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Un año nostágico

Tracy McGrady y Grant Hill./ Getty Images

Cada temporada nuevos jugadores suelen inundar la NBA. Nuevas promesas, jugadores franquicia o personas que harán historia entran a la mejor liga del mundo. Desde 1947 existe el Draft, y esa sensación de quién será la siguiente súper estrella nos lleva a olvidar a esos jugadores que nos dejan. Se hablará de los Anthony Bennett, Victor Oladipo, Otto Porter, Cody Zeller, Ben McLemore, Trey Burke, Michael Carter-Williams, Kelly Olynyk o Shabazz Muhammad. Jugadores llamados a ser grandes estrellas o estrellados. Pero antes de hablar del futuro, no estaría de más hacer una pequeña retrospectiva.

Tal día como hoy, un joven Tracy McGrady estaba preparando su debut en la NBA. Era la temporada 1997-1998, y había sido elegido en la posición #9 por Toronto Raptors con tal sólo 18 años. En las tres temporadas que estuvo en la cuidad canadiense promedió 11 puntos y 5.5 rebotes en 192 partidos de liga regular. Pero su oportunidad vendría en el año 2000, cuando fichó por Orlando Magic. Allí empezó su leyenda de jugador letal con cara de adormecido. En sus cuatro campañas al frente de los Magic promedió 28 puntos por noche, siendo dos veces máximo anotador de la NBA. Pero Orlando no era buen sitio para triunfar en lo colectivo, y en 2004 hizo las maletas y se embarcó en un proyecto ambicioso. En Houston Rockets, al lado del gigante chino Yao Ming, disputó sus mejores años, de mucha responsabilidad y madurez, aunque no consiguió que los texanos fueran una franquicia letal. Nunca pasaron de la primera ronda de playoffs en las seis temporadas que estuvo allí. Para la videoteca quedarán grabadas sus grandes actuaciones individuales, como el partido de los 13 puntos que metió en poco más de 33 segundos para ganar a los San Antonio Spurs. Sus últimas temporadas las pasó en New York Knicks, Detroit Pistons, Atlanta Hawks y por los Qingdao Eagles de China. La pasada temporada jugó con San Antonio Spurs los Playoffs de 2013 y por primera vez las Finales de la NBA. Fue siete veces All-Star y estuvo presente siete veces en los mejores quintetos de la Liga. Dejó para la posteridad un historial de récords tanto en Orlando como en Houston, y una sensación de que pudo haber aspirado a más. Ya lo decía Andrés Montes: ¿Por qué eres tan bueno, McGrady?.

Otro que nos ha dicho adiós ha sido Grant Hill. Compañero de Tracy McGrady en Orlando, fue #3 del Draft de 1994 siendo seleccionado por los Detroit Pistons. Allí pasó sus mejores años, promediando 21 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias en las seis campañas que estuvo en la ‘ciudad del motor’. Con su juego polivalente y físico se ganó el respeto de la Liga, siendo el primer rookie en la historia de la NBA en liderar la votación para disputar el All-Star. Tal fue su impacto que en 1997 fue tercero en la votación del MVP por detrás de Karl Malone y Michael Jordan. Sus estadísticas se asemejaban a los de Larry Bird, siempre siguiendo la estela del ‘triple-doble’. Pero la carrera del sucesor de Jordan se vino abajo a finales de la temporada 2000, cuando una lesión aparentemente normal de tobillo le hizo perderse los playoffs. Aún así jugó lesionado la primera ronda, pero no duró más de dos partidos. Los Pistons cayeron contra Miami Heat y ahí termino la era de Hill en Detroit.

