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Kobe Bryant y la utopía de Galeano

Kobe Bryant./ Getty Images

Kobe es un superhéroe.

La afirmación nace de la fría admiración hacia el jugador, al que no le faltan aristas antipáticas, pero sobre todo surge de la observación de sus últimas apariciones, o mejor dicho, intervenciones. 40 puntos ante los Portland Trail Blazers, y victoria; 38 ante los Dallas Mavericks, y victoria; 34 ante los Atlanta Hawks, y victoria (con ese mate de otra época ante Josh Smith); 42 puntos ante los New Orleans Hornets, y victoria (con remontada de 25 puntos incluida); y por último, la epifanía de la mamba negra, los 41 puntos ante los Toronto Raptors, incluidos tres triples seguidos que forzaron una prórroga lejanísima. Es un Kobe Bryant sobrehumano, “en constante modo cabreo”, con la determinación clara de comandar la nave de Los Angeles Lakers de Mike D’Antoni hasta… bueno, hasta donde sea posible.

Kobe Bryant./ Getty ImagesA sus 34 años y 7 meses, la vejez de Bryant se ha vuelto salvaje madurez. Otra vez acude la odiosa comparación con Michael Jordan para hallar precedentes de un jugador de perímetro con tamaño impacto de juego a su edad. No daba tantas asistencias desde la 04/05 y no atrapaba tantos rebotes desde la 07/08. Pierde la batalla de los puntos, es cierto, pues ha tenido temporadas más anotadoras, pero sí logra un brillante registro: acumula el mejor porcentaje estadístico en tiros de campo de toda su carrera, con un 47,5%.

Pero sus números son sólo el biquini. Lo que más apabulla al observador es la capacidad de Kobe para rendir a nivel tan decisivo dentro del contexto de esta temporada. ¿Podían acumular más errores y desgracias los Lakers de esta 12/13, que hasta Jerry Buss tuvo su hora? ¿Se recuerda peor situación en la historia reciente, cuando esta temporada han tirado la casa por la ventana y sólo habían estado una vez con récord positivo, el 20 de noviembre de 2012 (6-5)? ¿Había alguna razón de esperanza con el 17-25 tras la derrota en Memphis del 23 de enero? Las lesiones de Dwight Howard, Steve Nash, Steve Blake, Jordan Hill o Pau Gasol también han venido punteando una temporada disparatada. La infeliz adaptación de Superman a un conjunto que quería volar sin tener alas, con la plantilla legada de Mike Brown y la idea atlética de D’Antoni, representan el máximo exponente de esta disfunción. Y tampoco conviene olvidar las tribulaciones de Gasol, embelesado en el Petros por una promesa tan frágil que el chico nuevo Earl Clarkwith all due respect– no tardó en esfumar.

En ese contexto deprimido se empeña en ganar Kobe Bryant, mandíbula crispada y físico a prueba de saltos, golpes, 3 partidos por semana y más de 38 minutos por noche, aunque no haya, aparentemente, ni una maldita cosa que ganar. Su estadística creciente de asistencias y la clara mejora de los Lakers desde finales de enero certifican a un Bryant total, en deslumbrante uso de sus facultades individuales pero con una labor de claros frutos colectivos. Gigantesco el desastre no hace tanto, pocos analistas daban como posible que los Lakers cazaran la octava plaza del Oeste, pero a cinco semanas vista del fin de la regular season ahora los angelinos parecen capaces, incluso, de pasar a los Golden State Warriors y hacerse con el sexto puesto. El milagro, aún por culminar, se debe entre otras cosas al genio trabajador de Bryant y a su negativa pertinaz a perder. Su enfermedad competitiva lo lleva a insistir hasta cuando no tiene sentido hacerlo, incluso cuando parece completamente inútil. Michael Jordan define bien esta compulsión: “Está tan maldito como yo”.Como la utopía de Eduardo Galeano -jamás pensé que lo mencionaría-, caminan los Lakers hacia una quimera. ¿Pues de qué sirve clasificarse para playoffs, si muy probablemente perderán en primera ronda, quizá con suerte en segunda? ¿De qué sirve que el equipo de los 100 millones de dólares -no es un decir- haga de comparsa en postemporada y se quede a kilómetros de distancia de su objetivo único, el anillo? Constatada esta realidad, ¿de dónde sacar las fuerzas para ganar en enero o febrero, el empeño de no tirar la temporada a la basura definitivamente? ¿Y por qué objetivo luchar ahora exactamente?

Kobe Bryant./ Getty Images“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para esto: para caminar”. Con suerte los Lakers plantearán algo de batalla en playoffs, si es que al final llegan, y salvarán el curso con honra. Con suerte, incluso, a D’Antoni no lo pondrán en la calle y habrá proyecto a medio plazo por lo menos. Y a lo mejor, si las cosas no acaban tan mal en mayo, Kobe ha conseguido hacer de la utopía un principio de realidad -¿campeones el año que viene?- y Pau hasta consigue no acabar metido en un avión rumbo a ninguna parte.

@CarlosZumer

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Fecha | 11.03.2013 18:12

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