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Chris Mullin, sus inicios

Chris Mullin (Golden State Warriors)./ Getty Images

Chris Mullin nació en Brooklyn allá por el verano del ’63 en una familia de origen irlandés, humilde y, como no, católica. Era el tercero, de cuatro hermanos (tres chicos y una chica). Su padre, Rod Mullin, era inspector de aduanas en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, mientras que su madre Eileen, se encargaba de la casa.

Chris “Mo” era un chico sencillo, de barrio. Su grupo de amigos era el mismo hace un dos o tres décadas que ahora mismo. Era tal su dependencia “del barrio” que tras empezar su exitosa carrera como jugador de baloncesto en el histórico High School Power Memorial (Manhattan), donde compartió equipo con Mario Ellie y donde Lew Alcindor dio sus primeros pasos colegiales, decidió cambiarse a un pequeño instituto de Brooklyn, el Xaverian H.S. Allí consiguió consagrarse como una de los jugadores históricos de instituto, logrando ganar el campeonato estatal de Nueva York en su año senior. Aquella temporada también obtuvo los títulos individuales de Mr. Basketball del Estado de Nueva York y ser nombrado jugador McDonalds All-American donde coincidió con un tal Michael Jordan. Ambos llegaron a jugar juntos en dos ocasiones en los JJ.OO. (’84 y ’92) obteniendo sendas medallas de oro.

En esta primera fase de formación como jugador de baloncesto, también es conocida la afición de Chris Mullin por el playground. Se cuenta que solía ir a las canchas del Bronx y Harlem, barrios de mayoría afroamericana, para enfrentarse contra los mejores jugadores que poblaban la zona.

A la hora de elegir universidad, eligió a los Red Storm St. John’s por encima de Duke, Notre Dame y Virginia. De nuevo, volvió a elegir sus orígenes por encima de todo. Pasaba de Brooklyn a Queens. A la hora de explicar que hacía en su periplo universitario dijo: “Después del entrenamiento me voy a casa, como, estudio, salgo con mis amigos y duermo hasta que vuelvo aquí y tiro”. Los problemas con el alcohol que años más tarde explotaron durante su tercer año en la NBA, comenzaron de forma inocente en la universidad. Por aquél entonces era bastante conocido por su afición a la cerveza en los bares alrededor del campus y en el famoso Cuckoo’s Nest, un famoso pub de Brooklyn.

El hombre que consiguió reclutarlo fue el mítico Lou Carnesecca, que entrenó en St. John’s durante veinticuatro años. Cuando le preguntan a éste sobre Chris Mullin no vacila en decir que probablemente sea el jugador que más adoraba el juego y que mejor ética de trabajo tenía de los que había entrenado. Y es que “Mo” era famoso por ser una “Gym Rat”. Su gran sueño siempre fue jugar en la NBA y era consciente que para poder conseguirlo tenía que trabajar muy duro. Ya en su etapa de instituto tenía las llaves del pabellón para entrenar su tiro. En St. John’s sucedía algo parecido. Larry Falabella, un asistente del director del programa de deportes de la universidad, era el hombre encargado de pasarle el balón y coger los rebotes en sus sesiones de tiro. Más tarde se convirtió en uno de sus mejores amigos. Una vez le preguntaron como se conocieron y él contestó: “Yo era el tipo que le daba las llaves del pabellón”.

Chris Mullin y Lou Carnesecca./ Getty Images

“Mo” no tardó en destacar en su periplo universitario. En el primer torneo que jugó para St. John’s fue proclamado MVP y esa temporada llegó a firmar más de 18 puntos por encuentro. Mullin básicamente fue eso siempre: un gran anotador. Nunca fue el más rápido, ni el que más saltaba, pero gracias a la ya mencionada ética de trabajo se convirtió en un jugador de técnica depurada. Le gustaba chocarse con los rivales y para poder llegar a la línea de personal donde no fallaba casi nunca, pero con el paso del tiempo fue mejorando su lanzamiento hasta convertirse en un jugador de “catch&shot” en su último año. Más pronto que tarde empezaron las comparaciones con otros jugadores y no tardaron en mencionar a jugadores de la talla de Bill Bradley o del propio Larry Bird que estaba marcando una época en ese instante.

Tras acabar su ciclo universitario como Red Men logró proclamarse máximo anotador histórico, aparte de conseguir en tres ocasiones seguidas el premio a mejor jugador de la Big East (algo que no ha conseguido repetir nadie hasta ahora) y el premio John Wooden Award a mejor jugador universitario en su última temporada (1984-85). Aquella temporada fueron nombrados número 1 de la nación. Alcanzaron la Final Four, pero no consiguieron pasar de las semifinales contra su gran rival en la Big East, los Hoyas de Georgetown liderados por Patrick Ewing. Compartía equipo con jugadores famosos como Bill Wennington, pívot canadiense que jugó en los Bulls de Jordan; Walter Berry, una leyenda en el baloncesto español que jugó en el Atlético de Madrid; o Mark Jackson, ex-base de Knicks y Pacers (donde también coincidió con Mullin) y actualmente entrenador de Golden State Warriors, donde Mullin es General Manager. En una entrevista para el New York Times en relación al nombramiento de Mullin como miembro del Hall of Fame, recordó que gracias a un partido de instituto en el que se enfrentó contra Mullin, Carnesecca pudo verle y años más tarde reclutarle.

Para ser conscientes de su dimensión como jugador universitario, se podría afirmar que tuvo mejor carrera allí que en la NBA y hay que recordar que en la liga profesional americana fue cinco veces All-Star y llegó a promediar cifras anotadoras muy por encima de los 25 puntos por encuentro durante varias fases de su carrera. El mismo respalda esta opinión cuando ha sido entrevistado al respecto y no duda en afirmar que fue la mejor época de su vida. Fue cuando más disfrutó del baloncesto y en mejor forma estuvo.

Chris Mullin #17 (Golden State Warriors)./ Getty Images

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Fecha | 12.11.2011 18:23

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