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Un base de dibujos animados: Steve Nash

Steve Nash (Phoenix Suns)./ Getty Images

Cuando parecía que todo se había visto en el puesto de base de la NBA, llegó un canadiense y transformó esa posición. Con una mirada de medio segundo era capaz de ubicar a sus compañeros, a los rivales e intuir lo que sucedería. Un bote rápido, su mirada hacia el tendido pero sus manos dirigidas en otra dirección, uno de los suyos completamente solo y canasta. Los defensores no saben lo que ha pasado. Ha sido Steve Nash asistiendo. ¿Cómo se le pueden ocurrir esas asistencias?¿De dónde saca ese arrojo para hacer reales esos pensamientos?

Cuando ves a Steve Nash, tienes la certeza real que pueden pasar cosas alucinantes. Espera lo inesperado y déjate llevar por lo que te ofrezca el base canadiense. Nash hará que su boca se abra y se mantenga en esa posición durante 48 minutos por culpa de un pase, de una jugada o de los números al final del partido. Un tipo que hace mejores a sus compañeros, que es un líder y que sabes que nunca te va a defraudar es casi imposible de encontrar. Si pudiéramos ponerle música a los movimientos de Nash a cámara lenta, escogeríamos cualquier pieza de Mozart… quedará perfecto. Su armonía es gloriosa cuando juega al baloncesto.

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Pero lo que es realmente bueno de Steve Nash es que no es sólo un gran pase o un tiro casi perfecto. No. Es un hombre que sabe qué necesita su equipo para ganar. Nunca defrauda y siempre está ahí para buscar el triunfo. Su lectura del juego es impecable y sus elecciones suelen ser siempre las correctas e ideales. Si hay que correr y reventar al rival, él lo hace posible. Si, por el contrario, la cosa tiene que ir más lenta, Nash ralentiza lo justo para luego pegar el latigazo. Sus momentos de dirección y del ritmo del partido son un poco lo que hacía Perico en el Tour: si hay que ir lento para que los otros se confíen, se hace pero siempre está el chispazo que hace saltar a todos por los aires. Un base puro con ideas de genio.

Sus 15 temporadas entre los mejores y ser elegido MVP dos veces de manera consecutiva son hitos tremendos pero, al mismo tiempo, escasos para lo que es Steve Nash. Su carrera se ha movido entre los Mavs y los Suns y nunca ha podido disponer de una oportunidad real para ganar un anillo. Él siempre lograba que su equipo funcionase al 110% pero nunca se le rodeó de muchos grandes jugadores. Siempre fallaba algo o se cruzaba algún equipo en su camino. El dolor de la derrota y de la imposibilidad de poder ser más leyenda ya no es algo que le quite el sueño. Su tiempo en la NBA se agota y la espalda le molesta cada vez más. Es por ello que Nash va a disfrutar cada ataque que vaya a dirigir. La suerte le fue esquiva en ciertos momentos y no subió a los altares. Algún técnico ganó (y gana) dinero y fama a su costa pero nunca le devolverá el favor. Siempre ha jugado con buenos compañeros pero no con grandes compañeros. No ha coincidido jamás con alguien que le haga mejor todavía. Siempre ha sido el factor exponencial. Y ése ha sido el único lunar en toda su carrera. Cuando se retire podremos decir: “Yo vi jugar a Steve Nash”.

Cuando se marche, seguiremos hablando de él. Es un hombre con inquietudes culturales. Un fan del cine tremendo y un showman apabullante. Su perfil de Twitter es digno de un seguimiento constante y cuando deje de jugar al basket, seguro que le veremos en la gran pantalla, en documentales o en televisión. Un hombre orquesta. Un hombre de dibujos animados…

Repasa la carrera de Steve Nash con las mejores imágenes

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Autor | Inaki-Cano
Fecha | 28.07.2011 17:06

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