.

Lamentablemente el gran momento individual vivido por el jugador contrastó con el bajón considerable que dieron los Wolves, que se quedaron fuera de playoffs por primera vez en ocho años. Un palo demasiado gordo para un ganador nato como Garnett que pronto empezó a impacientarse y en Minnesota no tardaron en buscarle salida antes de que la cosa fuera a mayores. Boston sería su destino y allí su carrera alcanzó cotas todavía más altas. Era pasar página. Era otro nivel de baloncesto. Era otra exigencia y el ala-pívot estaba extramotivado por lo que estaba por venir.

Vestido con el uniforme verde de los Celtics, Garnett puso la directa hacia un objetivo único: el anillo de campeón de la NBA. Ray Allen y él se convirtieron en la escolta perfecta para un Paul Pierce hambriento de títulos y juntos formaron un ‘Big Three’ que no tardó en explotar. Corría la temporada 07-08 y lo que estaba por venir no era más que algo previamente escrito en el guión de una carrera baloncestística de uno de los mejores jugadores que ha dado el deporte de la canasta. Esta es la parte de la historia que se está terminando de completar y en la que ya figura un título de campeón de la NBA en 2008 con el que hacer compañía al resto de galardones personales y la medalla de oro conseguida en los Juegos Olímpicos de 2000. El final de todo esto llegará cuando el propio Kevin Garnett decida colgar las botas y entonces pasará de ser una leyenda viva del baloncesto a una leyenda con mayúsculas… que a buen seguro seguirá discutiendo con su sombra cuando se encuentren los dos solos en un pasillo.

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Autor | Antonio Gil
Fecha | 23.03.2012 10:28

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