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La prueba definitiva

LeBron James./ Getty Images

LeBron James lleva llamando a las puertas de la gloria absoluta y del panteón de las leyendas desde que aterrizó en la NBA. Soy como vosotros, abridme. Pero esos portones que sólo se mueven por las toneladas de las hazañas no se han desplazado más que unos centímetros. Los justos para no dejarle pasar. Creo que el destino responde si la ambición y en el esfuerzo para alcanzar los objetivos son los adecuados. Han de ser firmes y sólidos como el ‘grafeno’.

Ha sido campeón de la NBA, ha firmado partidos de más de 40 puntos, de 50, triples-dobles, porcentajes por encima del 50%, All-Star, uno de los jugadores con mejor promedio en séptimos partidos, un fenómeno de la naturaleza que ha aprendido a usar sus dones, una mentalidad ganadora, un líder, una persona madura, capacitado para defender a cualquier y sorprender a todos, gran lector de juego, con aura y con la esencia de un legendario. Sólo la perspectiva del tiempo nos dejará juzgar en su justa medida lo que significa LeBron James. Sin embargo, y pese a todo esto, LeBron necesita superar una prueba más, un obstáculo glorioso para terminar de entrar en ese lugar privilegiado del que hablábamos en el primer párrafo. Michael Jordan tuvo que ‘digerir’ su ego adolescente y a los Detroit Pistons para alcanzar la gloria absoluta, Kobe Bryant ganó con o sin Shaquille O’Neal, Larry Bird y Magic Johnson se complementaban en esa lucha titánica, etc. Pues LeBron debe aprobar su examen más riguroso y complejo. Ganar, en una serie de siete partidos, a un rival exageradamente difícil.

Siendo sincero, y a toro pasado, salvo los Boston Celtics de la pasada temporada, este candidato a la gloria ha vivido muy bien desde que llegó a Miami. Perdió ante los Dallas Mavericks porque abrazó uno de los siete pecados capitales, ganó el anillo ante unos Oklahoma City Thunder que se demostraron demasiado frágiles para acometer un reto tan elevado y todo esto rodeado de dos súper cracks. Que ganar un anillo no es sencillo pero ahora sí que sí tiene ante él el reto más enorme de toda su carrera. Quiero que me entiendan. Lo que ha pasado hasta ahora no cuenta. Ni sus números ni su anillo, ahora le toca ganar ante uno de los mejores equipos que nos ha dejado la NBA en los últimos 10 años. Sean francos, ganar a los San Anotnio Spurs en unas Finales de la NBA es algo que supera todo lo que ha intentado (y logrado) LeBron en sus años en la liga. No hay nada más difícil. Y nada más satisfactorio porque, recuerden, LeBron jugó unas Finales ante Tim Duncan y compañía y salió trasquilado. Era otro LeBron…

El jueves comienzan las Finales más Finales de los últimos tiempos. Desde aquella en la que los Celtics y Lakers cruzaron espadas en 2010, no nos hemos podido llevar a la boca algo así de exquisito. Gregg Popovich y Duncan están ante, posiblemente, ¿su última oportunidad? Están muy finos, con ritmo, capacitados y motivados. No se han enfrentado a los Miami Heat ni estos a los Spurs en condiciones. Siempre había bajas de última hora, protestas por el calendario y demás. Será el primer Heat-Spurs del año. Un duelo asombroso que degustaremos con ansia porque este solomillo baloncestístico no es servido habitualmente. La prueba definitiva para LeBron. Llama a la puerta… Duncan ya está dentro.

Piensen en ello.

@ICano14

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Fecha | 05.05.2013 16:49

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