Lockout

Acción de Gracias

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Pau Gasol, en los actos del Thanksgiving del año 2008./ Getty

Los americanos celebran su semana de Acción de Gracias, se comen su pavo, arrasan las tiendas en su Black Friday… y van en tropa a ver partidos de la NFL, que este año no hay otra. Si en España celebrásemos esta fiesta, nos pasaríamos la semana sin fútbol. Como en Navidades, durante las que la LFP echa un cierre patronal, en este caso aceptado por todos: jugadores, clubs, televisiones… Bueno, todos menos los aficionados.

En Inglaterra se juega más Premier League que nunca en Navidades, por ejemplo tenemos el famoso Boxing Day el 26 de diciembre. Cuando los niños no tienen colegio y sus padres pueden llevarles al campo. En España, a ver Cortylandia o al circo de Teresa Rabal. O a ver el Boxing Day por la tele. Bueno, que ACB sí hay, menos mal.

La NBA también se vuelca en esas fechas festivas. El 25 de diciembre siempre programa un partidazo: Celtics-Lakers, Lakers-Miami… Y va a ser este fin de semana de Acción de Gracias cuando sepamos si este año vamos a tener una gran noche de baloncesto por Navidad.

Según comentan los entendidos y seguidores de este serial del Lock Out, la negociación planteada para estos días será decisiva para determinar si la Liga americana puede todavía arrancar antes de que llegue Papa Noel, algo que parece que los propietarios de los clubs consideran esencial. Claro, temporada alta que no quieren que se les vaya al garete como se han ido dos meses ya. De no cerrarse el acuerdo ahora, ya sí que los clubs europeos podrán mirarse el bolsillo y hacer sus planes en serio.

No sería tampoco casualidad que ese acuerdo se alcanzara justo coincidiendo con tal festividad. En tiempo de Acción de Gracias, en ese país la gente se quiere más, se comprende más, se solidariza y confraterniza. Es como eso que en España llamamos el espíritu navideño, sólo que parece que aquellos no lo manifiestan a codazo limpio en los grandes almacenes, invadidos por la ira infinita en el atasco, apurando la bronca familiar o laboral a cuenta de la borrachera que prendió la mecha en los “bajativos” de la cena o la comida fraternal.

No, los americanos parecen ser más blandos de corazón, más tiernos, y esta fecha tan suya se la toman muy en serio. Por eso pudiera suceder que, al calor de un buen pavo, propietarios y jugadores se miren, se sonrían y terminen fundiéndose en un abrazo. “El acuerdo histórico se firmó en Acción de Gracias”, titularán y celebrarán los rotativos, las web y las televisiones.

Y no pocos tendrán motivos para dar gracias. Es que aquí lo vemos con otra perspectiva. Frivolizamos con lo morboso del asunto, con la posibilidad de que grandes figuras vengan a jugar a Europa, aunque sea por un ratito. Nos admiramos o escandalizamos, según los casos, con el dineral que han dejado de ganar en unas pocas semanas nuestros santones favoritos. Y no les vemos caras de demasiada preocupación por ello.

Pero hay otros muchos que las están pasando canutas. Gente que vive de esto y a la gran mayoría ni les va ni les viene lo que negocian o dejan de negociar, si ganan unos o ceden los otros. Ellos pierden en cualquier caso si no se juega. Y no es país aquel que tenga mucha consideración administrativa con los que se quedan sin ingresos. Para ellos, un acuerdo ahora sí que sería para celebrarlo. Para un Thanksgiving de verdad.

Enrique de Pablo.
http://byenrique.wordpress.com

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