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Sigue habiendo sueños en NOLA

Chris Paul y Blake Griffin./ Getty Images

¿Que Nueva Orleans no está de moda? Eso es mentira. No, es más que eso: es un imposible. Porque la moda no existe para NOLA. Nueva Orleans es, en sí, moda. Contemporáneo e inherente a la humanidad. Antes incluso de que los colonos franceses la fundaran allá en 1718, alguien ya había soñado una ciudad así. Pero sí, los Hornets atraviesan un mal momento. No obstante, se rehicieron al Katrina; la marcha de Chris Paul no es para tanto.

En un mundo mejor, las radiofórmulas de todo el globo se harían eco de la eclosión del trombonista y trompetista Troy Andrews, cuyo alias Trombone Shorty es ya sinónimo del mejor ‘blues meets jazz meets funk’ que ha dado la cuna de la música en las últimas décadas. Desde Louis Armstrong, apuntan algunos. En un mundo mejor, la televisión se rendiría a la segunda obra y media maestra –‘The Corner’ es génesis- de David Simon, ‘Treme’, que retrata las maravillas y las maravillosas penurias de Nueva Orleans. Pero, en un mundo mejor, claro, yo no escribiría estas líneas.

Louis Armstrong./ Getty ImagesEl idilio entre Chris Paul y los Hornets tenía una fecha de caducidad: verano de 2012. Y, claro, uno debe consumir el producto antes de ese día. Algo que no se enseñaba en los colegios de Cleveland hasta el verano de 2010. Así, Paul hizo las maletas y se fue a Los Angeles. Clippers, no Lakers. Por él llegaron Eric Gordon, Al-Farouq Aminu y Chris Kaman. Que no está mal, pero tampoco es para montar una fiesta a lo Mardi Gras.

Con el base de Carolina del Norte, los Hornets firmaron muy buenas temporadas, con destacado repunte en las semifinales de conferencia de los Playoffs de 2008, cuando a punto estuvieron de dar la sorpresa ante los San Antonio Spurs (4-3). Pero, repetimos, la fiesta nunca fue completa. Con CP3 al mando, los Hornets hicieron 50% de postemporada: de seis temporadas, en sólo tres accedieron a la misma. El tope, como comentaba, las semifinales de 2008. Pero no, claro que el problema no fue un base que en ese lustro más uno promedió 18.7 puntos, 9.9 asistencias, 4.6 rebotes y 2.4 robos. Paul cantaba, tocaba el saxo, el trombón, la trompeta, algo de percusión,… pero estaba solo. Y ni ‘Satchmo’, sin el cornetista y mentor Joe King Oliver, o sin su ‘rival’ Sidney Bechet, hubiese sido nada. Nadie es alguien sin otro alguien.

Y, en un abrir y cerrar de ojos, se acabó la época Paul en Nueva Orleans. Pero él nunca fue la idiosincrasia de NOLA, por lo que nadie debería alarmarse. Sí, ahora mismo son el peor equipo del Oeste con un balance de 3 victorias y 10 derrotas. Tienen mejor registro lejos de NOLA. Son el cuarto peor equipo en anotación de la liga. Y ya. Luego nos encontramos con que es uno de los equipos más reboteadores de la competición, y el tercero con mejor diferencia entre rechaces capturados y facilitados -sólo por detrás de Bulls y Lakers-.

Eric Gordon./ Getty ImagesHay muchísimo que mejorar. Pero también hay material para hacerlo. De Emeka Okafor ya no se espera mucho, pero es un valor que siempre está ahí. Igual que Chris Kaman o Carl Landry. La savia nueva es, además de nueva, muy buena: Eric Gordon, el mexicano Gustavo Ayón, Aminu, Trevor Ariza, Marco Belinelli, Greivis Vásquez, Xavier Henry,… Tienen batalladores, algún que otro anotador, y un elenco de jóvenes guards cuyo potencial es muy, muy grande. Y el draft que viene tiene bestias interiores muy interesantes.

Son los peores del Oeste. Ya no está Chris Paul, ni volverá a estar. Pero hay margen de mejora, mucha. Siempre hay motivos para soñar. Sin el sueño, ni siquiera Louis Armstrong hubiese salido músico de una familia pobre y sin antecedente artístico alguno. Las bandas musicales que desfilaban por las avenidas de Nueva Orleans le despertaron. Seguro que estos Hornets despertarán.

@MoralesJAlmeida

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Fecha | 17.01.2012 12:23

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