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London Calling: otro día, otro verano

Bo McCalebb./ FIBA

Sin chistes ni gracias sobre fruta, por favor. Es más sencillo así, sin incurrir en este tipo de gracias fáciles. Podemos olvidarnos de Macedonia y de su nombre. Tampoco me parece lógico, toda la exaltación sobre identidades políticas.

Está muy bien. Seguro ayuda ser una nación joven y con ganas de demostrar. Estoy convencido, pero me parece un tema complicado y que no asegura más que alguna discusión. Otra gota más en el cubo, que diría Michael Jordan.

Pero mientras este verano no termina de acabar, hay cosas que no cambian. No hay novedades en los patrones de algunos jugadores que aún aspiran a todo. Por ejemplo, Tony Parker sigue siendo imparable.

Y dicen que es muy bueno y eso, pero traspasa los comentarios. De verdad. Le solemos sacar de las tremendas cábalas que hacemos de los mejores bases de la competición. Lógico. No es Rondo, ni Rose. Pero tampoco es el faldero de Duncan.

Tony Parker./ FIBAMe gusta Francia y la selección de esfuerzos de Collet. Acusar a Francia de manipular la competición desde España es hablarle a Noé de la lluvia. Llevamos en la sangre el ser ‘espabilaos’ y a veces, donde las dan las toman.

Lo que sé es que si hay una final contra España, Collet va a tener a unos cuantos metidos en rotación y a todos, con sensación de funcionalidad y no de eventualidad –inculido Seraphin-.

Pero para eso, van a tener que ganar a Rusia. La Rusia de Blatt. La Rusia de los Ivan Drago. La Rusia exigente. La Rusia que si piensa demasiado se resquebraja.

Un buen día de un verano cualquiera, Mozgov se exhibía con su selección. 215cm, o más con zapatillas. Móvil, hasta con mano y una idea en la cabeza, atacar el aro. Pero cometía muchas faltas.

Los partidos y las diferentes competiciones te hacen aplacar las ansias en la cancha. No es la misma electricidad la que se necesita en NCAA que en NBA, for example. Pensé que en NYC le pararían los pies. Vale, pues si no, en Denver.

Bo McCalebb./ FIBA

Pero por las mismas se ha encontrado en dos equipos en los que la vigilancia de sus pares en la pintura no es necesaria. Entonces, no curó sus ansias. Ayer, otro día de otro verano, volvió a perderse en faltas. En un partido clave.

Otro día de otro verano, en agosto de 2005, Bo McCalebb iba a empezar su tercer año en la Universidad de Nueva Orleans. Un huracán se le llevó todo. No era el primer verano en el que perdía cosas.

Dicen de McCalebb que nunca quiso jugar en selecciones de verano de estas que te ponen en el mapa. Y dicen que por eso, en pleno verano, las invitaciones de LSU u Oklahoma State nunca acabaron de llegar. Dicen que tampoco quería ir mucho más lejos. Dicen que su madre enfermó tras el Katrina.

Pero lo que más me gusta son lo que dicen por ahí, de un partido suyo de High School. Metió 78 puntos. Pero en su barrio, dicen, que se llegó a oír que pasó los 80 o incluso los 90. Otro día, otro verano.

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Autor | Jose-Ajero
Fecha | 16.09.2011 12:19

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