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Minnesota Rickywolves

Ricky Rubio./ Getty Images

Cinco de febrero de 2012. Los Wolves vencen a Houston 100 a 91. Ricky suma otro doble-doble a su colección. Kevin Love con el base español a su lado sigue viviendo partidos de dibujos animados. Minessota sueña. Doce victorias en veinticuatro partidos. Cincuenta por ciento de encuentros ganados. Un porcentaje así no lo lograba esa franquicia desde que un tal Kevin Garnett jugaba por allí en 2006. Este año no parecía una utopía entrar en playoffs. Esa utopía se desvanecería unos días después.

Nueve de marzo de 2012. Los de Minneapolis siguen en balance positivo de victorias. Reciben a los Lakers. Restan 16 segundos para el final del partido ante el equipo de Pau Gasol. La rodilla de Ricky impacta con la de Kobe Bryant. Los ligamentos del español se rompen. Y con ellos se rompe el equipo. El sueño de entrar en la lucha por el anillo se parte en tantos trozos como los ligamentos del base. Hacía mucho que un jugador no tenia la influencia que ha demostrado tener Rubio en el juego de los Wolves.

Ricky Rubio./ Getty ImagesDesde su lesión, Minessota no ha levantado cabeza. Ni cabeza, ni estadísticas para ser exactos. Sin Rubio los rivales anotan más fácil (encajan 11 puntos de media más por partido). Sin Ricky los oponentes consiguen un 23 por ciento más de canastas en contrataque, reciben un 11 por ciento más de anotacion tras rebote ofensivo y hasta son más vulnerables en la pintura. Ricky dejó a su equipo con una media de 11 puntos, 9 asistencias y 2 robos de balón por choque. Era quinto en la clasificación en asistencias y tercero en robos de balón.

Hoy 18 de abril Minesotta es duodécimo de la conferencia oeste. Sólo Golden State, New Orleans y Sacramento tienen un récord peor. Barea, que parecía apuntaba a titular del equipo incluso con Ricky, no tiene un peso ni parecido. Love cuando juega no recibe con la misma claridad que antes y anota la mitad. Cuentan que Kevin llama a Ricky cada dia para ver como va su recuperación. Lo echa tanto de menos como Brad Pitt a Angelina Jolie.

En el reportaje Ricky’s Fever de los compañeros de Digital Plus escuché a Adelman decir que no recordaba a un jugador con tal capacidad de progresión como la que demostraba su dorsal número #9. Añadía que siempre estaba dispuesto a aprender y que no era nada egoísta. Bases que sientan el mismo placer pasando un balón que anotando una canasta no abundan en la NBA. Y de su muñeca salían tantas canastas como asistencias. Eso transformaba el equipo hasta tal punto de hacerse respetar por sus rivales.

Seguro que gente habrá que me recuerde que Kevin Love ahora está lesionado, que Pekovic también, que Milicic ha perdido la forma por el camino y que Barea juega mejor de escolta que de base. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Fijo que todo tiene que ver. Pero si la rodilla de Ricky no hubiera impactado con la de Kobe aquella noche de hace mes y nueve dias la película de terror que se vive últimamente en el Target Center hubiera sido de intriga y probablemente con otro final. El principio de esa película fue que el juego del base español agotó los abonos del pabellón para verle jugar. El final va a llegar antes de lo que se preveía cuando Rubio jugaba. Pero con la influencia que ha tenido en la temporada el del Masnou no es muy exagerado decir que la película de este año de los Timberwolves tendría que tener otro nombre. El nombre que se merece bien podría ser los Rickywolves.

@PacojoSER

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Fecha | 18.04.2012 12:34

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