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Todos a la calle

Leyendo estos días los magníficos artículos que Antonio Gil despacha para Basket4us desde Nueva York, he comenzado a imaginarme un mundo ideal sin “lockouts”, costosas entradas o cualquier traba imaginable que impida a los aficionados ver en vivo a los mejores jugadores. Es posible que hayan sido los efectos del calor los que me han llevado a soñar con el mejor baloncesto posible en plena calle como respuesta a cierres patronales y crisis varias pero, visto lo visto, puede que esta utopía no sea del todo irrealizable.

Leer las hazañas de estrellas de la talla de Kevin Durant o Brandon Jennings curtiéndose en las pistas más legendarias de la Gran Manzana -con aficionados pisando la línea de tres puntos en las esquinas incluidos- me ha recordado que el baloncesto en EE.UU. ha sido, es y será siempre un deporte de la calle. También es un deporte de colegios, institutos y universidades, por supuesto, pero entre todos estos ámbitos siempre está la calle como pegamento unificador. En ella se han forjado grandes leyendas y han acaecido hechos que, pese a encontrarse a veces a mitad de camino entre la realidad y ficción, también forman parte de la historia de baloncesto.

Para empaparse de todo lo que supone este mundo callejero no hay más que tirar de buscador y llegar a los artículos que conformaban la magnífica serie “Las Leyendas del Playground”, firmada en su día por Gonzalo Vázquez para Acb.com. No se arrepentirán.

Y es que en EE.UU. la vinculación entre el baloncesto y la calle es más estrecha que en cualquier otro país por razones sociales, culturales y hasta raciales. Habitualmente, los jugadores profesionales procedentes de las grandes áreas urbanas del país han llegado a lo más alto tras haber dejado su sello en la calle. Después, mientras muchos olvidan para siempre las canchas al aire libre y el cemento, unos pocos desafían los riesgos de lesión y sacrifican sus vacaciones veraniegas para volver a las mismas calles que les vieron crecer para medirse con gente que vive el baloncesto desde una vertiente muy distinta, aunque igual de apasionada.

Hay una opinión muy extendida entre los puristas que define el “streetball” como una variante casi circense del baloncesto, donde el juego individual prima en exceso sobre el colectivo. Seguramente tengan parte de razón pero una de las ventajas del baloncesto sobre otros deportes es que ofrece la posibilidad de ser disfrutado de diferentes maneras. Además, no siempre es sencillo organizar un partido oficial o una liga con sus pabellones, sus equipos, sus árbitros, etc. Y si no, pregúntenle a David Stern.

@marcrampas

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Fecha | 15.08.2011 11:24

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