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Lakers-Celtics, rivalidad eterna e interrumpida

Larry Bird y 'Magic' Johnson posan con el trofeo de campeones del año 1986./Getty Images
Real Madrid – Barcelona, River Plate – Boca Juniors, AC Milan-Inter… Las rivalidades en el mundo del fútbol son numerosas y eternas. Pero si hablamos de baloncesto, hay una que destaca por encima de todas. Los Boston Celtics y Los Angeles Lakers son las dos franquicias más legendarias de la NBA, las que más títulos acumulan y las que capítulos más vibrantes han escrito conjuntamente en unos enfrentamientos por el anillo que se reeditan cíclicamente.

Este contra Oeste, eficacia contra espectáculo, tradición contra improvisación y, en algunas épocas y exagerando un poco, incluso blancos contra negros. Son solo algunas de las diferencias que a bote pronto se pueden establecer entre dos concepciones históricamente antagónicas de un mismo deporte, pero igualmente maravillosas.

Hay que remontarse a 1959 para fechar el comienzo de las hostilidades entre ambos equipos. Los Lakers aún jugaban en Minneapolis cuando los Boston Celtics les infligieron un severo 4-0 en la lucha final por el título. En los 60, ya con los Lakers en la soleada California, ambos equipos se encontraron hasta seis veces en las finales y en las seis ocasiones los anillos fueron a parar, nunca sin una férrea oposición, a los dedos de los “orgullosos verdes” de Red Auerbach y Bill Russell para desesperación de otras dos grandes leyendas como Jerry West y Elgin Baylor.

La NBA sufriría su mayor crisis económica y sus audiencias más bajas en la década posterior y esto afectaría también a la rivalidad entre Lakers y Celtics. Aunque los angelinos alcanzaron tres finales en los 70 y los bostonianos dos, ambos conjuntos nunca llegaron a coincidir en la lucha definitiva por el anillo. Sin embargo, esta ausencia de enfrentamientos iba a ser solo la calma antes de la tempestad, ya que no habría una sola final entre 1980 y 1989 en la que no estuviera presente al menos uno de los dos equipos.

Dos jugadores ponen cara, cuerpo y alma a esta historia de enemistad que, salvo contadas excepciones, siempre se ha mantenido dentro de lo puramente deportivo. Earvin “Magic” Johnson y Larry Bird trasladaron al baloncesto profesional una rivalidad personal que ya había empezado en su etapa universitaria con Michigan State e Indiana State, respectivamente. El carácter de ambos jugadores encajó a la perfección con la idiosincrasia de cada equipo. Así, la simpatía y espontaneidad de “Magic” fue bienvenida entre la afición hambrienta de espectáculo del Forum de Inglewood, mientras que en el Boston Garden aplaudieron la seriedad y frialdad del bigotudo Larry.

Con el célebre grito de “Beat L.A.” ya instaurado en Boston, los Celtics vencerían a los Lakers en las finales de 1984 por 4-3. La venganza llegaría solo un año después, cuando el equipo californiano, liderado por “Magic” y Kareem Abdul-Jabblar, se impuso por primera vez a los Celtics en la lucha por el anillo por 4-2, consiguiendo lo que nadie había podido hacer hasta ese momento: levantar un título en el Boston Garden sin vestir de verde.

En 1987 tendría lugar la última batalla por el título entre ambos conjuntos en el siglo XX. Con “Magic” como indiscutible MVP, los Lakers volvieron a endosar un 4-2 a unos Celtics que esta vez sí pudieron evitar el mal trago de ver a su máximo rival celebrar el campeonato en Massachusetts.

Los 90 fueron una etapa triste para unos Celtics sumidos en una infructuosa reconstrucción. Por su parte, los Lakers tampoco vivieron sus mejores años en una década marcada por el dominio de los Chicago Bulls del todopoderoso Michael Jordan.

El cambio de siglo le sentaría estupendamente a los angelinos. Con Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Phil Jackson en el banquillo sumaron un “triplete” de títulos entre el 2000 y el 2002 para recortar diferencias históricas sobre unos Celtics que seguían con su particular travesía en el desierto. Todo cambiaría en 2007 cuando en Boston se presentó un equipo llamado a arrasar en la liga de la mano de tres grandes estrellas. A Paul Pierce se unieron Ray Allen y Kevin Garnett para formar el denominado “Big Three”.

Los Lakers respondieron en febrero de 2008 haciéndose con los servicios de Pau Gasol, que dio al equipo el impulso necesario para llegar a unas finales donde los Celtics impusieron su mayor cohesión como equipo. En 2009, los Celtics acusaron la ausencia del lesionado Garnett y cayeron en la final de conferencia frente a Orlando Magic, allanando el camino para que los Lakers ganaran su decimoquinto anillo con comodidad.

La venganza de las finales de 2008 llegaría en 2010. Con el dúo Bryant-Gasol a pleno rendimiento, los Lakers se impusieron al equipo entrenado por Glenn “Doc” Rivers, que vio como su máximo rival se situaba a solo un anillo de igualar los 17 de los de Boston.

El futuro se presenta incierto para Lakers y Celtics tras la decepción que han sufrido esta temporada, cayendo en semifinales de conferencia frente a Dallas Mavericks y Miami Heat, respectivamente. El adiós de Phil Jackson, los posibles traspasos y la edad de jugadores estelares de ambos equipos pueden definir la continuidad o no de la rivalidad en un futuro cercano. ¿Habrá que esperar otros 21 años para ver de nuevo verde contra amarillo en unas finales?

Por Marcos Prieto (www.defensailegal.blogspot.com)

@marcrampas

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Fecha | 20.05.2011 12:45

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