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¿Antídoto para unos Knicks infectados?

Jason Kidd./ Getty Images

Hace poco hablaba con un buen amigo aficionado a la NBA y seguidor de los Knicks y ambos llegamos a la misma conclusión tras un buen rato poniendo en orden al equipo de la Gran Manazana y analizando los fichajes de este verano, al tiempo que juzgamos la buena o mala labor del general manager de New York. El caso es que, tras recordar a los que se han ido y ponernos al día con los que han llegado, ambos coincidimos en que Jason Kidd puede ser el verdadero ‘fichajazo’ de los ‘Bockers para la campaña 2012-13. Su presencia en el vestuario, el banquillo y la cancha con el uniforme de los Knicks podría dar una nueva dimensión al equipo.

Vamos a intentar pensar que aquello del accidente de coche con borrachera incluida en los Hamptons fue producto de lo que en ocasiones se llama ‘un mal día’ y que para nada se tratará de la tónica general en el comportamiento general de Kidd en New York (si no fuera así, esta columna de opinión os daría pie merecido a apedrearme por inocente). Con el base completamente centrado en la temporada, otro ambiente muy distinto al que conozco de primera mano en el vestuario de los Knicks debería reinar durante todo el año. J-Kidd aportaría una veteranía y unos galones muy necesarios en un equipo en el que un jugador con el ego subido y cierto exceso de libertad de movimientos a los que nadie rechista. Y sí, antes de que nadie lo pregunte, me refiero a Carmelo Anthony.

Jason Kidd./ Getty Images

Melo demostró la pasada campaña ser el auténtico lastre de un equipo con muchos efectivos pero muy poca química. Sus números son de superestrella de la Liga, eso no lo niego, pero quizás el problema esté más en las formas que en los resultados individuales. Cuando el alero de Brooklyn llegó a los Knicks, poco menos que se le dieron las llaves de la ciudad y se le dejó hacer y deshacer a su antojo. Por su culpa el vestuario se partió en dos (‘Amigos de Melo’ contra ‘Amigos de Amare’) y hasta se permitió el lujo de ‘despedir’ a un entrenador que no era de su agrado (tampoco del mío, pero me pareció muy feo el modo en el que se largó a D’Antoni, ya que me negaré a creer que aquello se trató de una dimisión). Ahora, con un jugador que debería colgarse algunos galones desde su entrada en el Madison Square Garden, quizás las cosas cambien.

Jason Kidd parece ser el único miembro de la plantilla de los Knicks con capacidad de parar los pies a Carmelo y devolver el orden y concierto a un conjunto de la Gran Manzana anárquico como el sólo y que la temporada pasada vivió del acierto de Melo en momentos puntuales y de una aparición divina llamada Linsanity. Los años de experiencia en la NBA y un anillo de campeón deberían dar a Jason Kidd voz y voto en el vestuario, así como capacidad de llamar la atención a todo aquel que se salga del camino correcto. El base podrá aconsejar y dirigir. Podrá abrir la boca y tomar decisiones. Podrá ser la cura para un virus que no está haciendo demasiado bien a los Knicks… siempre y cuando sea escuchado.

@AntonioGil_SOSE

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Fecha | 04.09.2012 10:48

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