Cargando Cargando...

Unos minutos para la humildad en la NBA

Ricky Rubio y Pau Gasol./ Getty Images

Los brazos de la NBA son largos. Se extienden a través de la cancha, los pasillos, los vestuarios o las ruedas de prensa entre un muy largo etcétera de asuntos relacionados con la imagen de la liga. Algo que miman con esmero.

En resumen, una maquinaria perfectamente engrasada y preparada para el show business.

Pero, en ocasiones, la emotividad y humildad de un solo ser humano altera el cálculo milimétrico de los procedimientos y genera un relato cercano a un cuento de hadas.

Ricky Rubio y Pau Gasol./ Getty ImagesAlgo parecido sucedió  aquí, en Los Ángeles, en el último enfrentamiento entre Lakers y Minnesota. Pau Gasol contra Ricky Rubio… y he aquí el cuento:

Érase una vez un hombre que tenía un sueño. Su pelo blanco y la barba rala ya habían visto más de 70 primaveras. Caminaba erguido sin ser pretencioso. Siempre atento. Mirada despierta y ávido por aprender a pesar de saber mucho.

Y tenía un sueño. Uno que bien podrían compartir las cerca de veinte mil personas que llenaban el estadio de Los Lakers aquella noche. Un majestuoso Staples Center que alberga buena parte de la leyenda de la NBA.

Sobre el parquet dos jugadores de la ‘Roja’, cara a cara, por primera vez en Los Ángeles. Una estrella consagrada, Pau Gasol, acogía en su casa a una promesa, Ricky Rubio.

Los angelinos tiraban de experiencia para escaparse poco a poco en el marcador… Y ese hombre, con la alegría serena que te otorga los años, saboreaba, sentado en la grada, el mejor baloncesto del mundo.

Cuando la bocina señaló el descanso, las 70 primaveras que vestían su traje se levantaron con él. Con cierto rubor se acercó a uno de los agentes de Pau Gasol, referencia del baloncesto español en todo el mundo.

Con las manos en los bolsillos, la mirada franca y un hilo de voz de aquél que sabe que pide un favor, preguntó si Pau Gasol y Ricky Rubio disponían de unos segundos para que él pudiese estrechar sus manos en señal de admiración… Sólo si disponían de esos segundos.

Plácido Domingo y Pau Gasol./ Getty ImagesEn cuanto los jugadores supieron de la petición de aquel señor, accedieron en seguida… y esta vez los que se ruborizaron fueron ellos.

Fueron tan sólo unos segundos. Suficientes para dibujar una sonrisa de complicidad en el rostro de los tres.

Los jugadores encararon los vestuarios… y Plácido Domingo volvió a su asiento”.

Un momento para la humildad y la ternura en uno de los pulmones de la NBA.

@javierluquem

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Los Angeles Lakers

Continúa la conversación: Foro de los Los Angeles Lakers

Consulta los partidos de tu equipo: Calendario de los Minnesota Timberwolves

Continúa la conversación: Foro de los Minnesota Timberwolves

  Compartir en Facebook
Fecha | 07.03.2012 06:29

Recomendamos