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No se lo merecen…

Philadelphia 76ers./ Getty Images

En cuarenta días puedes hacer muchas cosas. Ese tiempo es un mundo con esta temporada comprimida. Por eso, si lo haces bien, luce más. Si no es así, el desastre es aún mayor. Hay factores que te empujan hacia un lado u otro. Los ingredientes de tu receta te ayudarán. Pero si esa receta que eliges no es más interesante, el plato sale peor si no lo cocinas bien. Pues los Sixers eligieron mal al cocinero y los ingredientes se quedan cortos para llevar a cabo las ideas de Doug Collins.

Y es que el estilo “corsé” predomina entre los equipos de clase media-alta. Pero los resultados no terminan de llegar. Collins es un entrenador meticuloso hasta llegar a lo enfermizo. Ganar porque no te metan puntos y no porque metas más que el rival. A largo plazo, los resultados no llegan y las sensaciones son desagradables. No es bonito ver a los Sixers. Hay que reunir litros de café para aguantar el ritmo lento. El miedo a no perder. La obsesión por el control. Eso sirve, de vez en cuando, para ganar a rivales de tu mismo nivel. Para cuando son mejores, no es efectivo. Ni valiente. La plantilla de los Sixers no cuenta con un superjugador pero hay varios ejemplos esta temporada de equipo que no cuentan con “ese hombre” pero que apuestan por la valentía y por el juego alegre en equipo. Los Nuggets y los Rockets funcionan así y sus resultados son muy buenos. El espectador lo agradece y ese arrojo les ayuda a meterle cierto miedo a los grandes. No siempre pero sí muchas veces. La pluralidad desatada. Los Sixers no son así.

Lou Williams./ Getty ImagesUn hombre demasiado recto en sus formas, en su estilo y en su trato termina por hartar a cualquier jugador. Son jóvenes y quieren alegría pero se la niegan desde el banquillo. Viendo a los Sixers en las últimas dos semanas, sólo puedo pensar en lo que ronda por la mente de los jugadores. Un dilema moral y profesional. Seguir luchando por un estilo en el que no creen o “dejarse llevar”. Porque los jugadores no creen en lo que hacen. No hay fe ni confianza. Tampoco hay reacción de Collins para mantener su discurso ante ellos.

Su relación tiene fecha de caducidad. No están a gusto. Se acabará si la inteligencia domina los despachos. No se merecen llegar a los Playoffs. Ellos lo saben. La lástima es que no desean de corazón cambiar ese pensamiento.

@ICano14

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Fecha | 18.04.2012 10:41

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