Cargando Cargando...

Soy de los Knicks

1950 - Harry Gallatin #11 y Nathaniel Clifton #8 (New York Knicks)./ Getty Images

Soy de los Knicks. Lo reconozco. No como en la típica película americana en la que el protagonista llega al sitio de adicciones anónimas habitual, reconoce su falta y todos se hermanan con él e incluso si tiene suerte su nihilismo autodestructivo lleva a que la única chica atractiva del lugar se vuelva loca por él… no busco este tipo de comprensión.

Ni siquiera una justificación perdedora para encontrar sonrisas piadosas de complicidad tipo “te entiendo, yo soy del Atlético de Madrid (perdón por el símil futbolero y chiste fácil)”. No, simplemente está ahí.

¿Cómo alguien como yo, que se jacta de que es la cabeza y no el corazón el motor de la vida, puede apoyar a un equipo que lleva desde el año 1973 sin ganar un título, teniendo uno de los presupuestos más elevados, con una política de fichajes digna de un nuevo rico en las rebajas de New Bond Street y con un estilo de juego que desde los tiempos de Rick Pitino no ha vuelto a gustar a nadie más que a Spike Lee?

Todo empezó con Bernard King. Para ponernos en situación en aquella época (año 1984, ya , ya sé que es otro siglo) el baloncesto NBA era difícil de ver (yo iba a Rebote, mítico lugar de reunión para los baloncesto-freakies de los años 80 y prímeros 90, convertido ahora en un bar de tapas. Adaptarse o morir, supongo, ya que hasta el año 90 no llegó el baloncesto a la televisión española de la mano de Ramón Trecet y Esteban Gómez) lo que provocaba que todo estuviera rodeado del aura mística de lo desconocido, de jugadores que parecían capaces de hazañas similares a los dioses helénicos, equipos con nombres llenos de magia, pabellones de dimensiones épicas como estadios de fútbol… y ese mundo casi imaginario apareció en un dia de Navidad, como un regalo, este rey. El partido lo vi después, por supuesto, pero ese día B. masacró a su ex-equipo New Jersey Nets con 60 puntos, anotados con una facilidad y a la vez con una ambición que me dejó admirado.Y llegó 1985, B. se destrozó la rodilla y ahí fue cuando me enganchó por completo.

Comencé a leer sobre los años épicos de los Knicks, de esas victorias llenas de sudor y sangre, cargadas de dramatismo, de Willis Reed (al que yo veia como el Cid venciendo incluso despues de la muerte, o lesionado en este caso), de Walt Frazier, de Dave DeBusschere… cuando volvió B. a jugar yo ya era un Knickerbocker convencido y lo seguí siendo aunque lo vendieran a los Washington Bullets, porque su rodilla le hacía arrastrarse por el campo (como de costumbre sabia decisión porque siguió siendo una máquina de anotar y un ejemplo de sacrificio). ¿Qué hizo seguir creyendo en este equipo de autenticos descerebrados? La magia de los neoyorquinos se había trasladado a otro guerrero…

En el año 85 después de un desastre de temporada llegó vía draft Patrick Ewing. Yo tenía en la memoria esa final Georgetown-North Carolina en la que un pívot de interminables brazos taponaba todo lo que pasaba alrededor suyo (aunque todos sabemos como termino aquella final puesto que his airness estaba en el bando contrario y anoto la canasta ganadora mientras yo intentaba enrollarme, sin exito por supuesto, con la que ahora es mi mujer. Pero esa es otra historia de la que solo dejo una pequeña recomendación, nunca intentéis empezar algo con una chica a la que no le gusta el baloncesto mientras ves una final de la NCAA). Y llegamos al 87, imposible más felicidad ¡¡Mark Jackson y Rick Pitino se unen a Ewing para jugar al estilo universitario!! Enamoran a todos pero el resultado es igual.

Patrick Ewing (New York Knicks)./ Getty Images

Y llegan los años de Riley y las palizas con Miami (no es un eufemismo) y del odio a Reggie Miller y sobre todo de encontrarnos con el mejor jugador de la historia Michael Jordan cerrando puertas a una final que generosamente abrió el año que se aburrió y se fue a jugar al baseball. La temporada 93/94 los Knicks llegan a la final pero de nuevo la gloria nos da con la puerta en las narices con la forma de un super pivot nigeriano llamado Hakeem Olajuwon… otra decepción más, críticas a Riley, a Starks y sus tiros fallados y a Ewing y su leyenda de “loser” alrededor de toda su carrera y otro peregrinar por el desierto para sus miles de fans…..

Y llegamos al año del lockout. Jeff van Gundy a los mandos (una entrenador peculiar que nunca fue muy querido en el Madison) Marcus Camby, inmenso taponador lastrado por las lesiones (cuestión esta muy repetida en los Knicks), Alan Houston uno de los tiros con mayor excelencia tecnica de la historia del baloncesto, Larry Johnson también en sus últimos años y sobre todo Latrell Sprewell.

Latrell tristeado desde Golden State despues de su “cariñoso abrazo” a Carlesimo fue el corazón de un equipo que nos hizo emocionarnos hasta el límite… octavos en la regular season y play-off con Miami. Después de unos partidos tremendamente físicos los Knicks se imponen en el último segundo con un tiro de Houston. El octavo elimina al primero no se puede pedir más a un equipo tremendamente orgulloso que barre a Atlanta en la segunda ronda. La final del este contra unos habituales Pacers resultó épica. Lesión de Ewing, el tres más uno de L (el gesto que hacía cada vez que anotaba un triple), Spree tirando del equipo imposible no verlo con lágrimas en los ojos. De la final poco que contar, destrozados por las lesiones Robinson y Duncan por dentro y un tremendo Sean Elliot por fuera fueron demasiado para un equipo que nos llenó de orgullo.

Y estamos frente a otro año de lockout. Parece que lleva los derroteros del anterior y vamos a por una mini-temporada. Es una nueva llamada a la épica y si mis queridos Knicks no son capaces de animar la liga. ¡¡Por favor, que venga otra Cenicienta y que nos ilumine el triste panorama que se presenta este año!! Ciao.

Amar'e Stoudemire y Carmelo Anthony (New York Knicks)./ Getty Images

@dddvvvddd

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los New York Knicks

Continúa la conversación: Foro de los New York Knicks

  Compartir en Facebook
Fecha | 26.09.2011 18:13

Recomendamos