Opinión

Carta a un amigo ‘hater’

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LeBron James./ Getty Images

Querido hater:

Imagina hasta qué punto me preocupa tu salud, que he decidido mandarte unas recetas. Desde hace unos años te noto cohibido, irritado, tu voz está atenuando… Pero lo más grave de todo es que el velo que tenéis en los ojos todos los infectados por el odio se está espesando y cada vez es más denso. Se os nubla la vista.

Tus síntomas fueron alegrarte cuando LeBron James perdió sus primeras Finales con Miami Heat ante Dallas Mavericks, no ver las Finales de 2012 entre el Heat y Oklahoma City Thunder porque Kevin Durant no tenía posibilidades de ganar y apagar el televisor el año pasado cuando el triple de Ray Allen forzaba la prórroga e intuiste que en ese encuentro no finalizaría el campeonato. Todo esto lo sumo a muchas otras cosas que te he ido pasando a lo largo de estos últimos cuatro años. Pero que por tu culpa otras personas hayan enfermado contigo… ¡Ah, no! Eso no te lo perdono.

Esto es sólo tu diagnóstico. En tu caso eres un hater de James y de todos los que le rodeen, pero es que existen más desmejorados que también padecen tu enfermedad. Están los que no aceptan que James Harden tenga una barba más larga que la suya, los que odian a los belgas que se han nacionalizado franceses y por eso no quieren que Tony Parker ni San Antonio Spurs ganen estas Finales, o los que no aceptan que Dwight Howard haya robado el mote a Shaquille O’neal. Y sin embargo cuando leen o escuchan la palabra kriptonita piensan antes en Nate Robinson que en Superman. Y como ellos, todavía muchos más.

Te decía antes que te dejo unas tareas que debes hacer si ¡quieres curarte. Una lista de cosas que no hiciste:

– Alegrarte por el anillo de Dirk NowitzkiJason Kidd, no por el fracaso de LeBron.

– Disfruta del duelo entre Durant y James, un duelo que pasará a la historia.

– Acepta que el tiro de Allen, desde el momento en que se produjo, estará en la biblia de la NBA.

– Y por último, no te pierdas estas Finales de 2014 que apenas empiezan. Si no, qué sentido tendrá todas las veces que has dicho: ¡Ojalá hubiera visto jugar a Michael Jordan más años!. De no hacerlo, tú mismo te estarás declarando enfermo. ¿Cómo se te puede pasar por la cabeza renunciar a ver algo que en el futuro muchos querrían estar viviendo?

Si haces lo que yo te digo, seguramente superarás la locura, aunque no pienses que por eso te va a caer mejor ese chico de Akron. No obstante, agradecerás haber vivido una lección de baloncesto. Reposa y mira los últimos partidos de lo que queda de temporada.

Cordiales saludos

Enric

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