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Cuando lo caro sale barato

Kobe Bryant (Los Angeles Lakers) y Kevin Durant (Oklahoma City Thunder)./ Getty Images

Mientras seguimos a vueltas con un “lockout” que se acerca o se aleja de su final según la hora del día, nos entretenemos con las negociaciones entre Kobe Bryant y el Canadian Solar Bolonia –la Virtus de toda la vida- para que el escolta de Los Angeles Lakers milite durante poco más de un mes en el club transalpino. Serían diez partidos a cambio de 2,4 millones de euros, un contrato que para el común de los mortales es una auténtica locura y un despilfarro pero que para quien tenga la paciencia de calcular los pros y los contras del mismo puede resultar un negocio redondo.

Al referirnos a Bryant estamos hablando de uno de los mejores jugadores del mundo, un icono del baloncesto y del deporte, que además guarda un especial aprecio a Italia, país en el pasó parte de su infancia acompañando a su padre, Joe “Jellybean” Bryant, en los siete años que militó como jugador de Rieti, Reggio Calabria y Reggio Emilia en la década de los 80. Bryant habla italiano y por su carácter (y el buen marketing que hace de sí mismo) sería de esperar que su integración en Bolonia fuera como la seda y las sonrisas marcaran su breve pero intensa experiencia europea. Resumiendo, tenemos el “producto” perfecto.

El deporte actual no se puede concebir sin la aportación de la publicidad. Todos los equipos profesionales cuentan con marcas patrocinadoras que ponen su dinero a cambio de unir sus nombres a valores, éxitos y, en algún extraño caso, hasta a formas honrosas de perder. ¿Cuántas marcas no desearían asociar su nombre a Bryant aunque fuera por un mes? ¿Cuánto se puede llegar a pagar por una fugaz aparición publicitaria en el primer partido que el jugador nacido en Filadelfia juegue en el Futurshow Station de Bolonia?

Millones de personas en todo el mundo presenciarían los partidos de Bryant en Italia y cada una de las marcas que apareciera durante los mismos se tendría que rascar bien el bolsillo para conseguir una difusión global de su imagen. Mucho dinero para un equipo que está convencido de poder recuperar su inversión. Y todo esto sin hablar de los derechos televisivos, la venta de camisetas y la infinidad de campos a explotar con un fichaje de estas dimensiones.

Ante la negativa del resto de equipos de la Lega a que el Canadian Star Bolonia disputara en casa los 10 partidos con Bryant, una de las posibilidades que se había barajado para aumentar los beneficios del acuerdo era que los rivales que acogieran en su feudo uno de estos partidos compartiesen los beneficios de taquilla con el equipo boloñés. Parece una petición descabellada pero se está hablando únicamente de la taquilla, no del resto de emolumentos que el club local se pueda adjudicar por la visita de la estrella de la NBA. Y pueden ser muchos.

En el Canadian Star Bolonia saben que el beneficio de los 10 partidos de Bryant puede maximizarse casi hasta el infinito, pero también son conscientes de que ellos no serían los únicos en sacar tajada de un fichaje que daría una repercusión inusitada al baloncesto italiano y, por qué no decirlo, nos daría un ligero consuelo en estos días de incertidumbre sobre lo que pueda suceder con la próxima temporada de la NBA.

@marcrampas

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Fecha | 05.10.2011 16:28

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