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Soldados caídos y los reyes del flop

Derrick Rose./ Getty Images

Estamos en tiempo de Playoffs. En tiempo de ‘win or go home’. Las emociones florecen y los partidos ganan en intensidad. Es el momento de sacar a relucir el mejor juego de cada uno, lo que en Estados Unidos llaman el ‘A-game’. Se luchan balones que en regular season se miran como salen fuera de los límites del campo. Se defiende con una garra que el resto del año se ha dejado en la taquilla de cada uno en el vestuario, como reservándola para este momento. Es el baloncesto de verdad y cada jugador pone sus condiciones, físicas y técnicas, al límite. El objetivo es conseguir la victoria a toda costa. Unos pondrán tanto empeño que caerán en el fragor de la batalla. Otros tirarán de triste picaresca para dejarse caer y buscar el engaño, haciendo uso de lo que en USA se conoce como ‘flopping’. Son las dos caras de los Playoffs. Son los soldados caídos y los reyes del flop. La cara y la cruz del mejor baloncesto del mundo.

LeBron James./ Getty Images

Iman Shumpert y Baron Davis en los Knicks (lo de Amar’e Stoudemire es caso aparte), Derrick Rose y Joakim Noah en los Bulls, amagos de Paul Pierce en Boston y Josh Smith en Atlanta… Sólo he citado a algunos, pero varios son los jugadores que se han jugado el físico por conseguir ganar un partido de playoffs y que han tenido que abandonar el terreno de juego en camilla, a hombros de sus compañeros o cojeando. Son el ejemplo de auténticos gladiadores dispuestos a todo con tal de que los suyos reinen. El ejemplo de la competitividad llevada al mayor grado para seguir dando pasos en la carrera por el anillo. El motivo por el que sus compañeros quieren vencer para dedicarles una victoria. Son el ejemplo a seguir… en contraposición a los que fingen y buscan engañar, frivolizando con el dolor de un verdadero golpe que puede acabar en lesión.

LeBron James./ Getty Images

Un buen amigo mío definía el baloncesto del ‘piscinazo’, la gesticulación y la protesta continua de cierto club ACB durante cierta temporada como ‘el teatro’. “Me voy a ver el teatro”, me decía cada vez que acudía a un partido de ese equipo en concreto. Pues bien, equipos como Miami Heat o Los Angeles Clippers, por nombrar un par, están haciendo de sus encuentros (si no te todos, de la mayoría) auténticas representaciones de Broadway. Una actitud, desde mi punto, bastante criticable e incluso deplorable, que lo es más todavía cuando nos estamos refiriendo a jugadores que simplemente por su físico podrían sacar mucho más partido entrando al choque que actuando cuando éste se produce. De jugadores con un talento tan descomunal que podrían hablar con su juego sin tener que recurrir a las protestas (incluso cuando reciben). De jugadores tan superiores a su rival que podrían aplastarlo con buen baloncesto en lugar de buscar eliminarlo por faltas, muchas veces inexistentes. Son la contraposición al soldado valiente que abre el campo de batalla en primera línea. Son el soldado cobarde que ante el peligro se esconde bajo una pila de cadáveres. Son la parte más oscura y que habría que eliminar de raíz de este maravilloso espectáculo que son los Playoffs de la NBA. No al ‘flopping’ y los ‘floppers’.

@AntonioGil_SOSE

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Fecha | 07.05.2012 21:55

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