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Diana Taurasi: el verdadero carácter latino de la WNBA

Diana Taurasi, con la camiseta de Phoenix Mercury./Getty

Pese a defender los colores de los Estados Unidos de Norteamérica y formar parte de su equipo nacional femenino de baloncesto, por las venas de Diana Taurasi (11 de junio de 1982, Chino, California), corre sangre latina. La considerada mejor jugadora de baloncesto del mundo proviene de una familia con raíces italianas y argentinas. Su padre, Mario Taurasi, de origen italiano, desarrolló su discreta carrera como futbolista en Argentina, donde conocería a Liliana. Fruto de esta unión vinieron al mundo dos hermanas, Jessica y Diana. La segunda de ellas nació ya en el estado de California, y aunque en un principio practicó el `soccer´ por razones obvias, pronto comenzó a destacar por sus habilidades con el balón naranja entre sus manos. Mucho tuvo que ver Lou Zylstra, un orondo entrenador de la AAU californiana. Pese a ser por entonces una niña, primera muestra del carácter desenfadado de la jugadora: “Puede que no tengamos los entrenadores más inteligentes en la AAU, pero estamos seguros de tener al más gordo”. Su siguiente paso lo daría en Don Lugo High School. Allí firmó sus primeras grandes actuaciones anotadoras, paso previo para convertirse en lo que es ahora, una auténtica `do-it-all star´. Una botella de vino italiano y la retórica de un hombre de baloncesto como es Gino Auriemma convencieron al padre de Diana para que su hija formara parte de las Huskies en la Universidad de Connecticut. Allí coincidió con importantes jugadoras como Sue Bird o la rusa Svetlana Abrosimova, ganando durante tres años consecutivos el título de la NCAA. Todo ello aderezado con numerosos premios y galardones a título individual.

Mientras Diana Taurasi afrontaba su último año universitario, las Phoenix Mercury firmaban una temporada WNBA para olvidar con registro negativo de 8-26. Desde la franquicia de Arizona se pusieron a trabajar para hacerse con los servicios de una prometedora jugadora que diese un vuelco a tan negativa trayectoria. La jugadora de origen latino fue elegida en primera posición en el Draft de 2004 por las Mercury. El impacto fue inmediato. Diana se convirtió en un icono para la ciudad y los seguidores del baloncesto femenino no solo en Phoenix, sino a lo largo y ancho de Estados Unidos, consiguiendo el título de Rookie del Año. Sus dos temporadas siguientes le hicieron crecer tanto en su juego individual como colectivo, y de la mano de Paul Westhead en el banquillo y con Cappie Pondexter como base del equipo y baluarte ofensivo, se alzaron finalmente con el título de la WNBA en 2007. Un sueño cumplido, pero muchos todavía por hacer realidad.

Ganadora nata
Gracias a un calendario caprichoso y al pujante baloncesto europeo femenino hemos podido disfrutar (y lo haremos esta próxima temporada viéndola jugar con Galatasaray) del juego de esta gran jugadora. Bajo el abrigo de Shabtai Kalmanovic, mecenas del baloncesto femenino ruso y con un historial digno de una película de la `guerra fría´, formó parte de uno de los mejores equipos del universo FIBA como fue el Spartak de Moscú. En la capital moscovita (más concretamente en Vidnoje, en el extrarradio) coincidió con Lauren Jackson, Sue Bird, Silvia Fowles o McCarville, consiguiendo cuatro títulos de Euroliga de una tacada entre 2006 y 2010. Para la parroquia española quedarán en el recuerdo las dos finales a cuatro en Salamanca y Valencia en 2009 y 2010. Allí Diana Taurasi se mostró alegre, competitiva, cercana y accesible con los medios de comunicación. Su domino del español le abre muchas puertas. Al otro lado del Atlántico repetiría anillo WNBA en 2009, esta vez acompañado del MVP de las finales.

Pero no solo es una ganadora a nivel de clubes. Su incorporación a la selección absoluta estadounidense en 2004 le permitió ganar el oro olímpico en Atenas. Cuatro años más tarde repetiría en Pekín. Su único pero, el Campeonato del Mundo de 2006 celebrado en Brasil, donde cayeron ante Rusia en semifinales. En la siguiente edición tuvieron oportunidad de desquitarse ganando el oro en la República Checa.

Quienes han jugado contra ella le temen. Diana Taurasi es quizás la jugadora más difícil de defender del mundo. La californiana se desenvuelve como pez en el agua cuando más quema la bola, ahí es cuando ella se hace grande y se echa el equipo a las espaldas. Su carácter felino le convierte en una maquina competitiva gracias a la sangre italo argentina que corre por sus venas. Cualquiera que ose retarla sobre la cancha debe saber que Diana es insaciable y que en el intercambio de disparos ella es la pistolera más rápida y eficaz.

Envuelta en la polémica
A finales de 2010 se conoció que Diana Taurasi había dado positivo por modafinil (estimulante para luchar contra la somnolencia diurna) en un control antidoping en la Liga Turca, donde competía por aquel entonces enrolada en las filas del Fenerbahce. El club otomano le rescindió el contrato y sobre el caso sobrevoló el rumor de una sanción de dos años y prácticamente el adiós de la jugadora como profesional. Dos meses después la Federación Turca recula y exculpa a la estadounidense. El daño ya estaba hecho y Taurasi se centró en descansar y preparar la temporada veraniega en la WNBA.

Pero no solo se ha visto envuelta en líos dentro de las canchas. En julio de 2009 la jugadora es detenida por la policía de Phoenix por un supuesto exceso de velocidad. Diana es obligada a realizar una prueba de alcoholemia que acaba dando positivo. Dos partidos de suspensión por parte del club y diez días de cárcel que al final se quedan en uno solo al declararse culpable la escolta californiana.

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Autor | Jaime Durán
Fecha | 09.08.2011 10:40

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