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La NBA pone limitaciones a los representantes

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Fecha | 24.02.2016 13:50

Es tu marca, ¡espabila!

LeBron James, jugador y marca./Getty

Recientemente las noticias sobre lo que ha significado, en términos económicos y sociales, a los “favoritos” de la NBA la posibilidad de jugar la gran final me han llamado la atención. Siempre he defendido que el manejo de tu propia marca por parte de un deportista es esencial y excepto en USA, no se hace en ningún sitio, porque el deportista o no lo sabe o le da igual, quizás por desconocimiento, quizás por dejadez. El agente o representante tiene una nueva inquietud que atender: que su representado se convierta en una marca fuerte, potente y de largo recorrido.

Una mala racha, un lío, malentendido, derrota, metedura de pata, etc., lo tiene cualquiera, el problema viene cuando un deportista quiere reaccionar, contraatacar una vez que tiene el problema encima. En ese momento es difícil accionar nada, simplemente tienes que esperar y si sabes, rezar, para que dicha situación no haya tenido una alta repercusión en este mundo tan conectado. Aunque me temo que en la mayoría de los casos, no son conscientes de la posible repercusión y mucho menos de las consecuencias que esto tiene.

El deportista debe trabajar su relación con el consumidor, que es a quién se debe y el representante debe ser capaz de entender que una marca bien gestionada es a medio y largo plazo mucho más sostenible, “ecológica” y rentable económicamente. La buena noticia es que los deportistas tienen unos GRP’s regalados que no podrían pagar ni los principales anunciantes, “la mala” es que tienen que currarse esa relación sobre todo cuando las cosas les va bien, es decir, que si te va bien, es el momento para no dormirse en los laureles.

El consumidor es listo, si un deportista que tiene un lío, malos resultados, etc., se relaciona de pronto con acciones humanitarias, huele mal y consigue un efecto adverso. Las marcas comerciales, de consumo, lo saben, los consumidores lo saben y por tanto, unos y otros, se alejan de aquellos deportistas que son incapaces de ser estables, constantes, regulares en su imagen. Esto no quiere decir que necesariamente deban ser niños/as buenos, simplemente que deben tener un recorrido que sea capaz de amortiguar los malos momentos, que los habrá.

Hay valores, en el deporte, que son inamovibles. La confianza que debe generar un deportista debe ser alta, por eso hay que trabajarla cuando las cosas van bien, porque si en algún momento van mal, podemos actuar sobre otros valores que potencien la capacidad de superación y espíritu humanista del deportista, por ejemplo. Otros valores son intrínsecos al deportista, como la de ser un Modelo a Seguir. Pero hay otros que son circunstanciales y ahora es el momento de trabajarlos, como la capacidad de riesgo, de cambio, de innovación, de relación con el medio, etc.

Trabajar tu marca no es un ejercicio de coaching, ni de representar a una ONG, ni nada parecido a eso. Trabajar tu marca es tenerte respeto, saber que eres único, pero representas un deporte específico, conocer lo que el consumidor opina de ti y entender que vas a vivir 80 años y que debes devolver al público una mínima parte de lo que le debes.

@mixideas

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Fecha | 29.06.2011 13:20