Boston Celtics

Boston Celtics, cerrado por demolición

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Danny Ainge./ Getty Images

Que Boston Celtics se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción no es ningún secreto, pero que con los últimos movimientos en su roster dan por concluida la presente temporada es un hecho más que evidente. Es este momento, el análisis se centra en cuál es la mejor estrategia para formar un bloque ganador. Danny Ainge, general manager de la entidad, se ha erigido en el auténtico protagonista del proceso y de su acierto a la hora de elegir cuando y como utilizar lo conseguido con los últimos traspasos, dependerá, y mucho, el futuro de la franquicia más laureada de la NBA.

Con el trade de Jeff Green, Boston se ha deshecho de uno de sus mayores activos de presente y muchos pueden pensar que se suman a otros conjuntos a la hora de hacer tanking. Es evidente que la calidad de la plantilla ha descendido y que la apuesta es arriesgada, pero no creo que su principal objetivo sea perder el mayor número de partidos posible para lograr un pick más alto en el próximo draft.

Habrá que estar atentos a los próximos pasos de Ainge, que ya ha admitido querer seguir una táctica similar a la de 2007, cuando aterrizaron en Boston Kevin Garnett y Ray Allen.  Esta maniobra cobra sentido si tenemos en cuanta que el equipo del trébol ha adquirido , hasta el momento, tres trade exceptions, que evidentemente van encaminadas a liberar espacio salarial para un futuro intercambio. Además las elecciones para la lotería obtenidas son, también, muy apetitosas a la hora de negociar con otros general managers.

Lo que yo me cuestionó es que en 2007, el objetivo se centraba en rodear lo mejor posible a Paul Pierce, pero en la plantilla actual no hay un jugador con la calidad suficiente para encabezar un proyecto sólido. No existe ese jugador que centre todas las miradas y sea capaz de aceptar el desafío de ser el estandarte de los ‘Orgullosos Verdes’. El jugador más consistente de la actual plantilla es Avery Bradley, aunque es cierto que jugadores como Kelly Olynik, Marcus Smart o Jared Sullinger tienen margen de mejora pero todavía les queda un largo camino por recorrer hasta llegar a su madurez deportiva.

Brad Stevens tiene la complicada misión de poner en liza un quinteto competitivo y, a su vez, conseguir que los que van a ser los pilares del equipo en los próximos años vayan cogiendo el pulso a la NBA. La tarea es complicada pero la actitud de los jugadores parece la adecuada.

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