El año siguiente fue traspasado a Orlando Magic, y las esperanzas junto con Tracy MacGrady eran enormes. Pero las lesiones no le dejaron jugar más de 4 partidos en su primer año, 14 en su segundo año y 29 en su tercer año. Una lesión de rodilla le aparto de la temporada 2003-2004, e incluso se planteó la retirada. Pero Grant Hill estaba hecho de otra pasta, y en la temporada siguiente pudo disputar 67 encuentros a gran nivel. Esto le valió para ser titular en el All-Star. Aún así, las lesiones le perseguían y su etapa en Orlando terminó en 2007 promediando 16.4 puntos y 5 rebotes en los 200 partidos que disputó (se perdió 292 partidos de liga regular por lesiones). Tuvo una oportunidad final con Phoenix Suns, y en Arizona se reinventó como jugador, llegando incluso a jugar los 82 partidos en la temporada 2008-2009. Después de cinco temporadas decidió probar fortuna con Los Angeles Clippers, pero otra vez las lesiones no le dejaron disfrutar más de 29 partidos y al final decidió retirarse sin ganar el preciado anillo. Fue un destacado jugador del club ‘Cristal de Bohemia’ de Andrés Montes, con siete participaciones en el All-Star.

Jason Kidd y Rasheed Wallace./ Getty Images

Grant Hill compartió trofeo de Rookie del Año en 1995 con el ya retirado Jason Kidd. ¿Qué se puede decir de ‘Mr. Triple Double’ que no lo sepa nadie? Hace unos días Brooklyn Nets decidieron retirar su camiseta con el número 5 por sus siete años vistiendo la elástica de los Nets. Allí promedió 14.6 puntos, 7.2 rebotes, 9.1 asistencias y 1.9 robos en 506 partidos que disputó. Pero aparte de sus números, hay que quedarse con la sensaciones que transmitía J-Kidd en cada partido. Su juego era a la vez eléctrico y pausado, y tenía la visión de un jugador de ajedrez. Llevo a los New Jersey hasta las Finales de la NBA un año después de haber ganado tan sólo 26 partidos. En total jugó 1.391 partidos, tiempo de sobra para hacer varios récords: 107 ‘triples-dobles’ en su carrera, segundo en el total de asistencias de la historia, cinco veces en el primer equipo de la NBA, cuatro veces en el mejor equipo defensivo, 10 veces All-Star, y un sin fin de otros récords. Un jugador a la altura de Magic Johnson.

Por último, no hay que olvidarse del compañero de equipo de Jason Kidd el año pasado en New York Knicks. Apodado ‘Sheed’, Rasheed Wallace ha decidido retirarse por segunda vez en su carrera. Pero mucho me temo que esta es la verdadera. Pudo haber sido uno de los mejores jugadores en su posición si no hubiera sido por su cabeza. También llamado ‘Etiqueta Negra’ por Andrés Montes, la gente le recordará por tener el récord de más técnicas en una temporada (41 en la temporada 2000-2001, 317 en total) y por haber formado parte de los temidos Portland ‘Jail’ Blazers junto con Bonzi Wells, Damon Stoudamire, Zach Randolph, Ruben Patterson, Darius Miles, Qyntel Woods y Shawn Kemp. Aparte de esto, no cabe duda de que fue un jugador con una calidad enorme. Jugó 1.109 partidos repartidos entre Washington Bullets, Portland Trail Blazers, Atlanta Hawks, Detroit Pistons, Boston Celtics y New York Knicks. A nivel individual sus mejores años fueron en Portland, pero a nivel colectivo fue en Detroit donde se labró una gran carrera, ganando el anillo en 2004. Todo el mundo le echará de menos, y nos quedarán grabados acciones como el ya famoso ‘ball don’t lie!’ del año pasado.

Estos jugadores son y serán parte importante de la historia de la NBA. Parece ayer cuando Grant Hill portaba la camiseta verde los Pistons. Parece ayer cuando Kidd asistía a Kenyon Martin utilizando el tablero. Parece ayer cuando a Sheed le pitaban técnicas con tan sólo mirar al árbitro. Y parece ayer cuando Andrés Montes gritaba “¡jugón!” cuando Tracy McGrady metía una canasta imposible. Parece ayer cuando todos los jugones sonreían igual.

@Aitzol5

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Fecha | 26.10.2013 09:19

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