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Ajuste de cuentas olímpico

Pau Gasol y Rudy Fernández, durante la entrega de medallas de Pekín 2008./Getty

Después de una década plagada de éxitos, la selección española de baloncesto continúa hambrienta de títulos y de seguir fraguando una leyenda que parece no tener límite. Parece que fue ayer, pero hace escasos días Pau Gasol cumplió diez años vistiendo la camiseta de España. San Fernando (Cádiz), lugar habitual de concentración de los nuestros hasta hace escasas fechas, fue el escenario del debut de un joven y espigado ala-pívot de Sant Boi del Llobregat.

A sus 31 años y con 114 partidos internacionales a sus espaldas, el palmarés de Gasol es espectacular: Campeón del mundo y de Europa, subcampeón olímpico, dos veces más subcampeón continental y un bronce europeo. Pau asegura que la clave del éxito de la selección es la química existente entre todos los jugadores: “Este equipo es mundo aparte“, afirma Pau.

En 2006, Gasol logró con España un Mundial histórico con Pepu Hernández al mando. “De estos diez años, me quedo con la final de Saitama. Hice un gran campeonato y me lesioné en semifinales. Pero si me dicen ahora. ‘Pau te rompes el pie y ganamos el Mundial’, me lo rompo yo. Disfruté viendo a mis compañeros hacer aquel partidazo y que encima me lo dedicaran. No podía parar de llorar“, reconoce el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto.

Lo cierto es que aquel equipo fue probablemente el mejor combinado que España nunca ha tenido. La Selección conquistó de forma brillante el Mundial de Japón, con una superioridad aplastante sobre sus rivales, a los que derrotó en la preparación y posteriormente en el campeonato, por una media de casi 20 puntos por partido, con la excepción del citado encuentro de semifinales ante Argentina.

Vendetta en Polonia
En 2007, España era el gran favorito para hacerse con el EuroBasket, máxime cuando era el anfitrión del torneo. Sin embargo, las cosas no salieron como estaban previstas y los de Pepu cayeron ante Rusia en la final. A todos los españoles les dolió aquella derrota, pero más a Gasol, que falló el tiro decisivo. Una espina clavada, que Pau y los suyos se encargaron de remediar dos años después en Polonia. Tras un comienzo dubitativo, España logró brillantemente la medalla de oro, ajustando cuentas del pasado.

Los Juegos, ¿fin de ciclo?
Gasol, un hombre de retos, tiene ante sí un último reto en su carrera deportiva: un oro olímpico. En 2008, estuvo a un paso, pero Estados Unidos derrotó a España en un partido histórico. Los nuestros estuvieron más cerca que nunca de derrotar a los norteamericanos. Aquel mate de Rudy sobre Howard o el triple de Carlos Jiménez, que acercó a los nuestros a sólo cuatro puntos a falta de dos minutos para el final, pasará a la posteridad.

Pau, experto en marcarse retos y objetivos, cree firmemente que España puede conseguir ese ansiado oro olímpico. En Londres, peleará por tomarse la revancha con sus compañeros de la NBA. Para ello, primero hay que conseguir el pasaporte olímpico. Y esto pasa por revalidar el título europeo, así que una vez más, se puede apostar por España como uno de los favoritos para el EuroBasket de Lituania, liderados, como casi siempre, por Pau Gasol. Un jugador de leyenda.

Mirar más allá de los Juegos Olímpicos de Londres da cierto pánico. Con el reciente adiós de Garbajosa y de Mumbrú, el futuro de Felipe Reyes, Navarro, Calderón e incluso Pau Gasol después de 2012, es una absoluta incógnita. Muchos ya estarán entrados en la treintena y en el ocaso de sus carreras. Pero las siete medallas conseguidas por las categorías inferiores del baloncesto español auguran una transición que no será ni mucho menos drástica ni perjudicial para la Selección absoluta.

Los más agoreros dirán que este equipo no es el mismo que el de los Juegos de Pekín en 2008. No les falta razón. Pero no es menos cierto que esta Selección siempre ha sabido sobreponerse a las críticas y a los momentos duros y difíciles, a base de talento, humildad, esfuerzo y solidaridad. Simplemente, hay que confiar. Confiar en este equipo de amigos que se reúnen cada verano para hacer lo que más les gusta, jugar al baloncesto. En estos días, han demostrado que su estrella relación personal no sólo abarca las partidas de pocha o las cenas en el Txistu.

Todo el grupo ha estado a una con la terrible desgracia que ha asolado a la familia Reyes, con la sorprendente pérdida del padre de Felipe. Su apoyo al córdobes ha sido incondicional. Felipe, cuyo compromiso con España está fuera de toda duda, ha viajado con sus compañeros para disputar el Europeo de Lituania. Una prueba más de lucha y pundonor de un equipo cada vez más veterano, y con alguna que otra carencia física, pero bien suplida por la experiencia adquirida en estos últimos años de éxitos. A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos. Pues eso. A competir, y sí se puede, ganar. Pero siempre con la cabeza bien alta.

@felipe_aparicio

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Fecha | 31.08.2011 09:42

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