Draft

D’Angelo Russell, magia en ciernes

el

D'Angelo Russell en el media day de Los Angeles Lakers

La expectación encumbra fachadas pero esconde secretos. Cierto 2 de abril, los focos tenían claros sus objetivos, diamantes que aún por pulir, vislumbraban un resplandor que convertía el United Center en el epicentro del potencial baloncestístico. El McDonald’s All-American se preparaba para una nueva edición adornándose con las piezas más preciadas. Una exhibición donde Jahlil Okafor, Stanley Johnson, Karl Anthony-Towns o Cliff Alexander salían a la palestra con el papel de protagonistas. En ese acto de ostentación de talento, se encontraba bajo la etiqueta de pulcro anotador un tal D’Angelo Russell. Su capacidad era reconocida, su figura valorada y su nombre acomodado en los rankings, pero siempre en la sombra de quienes acaparaban las luces de los elegidos.

Sin embargo, aquel conocido como el responsable de sustituir a Aaron Craft, sólo necesitaría el timón para que todos pusieran sus miradas rumbo a Ohio State. Un par de meses bastaron para que todo tipo de vídeos, crónicas e historias moldearan una vorágine tan sólo comparable a la magia que irradiaba un ilusionista que hacía de la osadía su seña de identidad. Columbus, y cada cancha que pisaba, eran testigos de espectáculos circenses camuflados de partidos de baloncesto. Todo nacía y moría con D’Angelo Russell. El mundo de la canasta presenciaba atónito las diabluras de alguien que hacía de lo extraordinario su hábitat natural.

El talento de un poco clasificable D’Angelo Russell

Un jugador alejado de lo convencional, avezado para inventar y ejecutar. Un híbrido de director y finalizador presentado como un alumno aventajado cuyo genio apuntaba no sólo a sus filigranas, sino a su cabeza. Vertical y resolutivo, optimiza su visión para hacer fácil lo difícil y crear desde la nada. Su descaro era, y es, un arma de doble filo. Y es en esa confianza donde se descifra el fenómeno.

Su nueva odisea entre gigantes le aguarda retos que pondrán a prueba los matices de cada uno de sus trucos. Ni siquiera su predilecto instinto se salva de su condición de rookie, ni de su falta de explosividad o frágil mano derecha. Aunque de momento está salvando la papeleta en líneas generales. En Los Angeles buscan un príncipe heredero, y por personalidad y liderazgo, D’Angelo Russell ha sido el elegido para ser la sombra de su guía, absorber cada enseñanza y detalle que Kobe Bryant deje a su paso.

En este contexto de caos inicial, está perdido, y con razón. Se le pide inmediatez, y él balón ya no está (ni estará) siempre en sus manos para formular su propio juicio. Sobre él recae ahora el foco de la duda, y entre la delgada línea de la frustración y la esperanza, magia y madurez dictarán sentencia. Siempre que el entrenador Byron Scott se lo permita.

Calendario basket4us
Clasificación basket4us


SPORTYOU