Phoenix Suns

La madura juventud de Devin Booker

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Devin Booker

Aún no ha cumplido los 21 años, pero Devin Booker es ya una de las principales referencias de Phoenix Suns. Cuando el marcador se aprieta en los minutos finales, Earl Watson, técnico de los de Arizona, mira a su escolta a los ojos sin importarle la fecha de nacimiento: “Las oportunidades que tuvo con 19 años en su temporada de novato dan una muestra de lo bueno que puede llegar a ser”. Llegó a la NBA con el cartel de gran tirador, pero en temporada y media ya ha demostrado que es mucho más que eso.

Solo LeBron James, Kobe Bryant y Kevin Durant llegaron a los 1.000 puntos en la liga antes que él, pero hasta ahora nadie en la historia de la liga había conseguido encadenar 15 partidos con 20 puntos o más a tan temprana edad. “Nos olvidamos de lo joven que es porque es muy especial y habilidoso, así que nuestras expectativas son inmediatas”, dice su entrenador. Ante Sacramento Kings, Booker asumió la responsabilidad de la última posesión en un partido que marchaba empatado y respondió de la mejor manera posible, con un canastón ganador sobre la bocina con la mano de un buen defensor como es Matt Barnes sobre su cara.

Su juventud contrasta con su madurez y su buena toma de decisiones sobre el parqué. Su padre, Melvin Booker -jugador de Houston Rockets, Denver Nuggets y Golden State Warriors durante su efímero paso por la NBA- fue su gran inspiración y una figura clave en su adolescencia. En un grupo con varios jóvenes prometedores como Dragan Bender o Marquese Chriss, Booker ha encontrado en Phoenix el sitio idóneo para crecer: “Me siento muy cómodo. El año pasado fui lanzado al fuego. Cada partido era nuevo, jugar contra nuevos equipos y jugadores y un nuevo sistema defensivo, pero ahora es la segunda o la tercera vez que veo a muchos de los rivales y eso hace que me sienta más cómodo a ambos lados de la cancha”.

Pese a compartir cancha con dos grandes anotadores como Eric Bledsoe y Brandon Knight, Booker no se corta nada a la hora de tirar y, como quedó claro ante Sacramento, es esa clase de jugadores que dan un paso al frente cuando a otros les quema la pelota en las manos. Promedia casi 18 lanzamientos por partido -5 de ellos desde el perímetro-, siete más que la pasada temporada. No obstante, Booker no quiere saltarse pasos en su progresión y sus declaraciones denotan también esa misma madurez que muestra en la pista: “No quiero marcarme metas tipo ‘voy a ser miembro del Hall of Fame’ o ‘voy a ser 10 veces All-Star’. Tengo muchos objetivos, pero la mayoría de ellos pasan por sacar el máximo rendimiento del juego cada día”. Con el equipo en el último puesto de la Conferencia Oeste y el segundo peor récord de la liga, Devin Booker es el clavo al que se agarran los aficionados de los Suns con la esperanza de un futuro más brillante.

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