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Los que vienen de América. Tipos y grupos

Sonny Weems./ Zalgiris Kaunas

Ya quedaron atrás aquellos años en los que glorificábamos a la NBA. Bueno, sigue habiendo gente que piensa que el baloncesto se acaba en las fronteras estadounidenses -y las de Toronto-, pero son minoría y, sin duda, es un número muchísimo menor al de hace dos o tres décadas. Vale, el espectáculo que rodea a toda aquella organización y el concepto de negocio que tantos beneficios propicia -y que también nos ha dado el lockout- no tienen parangón alguno en todo el orbe. Pero aquí hablamos de baloncesto.

Cuando en 1995 Dominique Wilkins anunció que abandonaba los verdes NBA para fichar por los verdes europeos -a Celtics y Panathinaikos me refiero, no al dinero… que también-, los cimientos del mundo baloncestístico temblaron. Cierto era que el mítico The Human Highlight Film aterrizaba en Europa con 35 años, pero nadie era capaz de olvidar sus épicos vuelos sin motor, sus exhibiciones en los All Star,… seguía siendo el condenado Wilkins.

Quienes se aterrorizaron por su fichaje fueron los acertados. Wilkins guió al Panathinaikos en la consecución de la Euroliga, siendo el MVP de la competición. El año siguiente volvería a la NBA adoptando un rol de jugador de banquillo. Pero como Wilkins es Wilkins, acabó siendo el máximo anotador de aquellos Spurs con 18 puntos por partido. Se daría otro salto por Europa la siguiente temporada, ya con 37 años, disputando la LEGA con la Fortitudo Bolonia.

¿A qué viene todo esto? A que el actual cierre patronal de la NBA nos obliga a retrotraernos y recordar el ejemplo de Wilkins con el objetivo de entender qué podemos esperar de los exiliados NBA que llegan a Europa. La temporada está a punto de comenzar. Bueno, ya ha empezado. ¿Quién le hubiese dicho al Besiktas que, con Deron Williams como base titular, quedarían apeados de la Euroliga por el semifinalista belga, Dexia Mons? This ain’t NBA, kid.

Esta ”especie NBA” no se puede calificar bajo un único conjunto o género. Como en cualquier grupo de amigos, ellos tienen sus diferentes motivos por los que venir a Europa. Paso a calibrar la razón primordial por la que jugarán esta temporada mientras dure el lockout. La razón por la cual están en este grupo de amigos.

Vámonos de fiesta. El colega que nunca se pierde una fiesta. El precedente ideal es el de Allen Iverson, que apenas dio media alegría a la afición del Besiktas. Y si por la parroquia de Estambul no tuviera suficiente, este año se han hecho con los servicios de Deron Williams, otro ejemplar paradigmático de este grupo de jugadores. Williams, ante el Mons belga, se fue hasta el 2/12 en tiros de campo y las 7 pérdidas. Sí, no hay duda: cualquier jugador europeo no es capaz de hacer eso. Y encima le costó la participación en Eurocup al equipo. Y lo que es más grave aún: ¡tendrán que jugar la Eurochallenge! Eso sí que debe doler.

Tony Parker./ ASVELPor amor al arte. Esos colegas que siempre estarán ahí, en lo bueno y en lo malo… y para bien o para mal. Tony Parker cobrará 1.995 dólares al mes dejando a un lado el millón que percibe en San Antonio por defender los colores de ‘su’ ASVEL, equipo lionés del que es vicepresidente. Sin salir de Francia podemos irnos a Burdeos para ver que Boris Diaw jugará en la ProB gala con el equipo de la ciudad, del que es presidente. Batum será el líder del SLUC Nancy de Euroliga. También tenemos a Andrei Kirilenko, la guinda del ambicioso proyecto del CSKA Moscú. Mozgov también vuelve a su Rusia, a su Khimki, para dar nivel a la Eurocup.

Algo por probar. Son jóvenes, son talentosos y no quieren desaprovechar una temporada entera sin jugar y sin recordar a sus franquicias NBA que pueden ser importantes en el futuro. Esos nuevos amigos dispuestos a darlo todo por entrar en el grupo. Por ello, DeJuan Blair jugará en el BC Krasnye Krylya de Samara, Rusia, equipo del que ya es auténtico líder promediando más de 20 puntos y 10 rebotes en las clasificatorias de la VTB. Ty Lawson y Sonny Weems quieren imprimir su juego físico y veloz en el Zalgiris Kaunas. Kyle Singler, antes de debutar en NBA, pretende mandar un recado a Detroit con su juego en Alicante.

El trabajador que apenas aparece. No es amigo de nadie, pero es amigo de todos. Es el currante que apenas tiene tiempo para celebrar pero que suele estar en las citas importantes. Siempre trabajando. Es Hilton Armstrong, por ejemplo, que a sus 27 años quiere repartir algo de estopa en las pinturas europeas. Es también el australiano David Andersen, que volverá a Europa con el objetivo de seguir ganándose la vida, sin mayores pretensiones. ¿Y qué me dicen de Jordan Farmar? Firma con el Maccabi y con su corazón judío. Y además vuelve al amarillo laker, que seguro que lo echaba de menos en New Jersey.

Andrei Kirilenko y Nenad Krstic./ CSKALos que son muy suyos. En todos los grupos están. Esos compañeros que son buena gente pero oiga, tiene unos gustos extraños. O la personalidad. O simplemente las pintas. Es imposible no acordarnos ahora de Brian Scalabrine. El gran pelirrojo de la NBA jugará con la Benetton de Treviso esta temporada. Él no es el único freak que andarán por estos lares. ¿O acaso el fetichismo por la fornitura no es uno condenadamente raro? Krstic vuelve a Europa. Jugará con AK 47… que no con ‘una AK 47’. ¡Que tiemblen las sillas!

Quedan por mencionar muchos grupos y nombres. Y sobre todo los futuribles, como podrían ser los hermanos Gasol en el Barcelona -si el problema se alarga hasta 2012- o la llegada de Kobe Bryant a Italia de solucionarse las negociaciones. El cierre patronal dictará sentencia. Porque sí, podría haber escrito todo esto… y mañana solucionarse el asunto. Y quedarse esta clasificación en nada. Así de importante es el lockout.

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Fecha | 10.10.2011 00:43

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