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Miami-Dallas, precedente y aviso

Mate de Wade ante la presencia de Nowitzki en una acción del quinto partido de las Finales 2003 entre los Heat y los Mavs./Getty ImagesDe las posibles finales que pueden darse este año, sólo una tiene un precedente: Miami-Dallas. Y reciente, de 2006. De entonces, sólo cuatro jugadores, dos por equipo, siguen en la misma empresa: Dwyane Wade y Udonis Haslem por los Heat; Dirk Nowitzki y Jason Terry, por los Mavericks. Eso sí, en los de Florida, que entrenaba el siempre impecable Pat Riley, hoy presidente, jugaban también Shaquille O’Neal, Gary Payton o Alonso Mourning.

Como este año, Miami Heat había sido el segundo mejor equipo del Este en la fase regular. Habían quedado detrás de Detroit Pistons, a quienes derrotaron en la final de Conferencia. Por su parte, Dallas Mavericks se presentaron en los play off con el cuarto mejor score del Oeste. Pero en semifinales batieron a los primeros, San Antonio Spurs, y en la final de Conferencia se deshicieron de Phoenix Suns, donde jugaba el MVP del curso regular, Steve Nash.

A pesar de tener peor ranking en su Conferencia, Dallas tenía mejor balance que el segundo del Este, por lo que a ellos les correspondió la ventaja de campo. Y fue una de esas series donde no es como empiece sino como acaba. En efecto, lo que arrancó con un 2-0 para Dallas terminó en un 2-4 para Miami. Lo que se presumía un recital de Nowitzki se transformó en la eclosión de uno de los enormes del baloncesto de nuestro tiempo, Dwyane Wade.

El alemán salió como un trueno en los dos primeros duelos y se diluyó como un azucarillo a partir del tercero, cuando tuvo dos tiros libres –y falló uno- para forzar una prórroga que hubiera acercado el 3-0. El nacido en Chicago se erigió a partir de entonces en el líder de su equipo, anotando en torno a la cuarentena de puntos en cada una de las cuatro victorias que le dieron a Miami su primer y por ahora único título. Para él fue el MVP de las Finales.

De tal dimensión fue lo que hizo Wade en esos cuatro partidos que algún periodista llegó a asegurar que se trataba de la mejor actuación de la historia en unas finales de la NBA. Ese mismo año se convirtió, ante la baja de Kobe, en el hombre franquicia de la selección de Estados Unidos que finalmente se la pegó con Grecia en las semifinales del Mundial de Japón. Sin embargo, dos años más tarde terminaría como máximo anotador de la que conquistó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín’2008.

Podremos tener o no este choque en la final. Si lo hay podremos hablar de revancha –además los texanos se quejaron bastante de los arbitrajes en diversos momentos de aquella final. Por otro lado, tanto unos como otros cuentan con nuevas plantillas y grandes jugadores que rodean y acompañan a estos dos fenómenos. Pero si se vuelven a encontrar, yo ya les he avisado de algo que podría suceder.

Enrique de Pablo
Autor del blog Byenrique http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 25.05.2011 16:47

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