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¿Y si un día fuera el Celta de Boston?

Danny Ainge./ Getty

Con cinco victorias y ocho derrotas en el arranque de temporada, novenos a día de hoy en la Conferencia Este, todo parece indicar que se cierra otra gran etapa de los Boston Celtics y que éste va a ser un año de transición.

Enorme tirador de aquel monumental quinteto de los 80, a Danny Ainge los últimos lanzamientos le han salido “agua”. Parece claro que el primer error capital fue traspasar a Kendrick Perkins el año pasado. El equipo lo pagó demasiado y desde entonces no han levantado cabeza. Carentes de refresco, la dependencia exclusiva de su Big Three y de Rajon Rondo empieza a convertirse en lastre. Porque a Kevin Garnett no es precisamente de ahora que le pesen los años; porque al base no parecen sentarle bien tantos minutos al timón.

Y viene el desguace. Ray Allen y el citado Garnett se convertirán en agentes libres al término de esta temporada. Pero ahora de lo que se habla es del traspaso de Paul Pierce, su elemento más competitivo en estos años, nada menos que a los Lakers. Curioso el caso de este chico, púrpura y oro de nacimiento que con el tiempo, y por los caprichos del draft, termina por convertirse jugador franquicia en Boston y ahora podría recalar en su ¿casa? de Los Angeles después de los impagables servicios prestados al enemigo. Ni la parábola del Hijo Pródigo lo mejoraría.

Pero si Denny Ainge ya se plantea vender a Pierce, es que se cuestiona todo. Y todo incluye también a Rondo, de hecho ya se habló de su partida antes de empezar el curso. Y claro, a Doc Rivers. ¿Qué hoja del trébol va a quedar viva?

Más bien se entienden estos movimientos como el principio de un sacrificio purificador y vuelta a empezar de cero. La anterior refundación de la emblemática franquicia llevó la friolera de dos décadas. Claro, esto es la NBA y aquí no caben proyectos faraónicos –o galácticos o petrodólatras, si prefieren- que cambien esto de la noche a la mañana.

La construcción del nuevo proyecto verde pasaría por aligerarse de grandes contratos, optar a buenas elecciones o recompras en el draft, y algunos fichajes atinados. ¿No están echando en falta un “5” sólido? ¿Y va a aguantar mucho más de este año Marc Gasol en Memphis? ¿Y no necesita Rondo –si se queda- un base que le dé aire y que además entienda el juego colectivo que siempre dignificaron los Celtics? Pues si Ricky Rubio mantiene su progresión, no sería cuestión de quedarse por mucho tiempo en Minnesota jugando de fábula y perdiendo partidos. Y ya saben lo que he dicho varias veces de Pau Gasol, hermosa historia sería que terminara sucediendo a su ídolo Kevin.

Sí, está claro que barro para casa. Pero ¿acaso no se decía que Boston fue tradicionalmente el equipo más “europeo” de la NBA, en conceptos se refiere, amén del que tenía más jugadores blancos en la plantilla, y ya sé que esto está superado y olvidado del todo? Lo que está claro es que algo tiene que cambiar en Massachussets. Yo sólo daba una idea.

¿Y se imaginan que entonces empezáramos a llamarle el Celta de Boston? Con perdón de Vigo, claro está.

Enrique de Pablo
http://byenrique.wordpress.com

@EnriquedePablo

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Fecha | 22.01.2012 11:01

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