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Los Thunder regalan el partido

Dirk Nowitzki, la estrella de los Mavs, lanza a canasta ante dos defensores de los Thunder./Getty Images

OKLAHOMA CITY THUNDER 105 – DALLAS MAVERICKS 112 / Serie: 1-3
Estadística completa

Inexperiencia, falta de criterio, ausencia de un cerebro, sin reflejos en el banco… En resumen, incomprensible la derrota de los Thunder en su pista que regalaron el partido a los Mavs en una prórroga a la que nadie esperaba llegar cuando -a falta de cinco minutos para el final del partido- los de Oklahoma dominaban por 15 puntos. Dirk Nowitzki –el mejor con 40 puntos- fue otra vez decisivo en esta victoria por 105-112 con la que los de Dallas se adelantan 1-3 en la serie, a tan sólo un triunfo de proclamarse campeones del Oeste y se sellar su paso a la gran final.

La consigna había quedado grabada de forma clara. Scott Brooks, el técnico de los Thunder, repetía en la charla del vestuario y recordaba en los tiempos muertos dos frases: “No dudar. Ser rápidos e incisivos”. Y sus jugadores se lanzaron sin freno, a la carrera, con un ritmo vertiginoso y, lo que es más importante, sin cometer fallos. Nueve lanzamientos y nueve aciertos. Así fue el sensacional inicio de los de Oklahoma con un Kevin Durant al que la defensa de Shawn Marion no le impedía anotar una y otra vez. Diez puntos de “Durantula” y otros tantos de ventaja para su equipo en apenas cuatro minutos de partido (18-8). Sed de victoria de los locales para neutralizar la ventaja en la serie de los Dallas donde Dirk Nowitzki, el alemán calculador estrella de los Mavs, estaba agazapado, a la espera de su momento.

Hasta 12 tantos de renta llegaron a tener los locales que anotaban casi sin fallo y, lo que es más importante, que evitaban que la celeridad de sus acciones ofensivas –casi la mitad de contraataque- se tradujeran en pérdidas: 29-17 a 1:35 minutos del final del primer cuarto.

Precisamente fueron los balones perdidos y el déficit en el rebote los problemas que Rick Carlisle, técnico de los Mavericks, debía corregir al finalizar el primer cuarto, con un parcial en contra de 31-22. Para ello, Carlisle situó a los suyos en una defensa zonal que sellaba la pintura y obligaba a los locales a probar su eficiencia desde el exterior. Y ahí destacó un Serge Ibaka que destapó su buena mano a cuatro o cinco metros que mantenía a los suyos por delante en el ecuador del segundo cuarto (39-28).

El festival anotador estaba abierto y al mismo se unió -tan silencioso como efectivo- la estrella de los Mavs. Dirk Nowitzki se encargó de desdibujar el ímpetu de los Thunder con una extraordinaria exhibición anotadora. El alemán firmó 22 puntos al llegar el descanso con una casi perfecta serie de lanzamientos: 6/7 en tiros de campo, 1/1 en triples y 9 de 9 en lanzamientos libres. Así los Mavs recortaron a 5 puntos al llegar el descanso (59-54).

El criticado Russell Westbrook, base de los Thunder, recuperó el ritmo vivo en ataque que tan buen resultado le dio a su equipo durante el primer cuarto. Además, a los de Oklahoma no se les escapaba la ventaja al asegurar la lucha bajo los aros y dominar con autoridad la faceta reboteadora (70-61, min. 30). Pero si por algo destacan los Mavs es por su infinita paciencia en ataque. Jason Kidd lee el partido como nadie y sus compañeros se contagian de esta virtud en cada posesión. La circulación de balón de los Mavs -buscando el pase extra y la mejor opción ofensiva- fue la mejor solución para mantenerse en el partido y anestesiar el impulso local, que seguían mandando antes de comenzar el último cuarto (81-77).

Serge Ibaka fue decisivo en el sprint final. Tapones, rebotes, puntos… Recital del congoleño –que firmaría 18 puntos, 10 rebotes y cinco tapones- para que los Thunder -a seis minutos del final- estiraran su ventaja hasta 12 puntos de diferencia (96-84). Carlisle, obligado por las circunstancias, paraba el partido. El ataque de los Mavs era fluido, pero su falta de consistencia en el rebote les dejaba en una situación crítica. Los locales tenían segundas opciones en cada posesión y no las desperdiciaban. La renta ascendía hasta +15 (99-84) a cinco minutos para el final.

Y cuando más fácil lo tenían, cuando gestionar esa ventaja era tan simple como copiar al rival y agotar las posesiones hasta encontrar la mejor opción, los Thunder –o mejor dicho- Westbrook, que no tomó ni una decisión adecuada-, le dio vida a los Mavs. Y Nowitzki no perdonó. El alemán fue descontando la desventaja con un recital sólo al alcance de los grandes. Parcial de 2-17 para los de Dallas y empata a 101 que daba paso a la prórroga. Tan increíble como cierto.

El tiempo extra fue controlado por Jason Kidd. Ese jugador al que Russell Westbrook debería imitar si quiere ser un grande en la NBA. El veterano base de los Mavericks robó un balón a Durant y a continuación sentenció con un triple tras finta que silenció a los aficionados locales a menos de un minuto del final. Senteciados. Si los 40 puntos de Nowitzki merecen el sobresaliente, los números de Kidd tampoco rebajan esa nota: 17 puntos, 7 asistencias, 5 rebotes y 4 robos. Estos Mavs apuntan al anillo. Ahora o nunca.

LOS MEJORES

  OKLAHOMA DALLAS
PUNTOS Durant 29 Nowitzki 40
REBOTES Durant 15 Chandler 8
ASISTENCIAS Westbrook 8 Kidd 7

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Fecha | 24.05.2011 06:57

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