Cargando Cargando...

One hit wonders de la NBA. ¿Y Lin?

Jeremy Lin./ Getty Images

One hit wonder es un concepto, originalmente, de la música, que podemos extrapolar sin ningún problema al baloncesto. Vendría a definir a aquellos jugadores que estuvieron en boca de todos alguna vez durante su carrera, pero que acabaron en el anonimato más duro: el que el destino te pega tras haber vislumbrado un futuro para nada real.

Esos cinco minutos de gloria que todo el mundo quiere, ese ser foco de atención de todas las miradas, esa miel de éxito que se acaba convirtiendo en polvo en tu garganta,… Con la Cinderella Story de Jeremy Lin, el término ha sido rescatado del archivo periodístico, y son muchos los que se cuestionan el éxito del californiano de origen taiwanés. Y tienen motivos; no es el primero.

Dana Barros. Base de apenas 1.80, fue la sensación de la temporada 94/95, cuando ganó el premio al jugador más mejorado y logró ser All Star gracias a unos promedios de 20.6 puntos y 7.5 asistencias. Jugaba, por aquel entonces, en los Sixers. Y cuando decidió ese verano del 95 en convertirse agente libre, se acabó su magia. Firmó con los Celtics pero jamás volvió a deslumbrar. Acabó retirándose ocho años más tarde, habiendo perfeccionado el arte de agitar toallas.

Kenny Walker./ Getty ImagesKenny Walker. Seleccionado en el número 5 del draft de 1989, Walker prometía ser la nueva sensación de la Gran Manzana. Pero en el lustro que permaneció en los Knicks, jugó para cinco entrenadores diferentes. Firmó más de 10 puntos por partido en sus primeras dos campañas, pero luego se quedó en un jugador espectáculo -ganó el Concurso de Mates en su año rookie– hasta acabar su carrera en Japón, previo paso por Granollers y Cáceres.

Troy Hudson. Formó parte de aquellos cautivadores y fatales Minnesota Timberwolves que llegaron a final de conferencia en 2003. Aquella temporada había promediado 14.2 puntos y 5.7 asistencias, los mejores registros en toda su carrera. En la final, ante Lakers, anotó 23.5 puntos por noche, ganándose el apodo de Laker Killer. Sin embargo, este anotador base se quedó en eso, en sueño de una noche de verano, y nunca se vio atisbo alguno de estrella.

Matt Maloney. Uno de los casos más sangrantes que un servidor puede recordar. Enfundado con aquel magnífico uniforme de los Houston Rockets de mediados de los 90, Maloney fue el base titular de un equipo que contaba con Barkley, Drexler y Olajuwon. Y eso en su año de novato, en el que promedió 9.4 puntos, 3.7 asistencias y 2 rebotes. Jugó los 82 partidos de inicio, y llegó a anotar hasta en dos ocasiones 26 puntos en Playoffs. Solo cinco años más tarde se retiraba y nadie se dio cuenta.

Austin Croshere./ Getty ImagesAustin Croshere. Mito blanco de comienzos de siglo en la NBA. Croshere pasó de currante a gregario de lujo cuando ayudó a los Pacers a llegar a las finales en el año 2000. Seleccionado en el puesto 12 del draft del 97, se le auguraba a este extraño ‘4’ abierto con buena mano un futuro espectacular. La franquicia de Indiana le hizo un contrato de 51 millones por 7 años… y acabó promediando 6 puntos y 4 rebotes en 17 minutos por partido en toda su carrera desarrollada en Indiana, San Antonio, Dallas, Milwaukee y San Francisco.

Pervis Ellison. Antes que Greg Oden o Blake Griffin, existió Pervis Ellison. Número 1 del draft de 1989, este 2,06 salido de Louisville se pasó toda su primera temporada en el dique seco. Tardó en arrancar, pero firmó una espectacular segunda temporada con los Washington Bullets: 20 puntos, 11.2 rebotes, 3 asistencias y 2.7 tapones por noche. A partir de ahí, cuesta abajo: apenas llegaría a los 6 puntos y 6 rebotes, en temporadas diferentes, como topes estadísticos. Aquella temporada 91/92 fue un oasis.

Tyrus Edney. Ídolo en UCLA y en toda la NCAA, su baja estatura y débil musculatura le fueron dos lastres muy pesados a la hora del reclutamiento. No obstante, en su primer año fue el mejor base con promedios de 10.5 puntos y 6 asistencias. Todos los entendidos coincidían en verle un futuro All Star; dos años más tarde estaba fuera de la NBA, jugando para el Zalgiris Kaunas.

Anthony Morrow. Es pronto para decir, pero Don Nelson dijo de él que era ”the real deal’‘ después de que en su primer partido como titular en la NBA anotase 37 puntos con una serie de 15/20 en tiros. Nativo de Carolina del Norte, los más aventurados empezaron a hacer paralelismos con Michael Jordan. La ESPN, el NY Times,… todos le dedicaban piezas a Morrow. Dos años más tardes, es titular en uno de los peores equipos de la liga. Buen tirador, sí, pero no una estrella como todos auguraban.

Anthony Morrow./ Getty Images

Y quedan muchos nombres en el tintero. Harold Miner, Don MacLean, Mark Madsen,… Y seguro que quien lee estas líneas es capaz de decir algún nombre. La gran pregunta de trasfondo en todo este caso de Jeremy Lin es: ¿estamos ante un nuevo one hit wonder?

@MoralesJAlmeida

  Compartir en Facebook
Fecha | 17.02.2012 19:52

Recomendamos