Los Angeles Lakers

City of Angels

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Pau Gasol y Mitch Kupchak, en una imagen de junio de 2010./ Getty

De siempre, los aficionados al baloncesto de Los Ángeles han tenido predilección por los Lakers, antes que por los Clippers. Este año las tornas se pueden cambiar. Y es que los últimos acontecimientos, precipitados en su mayoría, han provocado que el futuro a medio plazo de la segunda franquicia más laureada de la historia de la NBA, en cuanto a anillos se refiere, sea de lo menos halagüeño.

El afán de Mitch Kupchak, general manager de los Lakers, por incorporar a Chris Paul y Dwight Howard le ha salido realmente caro. Pau Gasol se siente menospreciado y ninguneado por un equipo que en su día le prometió que se jubilaría de amarillo. Como buen profesional, ala-pívot español ha puesto la otra mejilla, aunque su rencor ha quedado latente. Necesitará mucho cariño para menguar su dolorida conciencia.

En los últimos días, se ha rumoreado el traspaso de Gasol a franquicias como Golden State Warriors, Orlando Magic o Minnesota Timberwolves, donde podría coincidir con Ricky Rubio sobre la pista. El de Sant Boi espera algo intranquilo acontecimientos, pero ocurra lo que ocurra, él seguirá siendo el mismo. Peor se tomó Lamar Odom el hecho de poder ser utilizado como moneda de cambio.

Inmediatamente, el alero norteamericano fue casi regalado a Dallas Mavericks, vigente campeón de la NBA, y uno de los principales rivales de los angelinos en el Oeste. De hecho, Odom ha mostrado con posterioridad su descontento por cómo quiso llevar Kupchak a cabo la rocambolesca operación con Orlando.

Castillo de naipes derrumbado

Con todo ello, el futuro de los Ángeles Lakers parece de lo más desalentador. Con Phil Jackson jubilado, los traspasos de Odom y Shannon Brown, la veteranía de Fisher, la incertidumbre del físico de Bynum y la deteriorada relación de Pau Gasol y Kobe Bryant, la situación pinta muy mal. La sorprende incorporación de una medianía de jugador, como Josh McRoberts, ha sido la gota que ha colmado el vaso de los aficionados de oro y púrpura, que en su mayor parte no ven posible volver a conquistar el anillo.

Las desgracias nunca vienen solas. Hace unos días, nos cercioramos de la deteriorada relación con Pau reconocida por el padre del español. “La relación con Kobe parece buena, pero a veces las apariencias engañan“, afirmó Agustí Gasol a la ‘Cadena Ser’. A esto, hay que unir el reciente divorcio de Bryant y su esposa, Vanessa Laine, por supuestas infidelidades del ’24’ amarillo.

Desconocemos si el rendimiento de Bryant se verá afectado, pero su comportamiento en lo puramente deportivo ha sorprendido a propios y extraños. Todo el mundo sabe que una decisión de la envergadura del hipotético traspaso de Pau y Odom fue consultado a Kobe, cuya influencia en la directiva angelina es evidente.

Bryant ha querido escudarse mostrando su descontento con la cúpula de oro y púrpura, pero sonó a cumplido barato. Uno de los grandes beneficiados del probable ocaso de estos Lakers es la otra franquicia de la ciudad californiana, los Clippers. Lideratos por Blake Griffin, los fichajes de Chris Paul y Chauncey Billups han inyectado de ilusión a una franquicia que aspira a grandes cotas llenando el Staples Center cada noche. En unos días, Los Ángeles ha vivido una mutación de ciclo. Caprichos de la NBA. Where amazing happens.

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